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Apoyo regional para los bancos locales chinos

El riesgo se acumula en las entidades de tamaño medio del gigante asiático a la par que se reducen sus reservas de capital.

Un hombre observa un panel de cotizaciones en China.
Un hombre observa un panel de cotizaciones en China.

Las regiones de China respaldarán a los campeones bancarios locales. Los ansiosos economistas de Pekín podrían querer controlar a los bancos locales hambrientos de riesgo, pero las autoridades provinciales tienen motivos para mantenerlos a flote.

El Banco Industrial, una entidad de nivel medio con sede en la provincia de Fujian, es el primero de lo que es probable que sea una cola de bancos en busca de capital. El 29 de julio anunció sus planes para recaudar 3.900 millones de dólares (unos 3.500 millones de euros).

Industrial necesita más dinero porque tanto él como sus rivales están siendo exprimidos. Los cinco grandes bancos de propiedad estatal de China tienen acceso a los prestatarios con las mejores garantías y los libros más limpios. Eso deja a los perdedores peleándose por las sobras, colocando préstamos de mayor riesgo y cayendo con fuerza en la banca en la sombra.

Hay dos problemas: en primer lugar, el sector privado está solicitando menos financiación. En segundo, las autoridades quieren disuadir a las entidades más pequeñas de la emisión de “productos de gestión patrimonial” de alto rendimiento. Todo apunta a que ello podría suprimir una línea de negocio donde bancos como Industrial podían competir con los grandes.

El capital fresco es bienvenido. Al igual que otros bancos regionales agresivos, Industrial es uno de los eslabones débiles del sistema financiero de China. Además, los depósitos interbancarios representan más del 40% de su base de depósitos, según un estudio de GaveKal Dragonomics. Esta dependencia de otros bancos podría llevar a las entidades de tamaño medio a ser vulnerables a una crisis de liquidez si los rivales empezaran a cuestionar la calidad de los activos.

En cualquier caso, Fujian necesita bancos a los que pueda pedir un apoyo para los tambaleantes empresarios locales. Lo mismo ocurre con otras provincias acosadas que luchan por reducir el tamaño de industrias en extinción sin provocar un desempleo masivo. Puede que los bancos más pequeños tengan unas cuentas feas, pero si los gobiernos quieren que sigan desperdiciando dinero, tendrán que continuar recapitalizándolos.

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