Sin vínculos con el islamismo

Un joven alemán mata a nueve personas en un tiroteo en Múnich

El autor del asesinato actuó, al parecer, inspirado en baños de sangre como el causado por el noruego Anders Behring Breivik. La policía alemana descarta vínculos con el ISIS.

Ciudadanos ponen flores y velas en el exterior del centro comercial donde tuvo lugar el tiroteo.
Ciudadanos ponen flores y velas en el exterior del centro comercial donde tuvo lugar el tiroteo.

El tiroteo protagonizado por un joven alemán de 18 años, sin antecedentes penales y residente en Múnich, provocó ayer viernes un total de nueve muertos e hizo activar la alarma antiterrorista en la capital de Baviera. El autor de la matanza, nacido en Alemania, se suicidó. 

La policía no ha encontrado nada que relacione al responsable del tiroteo con el Estado Islámico (EI), tras registrar su vivienda. Consideran que lo acontecido ayer se debió a un acto de locura inspirado en baños de sangre como el causado por el noruego Anders Behring Breivik, aunque con efectos devastadores semejantes al fanatismo extremista.

“No hemos encontrado nada que haga pensar que el atacante tuviera que ver algo con EI”, dijo el responsable de la policía de Múnich, Hubertus Andrä. “En cambio si hemos encontrado material que mostraba interés por casos de matanzas generadas por ataques de locura”, agregó. Se encontraron, entre otras cosas, muchos artículos sobre acciones policiales y un libro titulado “Amok, por qué matan los estudiantes”.

La policía considera que el autor del tiroteo pudo estar influenciado Anders Breivik, el noruego que hace justo cinco años asesinó a 77 personas en Oslo y la isla de Utyoa. “Cuando alguien se interesa de forma tan intensa por ataques masivos y de locura seguro que Breivik también ha desempeñado un papel”, reconoció el jefe de la policía de Múnich, Hubertus Andrä.

El cuerpo del joven asesino, que usó una pistola, fue hallado en una calle aledaña del centro comercial donde se produjo el tiroteo, con signos claros de suicidio, informó en rueda de prensa el jefe de la Policía muniquesa, Hubertus Andrä, para añadir que se desconocen totalmente los motivos de su ataque.

Además de los nueve muertos en el tiroteo, hubo 21 heridos de diversa consideración, entre ellos algunos niños; 16 siguen ingresados y tres están en estado grave.

“De momento no vemos ninguna similitud”, respondió el mando policial al ser preguntado sobre paralelismos con el atentado cometido el lunes por un refugiado afgano de 17 años que, inspirado en la propagada yihadista, atacó con un hacha y un cuchillo de los pasajeros de un tren regional, con un balance de cinco heridos.

La policía, recalcó Andrä, trabaja sobre un tiroteo y no puede avanzar si se trata de un atentado o de acto de locura porque desconoce los motivos del joven, cuyo entorno está siendo investigado.

El ataque se produjo sobre las 15.50 GMT y mantuvo durante horas en vilo a las fuerzas policiales de la ciudad, hasta que poco antes de las 00.00 GMT del sábado se desactivó la alarma.

El ministro alemán de la Cancillería, Peter Altmaier, había hecho hincapié en que se investigaba en todas direcciones, sin descartar ni un ataque ultraderechista ni un atentado yihadista, pese a no existir indicios en esa dirección.

Poco después del tiroteo un portavoz policial había indicado asimismo que éste se había abordado como un atentado terrorista porque los testigos informaron de que el ataque había sido perpetrado por tres personas con armas largas.

Andrä indicó finalmente, una vez esclarecida la situación, que se investigó a dos personas que habían huido a toda velocidad en un automóvil de la hamburguesería donde comenzó el ataque, pero que luego se comprobó que no tenían nada que ver con éste.

La activación de la alerta antiterrorista se decidió ya que permite disponer de los efectivos de todos los cuerpos policiales, incluido el cuerpo de elite GSG-9, creado en 1972 tras la toma de rehenes de los Juegos Olímpicos de Múnich.

A través de Twitter, la policía, que colgó sus mensajes en alemán, inglés, francés y turco, apremió reiteradamente y durante horas a los ciudadanos a que abandonaran los espacios públicos de Múnich y no salieran de casa.

Asimismo reclamó no difundir en internet fotos ni vídeos de los operativos policiales y pidió que todas las imágenes fueran colgadas en una página web oficial para ayudar a los investigadores.

El servicio de metro quedó suspendido de inmediato tras el ataque, lo mismo que el resto de transportes públicos, y el servicio no se reanudó hasta que se desactivó la alarma.

Según explicó Andrä, lo prioritario era garantizar la seguridad mientras reinaba la confusión y llegaban a la policía diversas alertas de otros tiroteos e incluso tomas de rehenes en la ciudad, todas falsas.

Para facilitar el operativo policial se pidió asimismo a los automovilistas que abandonasen las autopistas en dirección a Múnich, la estación central de ferrocarril quedó evacuada y se suspendió el tráfico ferroviario hacia ella.

La policía muniquesa estableció un número de teléfono (0800 7766350) para atender las llamadas de los familiares de posibles víctimas o personas desaparecidos tras el tiroteo.

El centro comercial Olympia se encuentra en una zona residencial algo apartada del centro, a dos paradas de metro del Estadio Olímpico, pero es un sitio concurrido, con un total de 135 establecimientos.

El tiroteo provocó la alarma general, en un país donde se ha extendido la sensación de que va a ser el siguiente objetivo del terrorismo islámico, tras los recientes ataques de Francia y Bélgica.

La voz del Gobierno federal, hasta ahora, fue la del ministro Altmaier, en distintas intervenciones desde las televisiones públicas, mientras que para mañana se convocó una reunión del gabinete de emergencia del Gobierno de la canciller Angela Merkel.

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