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Australia, una forma rentable de aprender inglés

Un visado de estudiante que permite trabajar y la baja tasa de paro sitúan a este país en el mapa de los jóvenes españoles que desean completar su formación.

Marta Caparrós
La española Marta Caparrós, aficionada al surf y fundadora de AUssieYouTOO. AUssieYouTOO

Australia se ha vuelto un destino cada vez más frecuente entre los jóvenes españoles, y es que no solo los amantes del surf se sienten atraídos por este país. Su tasa de paro, inferior al 6%, es un gran aliciente para quienes buscan trabajo y un cambio de aires.

Cada vez son más los graduados que, al finalizar sus estudios universitarios, deciden marcharse a Australia para completar su formación. Aleix de Castellar, un estudiante de administración de empresas que pasó seis meses allí, confiesa que previamente había descartado Reino Unido por encontrarse lleno de españoles, y EE UU por la dificultad para obtener un visado.

Este es precisamente uno de los puntos fuertes de Australia: sus visados. Los permisos de estudiante se conceden al matricularse en cualquier curso -ya sea profesional, universitario o de idiomas- y permiten trabajar 20 horas a la semana mientras se estudia y hasta 40 en periodos de vacaciones.

Junto con esta autorización también existe la posibilidad de solicitar una de pareja. Estas visas permiten que un solo miembro de la pareja mantenga su condición de estudiante, mientras que el otro puede dedicarse exclusivamente a trabajar.

Otra opción es la que se conoce como Work and Holiday, un acuerdo firmado entre Australia y España en 2014 por el cual se permite a jóvenes de entre 18 y 31 años visitar y buscar trabajo en Australia durante un año.

La última convocatoria del programa se abrió el 1 de julio pasado. Es recomendable solicitarlo cuanto antes, ya que, aunque este año la oferta ha aumentado de 500 a 600 visados, sigue siendo limitada. El plazo de respuesta ronda las dos semanas y a partir de la aprobación se dispone de un año para entrar en el país, aunque los 12 meses de visado no empezarán a contar hasta que no se entre en Australia por primera vez.

Para asistir durante todo este proceso a quienes decidan embarcarse en esta aventura surgió AUssieYouTOO, una agencia gratuita que asesora antes, durante y después de la llegada a Australia.

La agencia es española y se financia con una comisión que cobra a las escuelas por los alumnos que se matriculan a través de ella, pero insiste en que el precio de los cursos es exactamente el mismo que si se matricularan al margen de ella, por lo que el servicio de asesoramiento no supone ningún coste extra para el estudiante.

Estudiantes extranjeros en Australia
Estudiantes extranjeros en Australia.

Como agradecimiento, la agencia asigna a los alumnos que contratan cursos con ella un COOLaborador, alguien que ejercerá de guía de trámites durante los primeros días en el país.

Irene Pagalday, una estudiante de Periodismo que lleva 9 meses en Australia, admite que aunque no fue excesivamente difícil encontrar trabajo, los puestos que se ofrecen no son cualificados. Apunta que, aunque económicamente sí hay buenas oportunidades para los españoles -el salario mínimo es de 16,97 dólares australianos (unos 11,5 euros) la hora-, no ocurre lo mismo en el ámbito profesional, ya que estar allí supone hacer un tipo de trabajo distinto a aquel para el que se está formado.

Tanto De Castellar como ella coinciden en que el idioma es una barrera importante, ya que las empresas prefieren contratar a alguien que hable inglés nativo. A esta limitación se une el carácter temporal de los visados, por lo que, con frecuencia, a las compañías no les interesa formar a un trabajador. Aun así, siempre es posible que decidan respaldar el visado y que los contratados puedan alargar la estancia.

A pesar de estas dificultades, los españoles ven en Australia una buena inversión de cara a su futuro profesional. De regreso a casa, De Castellar afirma con rotundidad que su estancia allí le ha ayudado a encontrar trabajo en España, pues las empresas, ante perfiles similares, se decantan por quienes tienen buen nivel de inglés y han tenido la iniciativa de irse fuera.

De modo que, a la vuelta, las oportunidades profesionales también mejoran… ¡si es que no decide quedarse para siempre en Australia!

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