Balance sectorial

Las ‘biotech’ facturan e invierten más, pero destruyen empleo

La biotecnología superó en 2014 la barrera de los 100.000 millones y el 10% del PIB

Radiografía de la biotecnología española Ampliar foto

El balance de la industria de la biotecnología que presenta cada año la patronal Asebio tiene en esta ocasión claros y oscuros. En el lado positivo de la balanza, la cifra de facturación total del sector ascendió en 2014, fecha en la que se basa el informe difundido la semana pasada, a 107.788 millones de euros. Se trata de la primera vez que se supera la barrera de los 100.000 millones y que se alcanza el 10% del PIB (concretamente el 10,35%), por lo que por fin la biotecnología puede mirarle a los ojos al turismo, el sector de mayor peso en la economía española.

El crecimiento de la cifra de negocio ha sido abultado, de un 12,8%, mientras que el empleo también ha crecido casi un 3%, hasta situarse en casi 178.000 puestos de trabajo. Como lo ha hecho la inversión en I+D, que ya supone más de 530 millones de euros.

En el lado negativo de la balanza, sin embargo, encontramos que esta descripción no se corresponde del todo con la situación de las empresas biotecnológicas puras, las que solo se dedican a esta actividad, también conocidas en el sector como las biotech. La propia patronal muestra los datos distinguiendo entre estas últimas y las empresas para las que la biotecnología es una línea de negocio secundaria o una herramienta más para llevar a cabo su actividad. Entrarían aquí, por ejemplo, la división de bioenergía de Abengoa o Repsol o los departamentos biotecnológicos de grandes farmacéuticas como Pfizer, Roche, Merck o Lilly.

La financiación de proyectos del CDTI aumentó en 2015 tras cuatro años

Si se descuenta el efecto que tienen en estas grandes compañías en las cifras, las biotech siguen presentando saldos positivos en facturación, que supera los 7.500 millones, e inversión en I+D, partida que monopolizan frente al resto de empresas con alguna relación en la biotecnología. Incluso han aumentado de número, llegando a las 628 organizaciones.

Pero no son capaces de crear empleo. Más bien lo destruyen: en un año han dejado de trabajar en las biotech casi 2.000 profesionales. Teniendo en cuenta que la mayoría de firmas del sector son pymes que crean pocos puestos, pero de muy alta cualificación (generalmente doctores o doctorandos), el golpe se suma a una tendencia de reducción de plantillas que se inició en 2012.

“En el sector biotecnológico tenemos perfiles de empresas muy variados, con necesidades diferentes, pero todas comparten dos problemáticas: las pymes, el acceso a la financiación, y las de mayor tamaño, el acceso a la innovación”, resumió el presidente de Asebio, Jordi Martí, durante la presentación del informe anual de la patronal. Las carencias en I+D+i explican que el número de patentes publicadas en 2015 fuera de 905, un 7,27% menos, según datos de la Fundación Parque Científico de Madrid y Clarke Modet & Co.

Como dato positivo, los proyectos de investigación financiados por el CDTI han experimentado en 2015 un salto adelante, tanto en presupuesto total como en cantidad concedida. El sector espera que sea un primer paso para recuperar los niveles anteriores a la crisis.

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