Previsiones

Las casas rurales se suben al boom turístico

Los viajes de interior crecerán cinco puntos este verano

turismo rural
Una casa rural en el Pirineo Navarro.

Ante la cumbre del Monte Perdido y en plena cordillera de Los Pirineos, se encuentra la casa rural La Ribera en el municipio oscense de Escalona. Su propietario, Alfredo Bergua, se jacta de tener reservadas sus 108 plazas durante todo el verano. “Cuando te aseguras el 100%, es imposible que las cosas vayan mejor”, resume sus perspectivas para los meses de julio y agosto.

Pasar el verano en el pueblo vuelve a ser una opción para las vacaciones de muchos españoles. Los empresarios de casas rurales esperan que este verano les haga olvidar la crisis de 2009 a 2013 y mejorar los buenos datos de 2015 en cinco puntos. Tratan para ello de diversificar la oferta y complementarla con deportes de riesgo y de aventura para convencer a más clientes de que no todo es sol y playa.

Los meses de julio y agosto serán los mejores en el turismo rural desde el inicio de la crisis. Estas son las previsiones de la mayor web de referencia en España, Toprural. Espera una ocupación del 33%, según sus proyecciones, lo que dará un fuerte espaldarazo al dato anual.

La cifra de 2016 será mayor en términos anuales a la de los años anteriores y los empresarios confían en que se mueva por los dos dígitos. Si 2014 rompió la mala racha del sector con subidas en la ocupación de 12,4%, la última Encuesta de Ocupación de Alojamientos de Turismo Rural del INE dice que 2015 mejoró el dato hasta llegar a un 13%.

Un optimismo más moderado es la sensación de la patronal ante el verano de 2016. El presidente de la Asociación Española de Turismo Rural, Jesús Marco Rubio, confía en que los establecimientos del interior de España se beneficien del verano récord en la costa. Rubio espera que los turistas “ocupen los huecos entre playa y playa” con visitas a la montaña.

La zona que más turistas rurales recibió en 2015 fue Los Pirineos. En total, este espacio natural atrajo a 374.424 viajeros con un total de 1.060.520 pernoctaciones y un grado de ocupación del 19,07%, según los datos del INE. Con respecto al año anterior, la afluencia de turistas ha crecido hasta los 55.701 -un 17.47% más- y las pernoctaciones un 18,1% al alcanzar las 897.499.

Una de las casas rurales pioneras en Cataluña, Corral de Lladurs en Lleida, ha sido testigo de los vaivenes del sector en sus 24 años de historia. Su propietario, Lluis Cabó Coriana, recuerda cómo las pernoctaciones cayeron en picado en 2011 y desde el verano pasado se van recuperando “poco a poco”.

La clave para reconectar al turista con el mundo rural es expandir el negocio, según Cabó. En este caso ha añadido a sus 12 viviendas con capacidad para 30 personas, una pequeña granja, lo que le supondrá tenerlo no tener plazas libres hasta septiembre.

La parte catalana del Pirineos fue la más popular en 2015 entre los turistas rurales al recibir a unos 140.000. Le sigue la Navarra con casi 10.000 viajeros. Allí se encuentra, en plena Sierra de Irati en el municipio de Ochogavía, la casa Pierra. Está llena hasta septiembre.

Los Pirineos oscenses se encajan entre estas dos áreas. En términos de ocupación, sus casas rurales fueron visitadas en 2015 por más de 63.000 turistas y registraron una ocupación superior al 15%. El apartahotel Valle de Rodellar, uno de los más grandes de la región con capacidad para 172 huéspedes, también está llena en lo que resta de julio y agosto.

A pesar de la crisis, Patricia Serena -que ya tenía un camping cercano- se atrevió a abrir este alojamiento en 2010, uno de los momentos en que la ocupación descendió con más fuerza. Serena reconoce que la zona es “muy propicia” para este tipo de negocios y que diferenciarse de la competencia al ofertar apartamentos y no solo habitaciones contribuyó a “capear” la mala coyuntura.

A la zaga de Pirineos se encontró en 2015 el norte de Cáceres en cuanto a ocupación turística. Las casas rurales de la zona recibieron casi 100.000 turistas y registraron más de 229.315 pernoctaciones. En el alojamiento Las Cañadas, del municipio cacereño de Hervás, piensan que este va a ser “un buen verano”. En los meses de julio y agosto sobre el 90% de sus 112 plazas disponibles están ya reservadas.

En el caso del Parque Nacional de Picos de Europa -que se extiende con las comunidades autónomas de Castilla y León, Asturias y Cantabria- la ocupación estuvo en el 2015 en el 17,78%. Sus alojamientos de turismo rural alojaron a unos 48.500 viajeros.

En los nueve años al frente de La Tabla, en el concejo asturiano de Alles, Clara Caso demanda tanta promoción oficial a la montaña como a la playa. Aún así reconoce colgará el cartel de “no hay plazas” hasta septiembre.

Al lado cántabro de la frontera, sí notan la mejoría de los últimos veranos frente a los de 2010 o 2011. Marta Gallardo explica que para poder llenar las 77 plazas de su casa rural La Bárcena ha tenido que mantener los precios al nivel de 2007. Admite que tuvo que “lanzar muchas ofertas” y “luchar día a día”.

 

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