Venta parcial de Gas Natural

Repsol captará 2.000 millones para acelerar el recorte de deuda

El objetivo del plan estratégico 2016-2020 es situar el endeudamiento en 7.500 millones

Antonio Brufau, presidente de Repsol, y Josu Jon Imaz, consejero delegado.
Antonio Brufau, presidente de Repsol, y Josu Jon Imaz, consejero delegado.

La necesidad de Repsol de adaptarse a un contexto de crudo barato marcó las líneas maestras del plan estratégico presentado en octubre del año pasado, que traza el camino a seguir por la compañía hasta finales de 2020. El escenario base tomado fue el de un barril a 50 dólares y se fijaron desinversiones por 6.200 millones; una reducción de deuda de 6.500 millones; conservar el dividendo, y buscar mayor eficiencia. La venta de un 10% de Gas Natural Fenosa, en la que la petrolera tiene un 30%, aportará cerca de 2.000 millones que ayudarán en el capítulo del desapalancamiento.

Desvelado el plan conjunto de desinversión de Repsol y Criteria, en el entorno de ambos se apresuraron a explicar que nada tenía que ver la operación con la necesidad de mejorar sus ratios de endeudamiento o el fortalecimiento del rating. En la petrolera, eso sí, tienen claro que el destino de la caja entrante es la amortización de créditos.

Menos carga financiera

Al cierre de 2014, ejercicio tomado como punto de referencia a la hora de elaborar el plan estratégico, el endeudamiento neto era de 14.000 millones, mientras el objetivo final es de unos 7.500 millones de euros. Un reto que Repsol pretende alcanzar sin penalizar la remuneración al accionista, de un euro por acción cada ejercicio, contabilizando cerca de 6.500 millones de euros.

Cerrado el primer semestre, la compañía que dirigen Antonio Brufau y Josu Jon Imaz declara 11.709 millones de deuda neta (13.264 millones a junio de 2015), tras reducirla un 11,7%. Su ratio de deuda neta frente al ebitda es de 2,43 veces, y la posición de liquidez es de 6.700 millones incluidas las líneas de crédito (1,8 veces los vencimientos de deuda bruta a corto plazo). Concluido el periodo, ya en el mes de julio, la petrolera emitió bonos por 600 millones a dos años, y colocó otra remesa de títulos de deuda de 100 millones de euros con un vencimiento de tres años. Los tipos de interés en ambos casos estuvieron cercanos a cero.

El capítulo de desinversiones previsto en el plan estratégico hasta 2020 ascendía a 6.200 millones de euros

En el apartado de la venta de activos, por 541 millones, destacó la colocación del negocio de GLP en Perú, la actividad eólica en Reino Unido y una parte de los activos de GLP canalizado. En downstream las desinversiones alcanzaron otros 587 millones de euros.

El capítulo de desinversiones previsto en el plan estratégico hasta 2020 ascendía a 6.200 millones de euros, principalmente en el negocio upstream (exploración, desarrollo y producción), de una cesta total valorada en 44.000 millones. Otros puntos clave son el de la contención de la inversión, que caen un 40% en el periodo de cinco ejercicios, y los ahorros de caja (2.100 millones anuales a partir de 2018).

Una participación estratégica y opcional

Repsol siempre ha dicho estar cómoda en el capital de Gas Natural Fenosa y ha venido negando cualquier operación de salida, así como las especulaciones que apuntaban a un intento de fusión. El consejero delegado Imaz tiene calificada de “estratégica” la participación del 30%. Un epíteto al que se sumaba una segunda fórmula más difusa: “opcional”.

Esta última cualidad sobre el paquete en la gasista implica que el 30% podía mantenerse, subir o bajar, pero sin sacrificarse el control con Criteria.

De la participada catalana gustan la estabilidad en la remuneración al accionista, la solidez en el beneficio y, especialmente, que sus principales negocios no están ligados a la evolución del petróleo. Por último, Repsol ve en su participada una plataforma para la actividad en renovables.

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