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Hacia un sistema financiero estable

Prevenir una nueva crisis financiera es mejor que solucionarla. Por ello los reguladores internacionales ponen ahora el foco en otra pieza del sistema: las cámaras de compensación.

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Vista de varios edificios de la City de Londres.

La revisión de las finanzas debería ser eficiente, pero no a expensas de la estabilidad. Las ideas más recientes de los reguladores globales sobre las denominadas entidades de contrapartida centrales aumentan el riesgo de que estas nuevas cámaras masivas de compensación de derivados tengan que incrementar sus reservas de capital. Dado su carácter central en la nueva arquitectura financiera, puede que esté justificado.

En 2008, el sistema financiero se estrelló en parte porque había divisiones de los bancos comerciales cargadas de operaciones de derivados que resultaron estar insuficientemente respaldadas con garantías. Las reformas posteriores a la crisis que obligaron a reordenar estos instrumentos son un gran paso adelante. Pero si las cámaras de compensación no son lo bastante sólidas, la próxima crisis podría ser peor.

Si las cámaras de compensación de pagos no son lo bastante sólidas, la próxima crisis podría ser peor

El Consejo de Estabilidad Financiera incidió en su última reunión en la cantidad de avisos que los reguladores deberían hacer a las instituciones financieras que respaldan a una cámara de compensación si va a ser liquidada. También se debatió sobre si las entidades de contrapartida deberían tener recursos previos por encima del margen publicado por el cliente que hace la operación, además de las reservas y fondos proporcionados por la cámara de compensación y los bancos que la componen.

Para algunos participantes del mercado es una exageración. Las reservas existentes pueden ser adecuadas. En caso de dificultades debido a que algunos de sus miembros hayan ido a la quiebra, la situación podría, en teoría, ser remediada rápidamente con una subasta de las posiciones en derivados de las partes afectadas. Unos mayores requisitos de reserva impulsarían los costes de la compensación y por lo tanto las operaciones de derivados –dado que las cámaras de compensación tienen que obtener un beneficio–.

Estos son todos los riesgos. Pero si lo peor es que los clientes corporativos toman menos precauciones, parece un riesgo más aceptable que la quiebra de una cámara de compensación que pueda causar un colapso financiero sistémico.

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