Editorial

El segundo 'caso Soria' y la verdad

La renuncia es la única salida posible al escándalo, pero lo ocurrido deja muy dañada la credibilidad del Gobierno en funciones

El Gobierno de Mariano Rajoy ya estaba en funciones cuando se enfrentó al primer caso Soria:en abril de 2016, el ministro de Industria renunciaba a la cartera y a sus cargos en el PP al quedar de manifiesto que no había dicho la verdad sobre su relación con los llamados papeles de Panamá y con una sociedad en Jersey. No había delito, pero sí una doble falta política:el recurso a paraísos fiscales y, no menos grave, la falsedad de sus declaraciones. El pasado viernes por la noche, al terminar el debate de investidura, el Gobierno adjudicaba a Soria un alto cargo en el Banco Mundial, al que tuvo que renunciar ayer tras el gran escándalo desatado, también en el PP.

La renuncia es la única salida posible al segundo caso Soria, pero lo ocurrido deja muy dañada la credibilidad del Gobierno en funciones, tanto para el ministro de Economía, Luis de Guindos, como para el candidato Mariano Rajoy. Porque durante varios días ambos se empeñaron en explicar que Soria había ganado un concurso limpiamente y no podían hacer otra cosa que darle curso. Pero no era así: se ha demostrado que se trató de una libre designación en la que el Gobierno tenía amplio margen para elegir el perfil. Debió buscar otro nombre que no comprometiera tan gravemente su compromiso con la necesaria regeneración política.

 

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