Unión Europea

España se libra de la humillación de una multa por el déficit

Bruselas ha decidido finalmente reducir a cero una sanción inicial de más de 2.000 millones

La nueva senda del déficit para España será 4,6% en 2016, 3,1% en 2017 y 2,2% en 2018

El 27 de julio de 2016 estaba llamado a ser un día histórico para la zona euro y la aplicación de su Pacto de Estabilidad. Y la jornada colmó con creces las expectativas, pero en un sentido totalmente inesperado. La Comisión Europea, que empezó su reunión semanal dividida sobre la cuantía de las multas a España y Portugal por incumplir los objetivos de déficit en 2015, acabó por recomendar la cancelación de ambas sanciones, que inicialmente pueden llegar a suponer el 0,2% del PIB.

El ministro en funciones de Economía, Luis de Guindos, que siempre defendió que la multa sería cero, vio refrendada su apuesta y acogió también con satisfacción la nueva senda fiscal aprobada por la Comisiíón, que calificó como “perfectamente realizable”. El nuevo calendario reclama un déficit del 2,2% en 2018, es decir, unos 30.000 millones de euros por debajo del cierre del año pasado (5,1%). Teniendo en cuenta que quedan menos de 30 meses para diciembre de 2018, el ajuste a realizar es de unos 1.000 millones al mes.

Para lograrlo, Bruselas reclama, entre otras medidas, la reducción de bienes y servicios que se benefician del IVA reducido; el endurecimiento del control del gasto de las comunidades autónomas; y mayor transparencia en las normas de licitación pública para favorecer la competencia.

Al término de la reunión en Bruselas, los equipos de los comisarios de los dos países, Miguel Arias Cañete y Carlos Moedas, no ocultaban su satisfacción por el desenlace y agradecían al presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, su decisivo papel en la condonación del castigo. El otro gran vencedor fue el comisario europeo de Economía, el socialista francés Pierre Moscovici, que logró reducir a cero una multa que, en el caso de España, podría haber sido de 2.000 millones de euros. “Ni siquiera una multa simbólica hubiera sido entendida por los pueblos de dos países que han realizado tantos sacrificios”, señaló un exultante Moscovici frente a quienes habían defendido un castigo testimonial de entre 200 y 500 millones.

Nuevos objetivos

Ese ala dura estaba liderada por el conservador letón y vicepresidente económico de la CE, Valdis Dombrovskis, gran derrotado ayer. Dombrovskis apenas logró el apoyo de un puñado de comisarios (que algunas fuentes identifican con los de Alemania, Suecia y Finlandia) para evitar la cancelación de la multa.

La propuesta pasa ahora al Consejo de Ministros de Economía de la UE (Ecofin) y quedará aprobada a menos que decidan modificarla o rechazarla por mayoría cualificada, algo muy improbable porque dos de los países con más peso de voto, Francia e Italia, están a favor de anular las multas. La propuesta de cancelación de la multa llegó acompañada de una revisión de los objetivos de déficit, que ahora pasan a estar fijados en base al artículo 126.9 del Tratado, cuya violación podría acarrear multas mayores (del 0,5% del PIB).

El calendario suaviza y aplaza los objetivos fijados hasta ahora. Para 2016 se reclama un déficit del 4,6%, un punto por debajo de la previsión del Gobierno en su programa de estabilidad, y sin ningún esfuerzo estructural (en mayo se había exigido un recorte del 0,25%).

Para 2017, se fija el 3,1%, dos décimas por encima del objetivo del Gobierno, y seis décimas más que en la propuesta de mayo. El ajuste estructural se mantiene en el 0,5%, el mínimo requerido por las normas comunitarias. Y ese mismo nivel se mantiene para 2018, cuando el déficit nominal debería situarse en el 2,2%.

¿Frenó Berlín la sanción?

Los pasillos de Bruselas hervían esta mañana de interpretaciones sobre la inesperada cancelación de las multas a España y Portugal por incumplir sus objetivos de déficit. La Comisión Europea atribuyó la decisión a las alegaciones presentadas por ambos países (que en el caso de España achacaron la mayor parte de la desviación a la baja inflación) y al reconocimiento de los ajustes y las reformas acometidas en los últimos años. El comisario de Economía, Pierre Moscovici, añadió un argumento político: “La multa no hubiera sido positiva en un momento en el que los pueblos dudan de Europa”. Junto a esos motivos oficiales se describían en privado las maniobras para frenar el castigo. Desde las llamadas del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y del portugués, al presidente de la CE, hasta la estrategia de Jean-Claude Juncker de acorralar a los comisarios partidarios de la multa dando primero la palabra a los proclives a cancelarla. Algunas fuentes aseguraron que el giro definitivo lo marcó un telefonazo del ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, a los comisarios del Partido Popular para pedirles clemencia.

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