Productos bancarios

Santander potencia la Cuenta 1,2,3 cobrando más al resto

Cobra 96 euros anuales en comisiones a quienes deciden mantener otro tipo de relación utilizando cuentas que la entidad considera ya "obsoletas"

Banco Santander
Imagen de una sucursal de Banco Santander en la que se publicita la Cuenta 1,2,3

La Cuenta 1,2,3 está llamada a pasar de producto estrella a convertirse en el modelo único de relación con los clientes para Banco Santander. Paulatinamente, y en diversas oleadas, los clientes de la entidad financiera que provienen de campañas anteriores vienen recibiendo comunicaciones por escrito advirtiéndoles de un cambio en las condiciones de su contrato con el banco.

La última remesa de clientes de la que tiene conocimiento este diario recibió notificación en el mes de julio de que, si deciden mantener sus cuentas originales, tendrán que comenzar a pagar una comisión por mantenimiento de 24 euros trimestrales a partir del 7 de septiembre. Una factura de 96 euros al año que pueden eludir si aceptan una transición al modelo 1,2,3, la cuenta remunerada que el banco puso en marcha en España en mayo de 2015, o bien a la Cuenta Día a Día, básicamente con las mismas obligaciones pero sin sus ventajas.

Gracias en buena medida a la incorporación de clientes propios al nuevo modelo, a junio de este año la entidad presidida por Ana Patricia Botín contaba ya con 1,24 millones de cuentas 1,2,3 frente a los 290.000 clientes que sumaba un año antes, apenas un mes después de su lanzamiento en España. Desde la entidad exponen que el ritmo de apertura de nuevas cuentas de este tipo “evoluciona muy bien” y ha alcanzado una media de más de 1.000 nuevas domiciliaciones de nómina por día.

El banco suma ya 1,2 millones de usuarios 1,2,3, pero el grueso ya eran sus clientes

Según los últimos datos facilitados por la entidad, del total de cuentas 1,2,3 contratadas hasta marzo, solo unas 320.000 correspondían clientes robados a la competencia mientras que el grueso provienen de migraciones de otras cuentas del propio Banco Santander que la entidad considera ya “obsoletas”.

Una fuente de nuevos clientes para las cuentas 1,2,3 que previsiblemente seguirá creciendo en las próximas semanas y meses cuando la amenaza de una inminente subida de comisiones sea transmitida a una nueva remesa de clientes de otros productos del banco.

El volumen, después de todo, es una de las dos cuestiones clave para rentabilizar una cuenta remunerada como la 1,2,3 que ofrece un interés del 1% para saldos de entre 1.000 a 2.000 euros, del 2% para cuentas con 2.000 a 3.000 euros y del 3% para saldos de hasta 15.000 euros así como bonificación sobre las facturas domiciliadas. Una oferta que bate a la competencia en tiempos de tipos cero y debilidad del negocio bancario pero que tiene un gran coste para Santander (ver información adjunta). Sin embargo, avanzan desde el banco, al ritmo actual de crecimiento se espera rentabilizar el modelo ya en 2017.

Y es que el segundo puntal para lograr ese beneficio es la gran vinculación que genera este modelo entre el cliente y la entidad. “Queremos ser su banco de pagos, de cobros y de todas las operaciones que realice”, explican en Santander. La domiciliación de la nómina, o de algún tipo de ingreso regular como el paro o la pensión, se convierte, en este sentido, en condición indispensable para que al cliente le merezca la pena este producto. Así, la comisión mensual de tres euros de mantenimiento se eleva a una de 8 euros al mes si el cliente no cumple las condiciones, como un ingreso mínimo recurrente de 600 euros.

Así las cosas, algunos clientes están descontentos con la unificación de cuentas. A diferencia de las posibilidades que les ofrecen en la actualidad para migrar hacia el modelo 1,2,3, la cuenta sin comisiones que inicialmente pactaron no exigía domiciliación de nómina o recibos. De esta forma, los clientes sin ingresos regulares en forma de nómina se ven abocados a pagar elevadas cantidades en forma de comisiones o a abandonar el banco, lo que de facto convierte el modelo 1,2,3 en una criba que deja fuera a los clientes menos rentables.

Con la puesta en marcha de forma paralela de la Cuenta 1,2,3 pymes, únicamente un segmento de la clientela quedará al margen de la unificación:los universitarios. “Mantenemos las cuentas universitarias porque son un público al que queremos mimar, pero que no tiene capacidad para vincularse con nosotros”, explican. Para ellos, la Supercuenta Universitaria sigue funcionando

Un modelo con un alto coste

Introducida por primera vez en 2012 en el mercado británico, la Cuenta 1,2,3, se ha convertido en un producto bandera de Banco Santander y una de las señas clave de la presidencia de Ana Patricia Botín, que tras implantarla en Reino Unido como consejera delegada de la filial británica, la ha impulsado en España, Portugal y México ya como máxima responsable del grupo. La cuenta, que desde el banco defienden como una estrategia de relación con el cliente, destaca porque ofrece una alta remuneración que se sitúa fuera de mercado en estos tiempos de tipos de interés cero y que ha supuesto una amenaza para el resto de competidores. Sin embargo, mantener esta oferta tiene un importante coste.

Concretamente de unos 1.000 millones de libras anuales (unos 1.171 millones de euros) en el caso de la cuenta 1,2,3 de Reino Unido. Así al menos lo detallaba ayer el diario Financial Times, que revelaba que la remuneración media por cliente es del 2,3% sobre un volumen de dinero depositado de 50.000 millones de libras (unos 58.575 millones de euros) frente a las cinco libras mensuales de comisión de mantenimiento que se cobra a los clientes. Una factura que, una vez que el brexit impulsó a Reino Unido a rebajar tipos a mínimos históricos, ha llevado al banco a rebajar del 3% al 1,5% la rentabilidad máxima que ofrece con su cuenta.

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