Gastronomía

La bombonería que fabrica emprendedoras

El Basque Culinary Center premia un proyecto de Venezuela

La iniciativa salva a mujeres de la exclusión social

Maria Fernanda Di Giacobbe.
Maria Fernanda Di Giacobbe.

En medio de la compleja situación política de Venezuela, María Fernanda Di Giacobbe ha tenido que sortear numerosos obstáculos de toda índole, pero no ha cejado en su empeño de brindarle oportunidades a mujeres en situación de vulnerabilidad económica, a las que forma y convierte en microempresarias del chocolate. De hecho, alrededor de 700 mujeres han creado pequeños negocios de cacao. A través de talleres de bombonería ha formado a unas 8.500 personas, y junto con la Universidad Simón Bolívar ha contribuido a que se gradúen 1.500 personas (el 94% son mujeres) en la diplomatura de gerencia de la industria del cacao. Además, ha conseguido que 18 comunidades y 60 productores de cacao se sumen al proyecto de Cacao de Origen, con el que mejorarán procesos de producción, elaboración y comercialización.

Por todo ello, Di Giacobbe, promotora del chocolate venezolano, a través de proyectos como Kakao y Cacao de Origen, ha articulado una red de educación, emprendimiento, investigación y desarrollo en comunidades productoras en torno a este producto criollo como fuente de identidad, cultura y riqueza económica, se alzó ganadora ayer de la primera edición del Basque Culinary World Prize. Un galardón para cocineros con iniciativas transformadoras, promovido por el Basque Culinary Center y el Gobierno Vasco, y dotado con 100.000 euros, que deben ser invertidos en un proyecto social.

Para María Fernández Di Giacobbe se trata de un premio al trabajo honesto. “Siempre les he dicho a las emprendedoras del chocolate, que con pasión y honestidad todos van a venir a buscarte, y ese reconocimiento te llega”, explicó la promotora de esta iniciativa, en conexión por Skype desde Caracas. Su candidatura, presentada como la del resto, a iniciativa de otros profesionales, compitió con otras 129 propuestas de 30 nacionalidades. “Pasamos de la ciencia a la conciencia, tenemos que estar comprometidos con la sociedad”, explicó Joan Roca (El Celler de Can Roca, Girona), durante la presentación en el Museo Balenciaga en Guetaria del ganador del Basque Culinary World Prize, un premio para cocineros con iniciativas transformadoras, promovido por el Basque Culinary Center y el Gobierno Vasco, y dotado con 100.000 euros.

“Le ha dado la oportunidad a mujeres vulnerables, a partir de un producto base como es el cacao, y ha creado una red que difunde y aporta valor añadido a la comunidad”, explicó Roca, presidente de un jurado internacional compuesto, entre otros, por los cocineros Ferran Adrià, Massimo Bottura, propietario del Osteria Francescana (Módena, Italia), y desde este año mejor restaurante del mundo, según la lista The World’s Fifty Best Restaurants; Yoshihiro Narisawa (Japón), Heston Blumenthal (Reino Unido), Dominique Crenn (Estados Unidos) y Enrique Olvera (México), además de expertos como el investigador estadounidense Harold McGee, el especialista en historia de la alimentación Massimo Montanari, o la escritora mexicana Laura Esquivel, autora de Como agua para chocolate. “Los chefs, como dice Juan Mari Arzak, son buenas personas y tienen que marcar la diferencia”, agregó Roca.

En este sentido, también se manifestó el director del Basque Culinary Center, Joxe Mari Aizega, para quien la gastronomía tiene contribuir con la sociedad. “Ser cocinero o cocinera debe implicar responsabilidad”. A esta idea también se refirió el británico Heston Blumenthal, propietario de The Fat Duck: “La gente cree que la gastronomía es elitista, que solo tiene que ver con las estrellas Michelin, pero es algo que llega a todo el mundo, que involucra a las culturas, es algo social”. Por su parte, el italiano Massimo Bottura señaló que la cocina es “cultura, conocimiento, concienciación y responsabilidad”. Para Elena Arzak, el cocinero siempre se ha caracterizado por su capacidad para “compartir, y tenemos que seguir haciéndolo porque ahora la gente nos escucha y podemos hacer que la gastronomía sea un motor de la economía y de la sociedad”.

60.000 euros bien invertidos

Massimo Bottura, Ferran Adrià y Joan Roca, junto al resto de miembros del jurado.
Massimo Bottura, Ferran Adrià y Joan Roca, junto al resto de miembros del jurado.

A partir de hoy Imanol Zubelzu, nacido en Tolosa (Guipúzcoa) hace 21 años, saldrá a comerse el mundo. Forma parte de los 71 alumnos de la segunda promoción que ayer se graduaron en gastronomía y artes culinarias en el Basque Culinary Center. “Desde pequeño quería dedicarme a la gastronomía y después de cuatro años he cumplido mi sueño”, reconocía ayer este emprendedor, que de momento ha montado una startup de educación en gastronomía. “Este tiempo aquí me ha enseñado a no tener miedo a emprender ante cualquier proyecto de la vida”.

Otro compañero, Carlos Osorio, granadino de 22 años, aseguraba que los 35.000 euros invertidos en los estudios, a los que se añaden los 25.000 euros que le ha costado vivir en San Sebastián, serán aprovechados, porque su objetivo es montar su propia empresa de franquicias de restauración. “Buscamos una necesidad del mercado y a partir de ahí creamos un negocio. En el Basque he aprendido a volar solo”, reconocía ayer. Hacia el mundo del diseño orientará su carrera Zoe Hegedus, nacida en Budapest hace 23 años, que de pequeña cocinaba con su abuela pero ahora desea “crear experiencias gastronómicas a través del arte y el desarrollo de vajillas, muebles, pop ups para restaurantes”.

Normas