Mi toque personal

Lorenzo Quinn, de la interpretación a la escultura

Siguió los pasos de su padre, pero pronto descubrió en el arte su gran pasión

Lorenzo Quinn, de la interpretación a la escultura

 

El arte llamó la atención de Lorenzo Quinn (Roma, 1966) desde temprana edad. El quinto hijo del oscarizado Anthony Quinn siguió los pasos de su padre con alguna incursión en el mundo de la interpretación, pero fueron la pintura y especialmente la escultura las disciplinas que le robaron el corazón. Curiosamente, descubrió que quería dedicarse a las artes plásticas interpretando a Salvador Dalí, una de sus grandes influencias, en la película británica Dalí (1991).

Desde entonces se ha labrado un nombre como escultor figurativo de vanguardia. Sus obras y montajes se han expuesto en multitud de países. Ahora mismo trabaja en varios encargos de monumentos para India, China y EE UU, a la vez que prepara exposiciones en Londres y Shanghai. No reniega de su carácter cosmopolita: de padre mexicano, nació en Italia y se crió entre ese país y EE UU. Decidió mudarse a Barcelona, donde vive a día de hoy, “por su carácter latino, su fervor y por la forma en que se valora a las personas y a la familia y su gran trayectoria artística”.

Lorenzo Quinn, de la interpretación a la escultura

Disfruta con el deporte, particularmente con la natación, la mountain bike y a los mandos de su moto enduro. El senderismo y la lectura también son actividades del agrado de un artista que siempre busca la inspiración allí por donde pasa.

Mandarina. El perfume irrenunciable de Quinn es Mandarina de Amalfi, de Tom Ford. Unos vaqueros nunca faltan en su maleta.

Dalí. El mastro del surrealismo, Salvador Dalí, igual que Michelangelo y Phidias, son los artistas que más le han influido y que recomendaría a cualquiera.

Grifiths. Hay varios artistas contemporáneos que le apasionan. Mitch Griffiths (en la imagen, una de las obras de su serie Enduring Freedom), Anthony Gormley y Javier Marn son algunos de ellos.

Lorenzo Quinn, de la interpretación a la escultura

Truant. Se confiesa admirador de Ken Follet, Dostoyevski y John Steinbeck. El último gran descubrimiento que ha hecho en lectura, otra de sus pasiones, es Johnny Truant.

‘Zorba el griego’. Entre sus tres películas favoritas se cuela una de su padre, Zorba el griego. Incluye también en la lista la trilogía de El señor de los anillos y 48 horas.

Monument Valley. Buena parte de su vida ha discurrido en EE UU. Quizá por eso Quinn considera Monument Valley, en la frontera entre tah y Arizona, como uno de los lugares más bellos que ha visto.

La Toscana. Roma y La Toscana son lugares sagrados para el escultor, a donde siempre le gusta volver.

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