Blogs por Alexis Ortega

Se esfuma el efecto PMI's.

Se esfuma el efecto PMI's.

Se esperaba que, como venía ocurriendo con otros índices adelantados de actividad (poco ha durado la alegría tras la publicación de los PMI's al principio de esta semana) el IFO también recuperen en agosto parte del terreno perdido tras la victoria del Brexit. Pero no pudo ser así, precisamente ayer la mala tónica de los mercados europeos tuvo un claro culpable, el mal dato del índice IFO alemán, que miden el clima empresarial en el país, del mes de agosto.

El mercado, que esperaba una ligera subida de tres décimas del índice IFO de Clima empresarial hasta los 108,5 se he encontrado con una caída de 2,1 puntos hasta los 106,2, la lectura más baja desde febrero pasado. Por subíndices, tanto la valoración de la situación actual como las perspectivas para los próximos seis meses, cayeron 2 puntos hasta los 112,8 y 100,1 respectivamente. Por sectores la caída ha sido generalizada, aunque se ha notado más claramente en el químico y el electrónico. La confianza empresarial en el sector manufacturero ha descendido de nuevo, tras la bajada del volumen de entrada de nuevos pedidos. Asimismo la confianza empresarial ha retrocedido en el sector de ventas al por mayor y por menor, en este último caso, sobre todo, en los vendedores de alimentos y bebidas. El único sector que parece quedarse al margen es el de la construcción cuya confianza empresarial se mantuvo en un nivel alto récord.

Si observamos por zonas geográficas la evolución del índice IFO vemos claras discrepancias no solo entre Alemania (y en parte la UME) con el resto del mundo (quizás favorecidas por aún extremadamente débil euro) y entre este y los recientes PMI´s con los que el mercado abrigaba esperanzas de una recuperación que no acaba de llegar. Ya hemos anotado varias veces desde aquí que el sector exterior internacional, donde caen la exportaciones y las importaciones, se esta desacelerando apuntando quizás de manera evidente a una recesión a las puertas.

Por otro lado, los pedidos de bienes duraderos de Estados Unidos se incrementan en julio un 4,4% en tasa mensual (se esperaba +3,5%) recuperándose de la fuerte caída registrada en junio que fue del 4,2% (revisada a peor desde el -3,9% inicialmente estimado). Si quitamos los transportes, la subida se quedó en el +1,5% (se esperaba +0,5%) frente al -0,3% (que se revisa a mejor desde el -0,4% inicialmente estimado) de junio. Si descontamos los pedidos de defensa y de transporte, el incremento fue del 1,6%. En tasa interanual el panorama es bastante desolador: todas esta categorías están en tasas de crecimiento negativo, especialmente ésta última que pasa del -3,5% al -4,9%. Descontando el mes de noviembre del 2015 (tasa interanual de apenas el +0,3%) lleva desde enero del 2015 en tasas negativas.

Veámoslo de otra manera, a través de la evolución de los indices. Los datos que se publican son nominales por lo que tenemos que deflactarlos. Después de que desde diciembre pasado se ha dejado de publicar el índice de precios de producción de "Finished goods (Capital Equipment)", estoy deflactando el dato con el índice general de precios de producción (PPI). Los resultados son los siguientes:

En términos nominales apenas se han alcanzado los niveles de pedidos de bienes duraderos del año 2007. Esto es clave pues este es un buen estimador de la inversión empresarial. En términos reales la situación es todavía peor ya que esta a niveles a medio camino o similares (según el indicador) de los observados en la crisis 2002-2004. Todo el dinero barato lanzado por la Reserva Federal no parece haber ido a inversión, sino a pura especualción bursátil e inmobiliaria. Los dos pilares de un modelo viejo que hace aguas por todos lados.

A ver que nos dice Janet Yellen este fin de semana en Jackson Hole. ¿continuará con el goteo de declaraciones a favor de una subida de los tipos de interés tan pronto como septiembre? o ¿se desmarcará de sus colaboradores en el FOMC (y Greenspan)? Me temo que hay que mantener la fantasia y, en este momento, lo que toca es avisar de que "Septiembre existe".

