Editorial

Tensión inversora en las telecos

El cumplimiento de los objetivos de la Agenda Digital Europea –banda ancha para el 100 % de los ciudadanos de la UE, entre otros–, es una poderosa razón de las grandes operadoras de telecomunicaciones para mantener su ambicioso ciclo inversor. Pero no la única. Completar los despliegues de las redes de telefonía móvil 4G y de fibra es una condición clave para mantener la tensión tecnológica y competir con solvencia. Las telecos europeas acumulan fuertes inversiones y los despliegues de las infraestructuras de nueva generación les van a exigir continuar un esfuerzo financiero que no ha dejado de crecer en los últimos cuatro años. La mejora de capacidad y velocidad de las redes es clave no solo por ser lo que demandan los clientes, sean particulares o empresas, sino porque será la implantación de estas nuevas tecnologías la que ayude a las operadoras a crear ofertas diferenciadas, es decir, a ensanchar el mercado, además de activar la competencia en precios y calidad. Ante esto, hay que exigir a las autoridades de la UE la uniformización normativa y la armonización del espectro para que las empresas no encuentren campos de juego distintos en cada país. Las compañías, tanto en España como en el resto de Europa, han demostrado su capacidad inversora. Bueno será crear el mejor marco para que se desarrolle.

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