Editorial

El despliegue español hasta la última frontera

El despliegue español hasta la última frontera

La internacionalización de la economía española es un fenómeno imparable que tiene en las inversiones de las empresas en el exterior su principal exponente. A la creciente actividad exportadora, la principal herramienta de que se ha servido la economía para hacer frente a la crisis, se suman cada día más inversiones directas en el exterior en un proceso continuado que se extiende cada vez a más sectores. Con los grupos constructores y de infraestructuras a la cabeza, y gigantes como Inditex en plena expansión, las compañías españolas superan fronteras mucho más allá de la zona euro, abren nuevos mercados y llegan a liderar con solvencia proyectos internacionales tratando de tú a tú a cualquier emporio.

De forma natural, y con lógica histórica y sociocultural, la expansión en el exterior de las empresas fijó su principal campo de desarrollo en los países latinoamericanos. El devenir político de estos, incierto en ocasiones, ha dotado de mayor o menor fortuna a una apuesta que siempre ha sido firme. Aun así, los grupos españoles mantienen su opción inversora latinoamericana, colaborando de manera activa al desarrollo y modernización de un área tan ligada por múltiples lazos a nuestro país, en un proceso que ganará más fuerza cuanto más avancen aquellos países en términos de seguridad jurídica. El anuncio realizado ayer por Banco Santander, que destinará cerca de 10.000 millones de euros hasta 2018 a financiar proyectos de infraestructuras en Latinoamérica, no es más que un ejemplo de esa sólida apuesta. La construcción y mejora de aeropuertos, redes de ferrocarriles, puertos o carreteras, así como el desarrollo de energías renovables y convencionales, la construcción de oleoductos y gasoductos o la mejora del acceso al agua y su tratamiento son campos en los que el primer banco del país está dispuesto a financiar proyectos en la zona.

Pero el despliegue español va más allá y ahora ha fijado el punto de mira en un área que históricamente había desatendido: Asia-Pacífico. El anuncio, también ayer mismo, por Gas Natural Fenosa de lo que será su primera pica en la región, concretamente en Australia, es solo el caso más reciente en la larga lista de empresas españolas con intereses crecientes en ese territorio. Global Power Generation, filial internacional del grupo, se ha abierto a aquel mercado con la adjudicación de un parque eólico en el que invertirá 120 millones de euros. Es su primer paso en una región que la energética también se ha marcado como prioritaria en su plan estratégico, y apunta al mercado más comprometido del mundo con el desarrollo de fuentes renovables de energía.

La región se ha convertido así en la última frontera de las empresas españolas que, con Australia como objetivo destacado, ya han extendido su negocio hasta las antípodas.

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