Operaciones financieras

¿Por qué caen un 42% las ampliaciones de capital este año?

Pablo Juantegui en la salida a Bolsa de Telepizza.
Pablo Juantegui en la salida a Bolsa de Telepizza.

La primera mitad de año ha sido un periodo convulso para los mercados. La volatilidad se ha apoderado de la renta variable y el Ibex 35 ha cerrado el semestre con una caída del 14,5%. Pero esto no ha impedido que las empresas recurrieran a las ampliaciones de capital para fortalecer los recursos propios y sanear sus cuentas. En los primeros seis meses de 2016 el importe de estas operaciones alcanzó los 12.000 millones, según datos de BME. Es decir, un 41,5% inferior a la cantidad captada por las cotizadas en el mismo periodo de 2015. Pese a este descenso, de las ampliaciones de capital se sitúan en niveles de 2014, cuando registraron los 13.500 millones.

En un escenario de tipos de cero, como el actual, son muchos los inversores que se ven obligados a recurrir a la Bolsa para sacar algo de rentabilidad a sus ahorros. Las empresas, conscientes de esta situación, deciden aprovechar el apetito de los ahorradores para ejecutar operaciones que le permitan obtener liquidez y limpiar balance. Además, las ampliaciones de capital permiten a las cotizadas obtener dinero en un momento en el que el grifo del crédito continúa restringido, contribuyendo así a diversificar sus fuentes de financiación.

A pesar de esto, las dudas han pesado sobre los inversores y las empresas encargadas de ejecutar estas operaciones. Todo esto se ha dejado notar en el importe total de los primeros seis meses de 2016, que ha sufrido un severo recorte. Si se consiguen despejar algunos de los nubarrones que se ciernen sobre el mercado, es posible que las empresas aceleren sus planes y echen mano de exceso de liquidez para financiar sus proyectos.

Aunque todavía queda medio año para el cierre del ejercicio, es complicado que con los niveles registrados hasta junio se revaliden los máximos históricos, registrados en 2007 (68.366 millones), año en que se llevaron a cabo las ofertas públicas de suscripción (OPS) de Criteria (3.848 millones), Iberdrola Renovables (4.070 millones), las ampliaciones por la fusión de Arcelor y Mittal (35.000 millones) y por la adquisición de Scottish Power por parte de Iberdrola (9.740 millones).
Pero las ampliaciones no son solo una oportunidad para las empresas, sino también para los inversores que encuentran en ellas una manera de entrar en Bolsa a un precio más reducido que el de cotización del mercado.

Sin contar las ampliaciones de capital liberada realizadas para retribuir al accionista, la encargada de dar el pistoletazo de salida a este tipo de operaciones en 2016 fue FCC. A comienzos de año la constructora puso en marcha una ampliación por importe de 709,5 millones para, entre otras cosas, amortizar deuda por valor de 352 millones.Esta operación supuso la puerta de entrada al lanzamiento de la OPApor parte de Carlos Slim. Tras suscribir la ampliación la participación del magnate mexicano en el capital de la compañía superó el 30%.

La siguiente en seguirle los pasos fue ArcelorMittal. En plena tormenta de las materias primas, la siderúrgica aprobó a una ampliación por importe de 2.700 millones, destinada a captar fondos para reducir una deuda que a cierre de 2015 alcanzaba los 14.700 millones de dólares. A finales de abril se pusieron en circulación 1.262 millones de acciones nuevas. Dos meses después Telepizza recurrió a esta estrategia para reducir su deuda (captó 118 millones) antes de su puesta de largo en el parqué.

La guinda del pastel corrió a cargo de Popular, con el anuncio en mayo una macro ampliación por importe de 2.500 millones con la que buscaba borrar de un plumazo las dudas sobre su solvencia y calidad de sus activos. Se trata de la segunda operación de este estilo en menos de cuatro años. Como resultado, la entidad, que en el año se deja un57,5% en Bolsa, emitió 2.000 millones de acciones.

Entre socimi y 'scrip dividend'

Dentro de las ampliaciones de capital existen dos tendencias heredadas de ejercicios pasados. La primera de ellas es el protagonismo de las operaciones llevadas a cabo como fórmula de retribución al accionista. Es decir, los denominados scrip dividends. Los encargados de inaugurarla fueron las entidades financieras, en concreto Santander, que lo puso en marcha en 2009. A los bancos le siguieron los pasos muchas otras empresas desde constructoras a energéticas pues permiten premiar la fidelidad del accionista y mantener una estructura financiera saneada. A lo largo de 2016 hasta 10 firmas (ACS, Iberdrola,Popular, BBVA, Sabadell, CaixaBank, Acerinox, Repsol, Abertis y Ferrovial) han retribuido vía scrips.

La segunda idea es el protagonismo de las socimis. En mayo Hispania Activos Inmobiliarios, que había agotado todos sus recursos para continuar con la compra de activos, emitió 25,7 millones de acciones nuevas por importe de 230,6 millones. Ahora es el turno de Lar que la semana pasada anunció una ampliación de capital de hasta 147 millones de euros con el objetivo de realizar nuevas adquisiciones en los próximos meses. El precio de suscripción de las nuevas acciones es de 4,92 euros (2 euros de valor nominal y 2,92 euros de prima de emisión). Los actuales accionistas contarán con derecho de suscripción preferente.

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