Editorial

El taxi del siglo XXI

El sector del taxi es uno de tantos sacudidos por el impacto de la digitalización. En esta actividad se ha dado un conflicto de especial relevancia:el que se dirimía entre las empresas y profesionales del taxi y la llamada economía colaborativa. Al nacer aplicaciones como Uber, los taxistas se vieron obligados a competir en condiciones desiguales con conductores aficionados que no estaban sometidos a los requisitos que se les exigen. Eso llevó a un proceso aún no resuelto, por el cual muchos países y ciudades cerraron el paso a Uber mientras esta empresa cambiaba de concepto y avanzaba en la profesionalización de su actividad. Pero, con los cambios regulatorios que sean precisos, la llamada economía colaborativa (denominación muy altruista para algo que también es un negocio) está aquí para quedarse.

También el taxi tenía pendiente modernizarse en la era digital. Y ese proceso está igualmente en marcha: en los últimos años han despegado las apps que permiten contratar el servicio, seguir la ruta del vehículo y pagar a través del móvil. Ahora, dos de estas plataformas, Hailo y MyTaxi, se fusionan en una operación de gran trascendencia para el sector. La competencia, es sabido, obliga a mejorar a todas las partes.

 

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