Las patronales urgen un plan de choque

La construcción entra de nuevo en barrena por la falta de obra civil

Las cementeras denuncian la pérdida de 10.000 millones este año en capital en infraestructuras

Tendido de vía en el AVE entre Madrid y Extremadura.
Tendido de vía en el AVE entre Madrid y Extremadura.

"España construye fuera y destruye dentro". La frase, lanzada esta mañana en Madrid, es una crítica a la Administración y parte de Juan Lazcano, presidente de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC). Se trata de uno de los representantes del sector que se ha sentado en torno a una mesa sectorial para denunciar la falta de estímulos.

Entre las quejas emitidas desde diversos frentes, los representantes del sector de las infraestructuras y afines urgen estabilidad política y un plan de revitalización de la inversión pública, además de una regulación que atraiga capital privado a los proyectos.

Lazcano se refería al respaldo del Gobierno a las grandes obras fuera del país, y la ausencia de protagonismo en las políticas públicas de campos como el de los materiales de construcción y, en los últimos ejercicios, de la propia obra pública.

Este año se espera una demanda de 11 millones de toneladas de cemento, muy por debajo de la media de 25 millones anuales en los últimos 50 ejercicios

"Los fabricantes de materiales de construcción suman exportaciones por 22.000 millones al año, de los que 7.000 millones son saldo neto para España. Esto es pagar impuestos en España y crear empleo en España, además de que pesamos un 10% en toda la I+D+i del país. Esto sí es industria y marca España", ha destacado Luis Rodulfo, director general de la patronal de los productores de materiales de construcción, Cepco.

Desde el colectivo de cementeras que representa Oficemen se ha subrayado que la paralización de la inversión en obra pública "está provocando la descapitalización del país". Según su presidente, Jaime Ruiz de Haro, España reduce por primera vez desde 1960 su stock de capital público en infraestructuras, alcanzando un déficit de 10.000 millones. Incide en esta situación la baja inversión y el creciente deterioro de carreteras, líneas de ferrocarril o edificios publicos.

Pese al leve repunte de la obra pública 2015, motivado en buena parte por el tirón electoral, el consumo doméstico de cemento ha caído en el primer semestre un 2,3%, situándose en 5,5 millones de toneladas. Las previsiones para el conjunto del año han sido rebajadas a la baja y apenas se espera una demanda de 11 millones de toneladas, con una caída del 3% frente al crecimiento del 7% estimado inicialmente. En todo caso, el volumen está muy por debajo de los 25 millones de demanda media anual durante los últimos 50 ejercicios.

Ruiz de Haro ha comentado que la ausencia de proyectos "puede acarrear graves consecuencias para el conjunto de nuestra sociedad, ya que pone claramente en peligro la productividad, el crecimiento y el futuro de España". El presidente de Oficemen ha afirmado que, de seguir así, será inevitable el cierre definitivo de fábricas que hoy pasan por una suspensión temporal de actividad.

 

 

 

 

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