Comentarios

(A principios del s. XVIII, Europa entró en un período de tranquilidad tras finalizar la Guerra de Sucesión en España. Nápoles se convirtió en una gran capital musical —Scarlatti, Pergolesi, Porpora—. Las finanzas de los reyes habían quedado comprometidas, especialmente en Francia e Inglaterra. Y Prusia se militarizaba. El Tratado de Viena, en 1738, puso orden. Don Carlos, hijo de Felipe V, recibió los reinos de Nápoles y Sicilia Este Don Carlos no es el Don Carlo, hijo de Felipe II, de la ópera de Verdi. Aquí no hay ninguna libertad luchando contra ninguna opresión, sino superposición del Stabat Mater, de Scarlatti, por uno nuevo que nace de él, de Pergolesi, y la suelta de la opera bufa, surgida de los "intermezzi" de la opera seria. Como sucediera en el Nápoles del Reino de las Dos Sicilias, la Era Cero será mestiza. Deberemos aprender a convivir con la triste cantinela de los hidalgos mutilados popularcapitalistitas y sus cenas de caldo claro. Pero no bajemos la guardia, que el rococó asoma en la oriental Dresde, que quiere parecerse a lo que fue Venecia, aunque prusianizada, y, bajo la autoridad de Bach, con su clave superbien temperado, anuncia El Colapso y un Nuevo Orden Mundial, "en solo una década": 2025.) LA INSEGURIDAD FINANCIERA SE HA CONVERTIDO EN EL OBJETIVO PERVERSO DEL INMOMAQUIS Y SU QUINTACOLUMNA.- No es de extrañar que se hayan dado largas a la formación del Gobierno en España para hacer inevitable la prórroga de los Presupuestos Generales del Estado y se consume indirectamente un recorte fiscal que, de otro modo, habría que haberlo hecho a cara descubierta. Pero el precio es la inseguridad. ¿Precio o bendición? http://www.bde.es/bde/es/secciones/prensa/Agenda/Datos_de_deposi_aee2913bad62651.html En el Balance Consolidado de la banca, bajan ligeramente los depósitos, pero suben los bonos. Según el último dato publicado por el Banco España, los depósitos bancarios españoles han bajado un poco desde los 770.000 millones de euros que había en junio, el máximo histórico de todos los tiempos. El ahorro en seguros y fondos de pensiones ha menguado interanualmente nada menos que un 25 %. Los préstamos para vivienda, a la baja. Pero los bonos bancarios, al alza. ¿Por qué quienes tienen dinerito no compran acciones y, por contra, se dejan engatusar consumiendo a tocateja (para regocijo del politiqueo yanosestamosrecuperandista dato-PIBista) y comprometiéndose prestándoselo a la banca, que no sabe qué hacer con él, salvo gastárselo en pagar sus propias deudas? ¿Por qué no compran acciones cotizadas, especialmente de Telefónica, Repsol, Iberdrola, Gas Natural, y demás empresones españoles seleccionados por el Banco Central Europeo para sus operaciones de adquisición "open market" de bonos emitidos por grandes entidades no financieras? ¿Por qué la gente se fía de los bonos bancarios, especialmente de los de los bancos de las Cajas de Ahorros que han sobrevivido irracionalmente al Memorándum de Entendimiento 2012? (cfr. ese oxímoron financiero que llaman bonos —"plazofijos"— flotantes). EL DINERO TENÍA QUE ESTAR ENTRANDO A ESPUERTAS EN LA BOLSA, buscando rentas empresariales, las únicas que van a quedar, junto con las salariales, cuando la Era Cero (Cero inflación, Cero tipos de interés) coja velocidad de crucero (normalización auténtica). Desde el punto de vista estructural, la buena noticia del ESTRANGULAMIENTO FINANCIERO TOTAL FINAL (EFTF) es lo que llamamos el MAYOR FESTÍN BURSÁTIL DE LA HISTORIA, que además es ideal para hacer pasar el trágala del pensionazo (MFBH-p). ¿A qué esperamos? Que no esté pasando lo buenos que tenía que estar pasando se debe, sin ningún género de dudas, a la resistencia a ser enterrado que está mostrando el modelo popularcapitalista muerto, exuberante en rentas improductivas, especialmente inmobiliarias. Los resentidos de la burbuja están intentando hacernos vivir idiotamente la poca deflación (gozosa moderación generalizada de precios) como una situación transitoria que estaría presagiando, pásmense, un mundo caótico de hiperinflación del que, según su retorcida mente, serían culpables los funcionarios bancocentralistas. Es como si se dijera que tu ligera delgadez es la antesala de una obesidad que no será imputable a ti. La realidad es muy tozuda y, a pesar de que desde octubre de 2013, todos los meses el Índece de Precios al Consumo interanual ha sido negativo, con alguna excepción insignificante, la deflación no se ha traducido en ningún estancamiento de la actividad, sino en todo lo contrario. Los cantamañanas de espíritu inmobiliario son muy buenos cacareando que la política monetaria ultralaxa es "la" causa de las burbujas, y no la avaricia; y no dejan que estropee su estúpida teoría victimista que no se vean burbujas. "Si no se ven burbujas en el presente, hacemos que los membrillos las vean en el futuro". Y ellos a lo suyo, predicando el odio al dinero. Precisamente la Era Cero se caracteriza por lo buenísimo que es el dinero en sus tres funciones: medio de pago, reserva y unidad de cuenta. Que, en la Era Cero, el dinero sea buenísimo porque no pierde, sino que gana, capacidad de compra, significa que el no-dinero (tangibles) es malísimo como valor de cambio. ¡Qué irresponsables y aventureros son quienes están desprendiéndose de su dinero para comprar inmuebles como "himbersión" hoy, que todavía los precios inmobiliarios están por las nubes por necesidad contable de su máxima propietaria, la banca! ¿Se acuerdan cuando ese rocambole inmobiliario que todos llevamos dentro nos asustaba diciéndonos que los inmuebles eran el refugio contra la inflación? ¿Entonces por qué ahora, que no la hay, se dice que los inmuebles son también el refugio contra la deflación? En época inflacionista, el miedo que te esclaviza es a la no-rentabilidad. En época deflacionista, es el miedo a la no-seguridad. El caso es que piques y te desprendas de tu dinero a cambio de inmuebles sobrevalorados. Sabremos que es el momento de comprar inmuebles cuando el entorno financiero deje de perder seguridad por causa de quienes quieren venderlos. El devenir estructural del modelito popularcapitalista de los 1980 ha entrado en una subfase muy peligrosa en la que, para seguir parasitando a la economía productiva, necesita que cunda la inseguridad en relación con las grandes instituciones económicas, como lo son la UE, sus Estados miembros, el banco central, la banca, las grandes empresas no financieras y el dinero. Gracias por leernos.
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