Consecuencias del referéndum

Dos semanas de ‘brexit’: cuánto cuesta ya el divorcio

Dos semanas de ‘brexit’: cuánto cuesta ya el divorcio

Se cumplen dos semanas del referéndum en el que Reino Unido decidía sobre su permanencia en la Unión Europea y ya ha quedado negro sobre blanco que la decisión de los ciudadanos británicos de abandonarla ha desatado un auténtico terremoto. Su onda expansiva tiene alcance internacional. No solo ha creado un caos político en Reino Unido, donde todos los protagonistas de la campaña electoral se han retirado de la primera línea, y una profunda sacudida en el mercado inmobiliario y bancario que amenaza a la City como epicentro europeo de las finanzas. Su alcance afecta con fuerza al conjunto de la Unión Europea, sumida en una grave crisis institucional y también a EE UU, donde la Fed reconoce el impacto global del brexit, que promete retrasar el alza de tipos en la mayor economía del mundo.

El brexit plantea un escenario desconocido. Nunca antes un país miembro de la UE decidió salir del club y esto abre un proceso que puede durar años hasta que se clarifique cuál será la relación comercial de la cuarta economía del mundo con sus exsocios. Tal incertidumbre, y el impacto económico que ya se percibe en Reino Unido, ha sembrado de ventas el conjunto de mercados internacionales. Los inversores abandonan la Bolsa europea, en especial los valores bancarios, y buscan refugio en el oro y en la deuda pública, blindada por las compras del BCE y que registra tipos de rentabilidad negativa inverosímiles.

Ni los inversores ni la clase política británica y europea habían previsto que pudiera llegar a triunfar la opción del brexit en el referéndum. Ahora toca hacer inventario de los daños y reaccionar a un nuevo entorno que puede llegar a ser más dañino y prolongado de lo imaginado.

Bolsas: La incertidumbre impone las ventas

El brexit ha provocado una estampida de la renta variable europea. Las Bolsas del Viejo Continente han sufrido más incluso que la Bolsa de Londres, que se beneficia en parte de la depreciación de la libra y del impulso que ello supone para las compañías exportadoras y petroleras, con fuerte peso en el selectivo londinense.

La primera reacción del mercado al referéndum fue demoledora. La mañana del 24 de junio hubo una oleada vendedora que, en el caso del Ibex, provocó la peor sesión de su historia, con una pérdida del 12,35%. Las Bolsas lograron reponerse a la semana siguiente, coqueteando incluso con la idea de que pudiera haber una marcha trás en el brexit. Pero en los últimos días se impone la realidad de que lo decidido en referéndum no es reversible y de que el brexit ya pasa factura en la economía del Reino unido.

La decisión de varios fondos inmobiliarios de bloquear su operativa, ante la avalancha de peticiones de reembolsos, ha reavivado el pánico vendedor. El balance de la semana es de nuevo negativo y el recuento de daños deja pérdidas en todas las Bolsas europeas desde la celebración del referéndum, salvo Londres. El Ibex marcó un nuevo mínimo anual tras el 23J y retrocedió a niveles de 2012. Y pierde casi el 8% desde el brexit.

Banca: La mayor caída y el efecto contagio

Si hay un sector especialmente castigado con la decisión británica de abandonar la Unión Europea es el bancario. En Reino Unido porque los bancos acusarán en primera línea la recesión económica que se avecina con el brexit, en un sector ya debilitado por unos tipos de interés en mínimos. Además, la potente industria de la banca de inversión observa con inquietud el panorama que abre el brexit. Gigantes estadounidenses como JP Morgan o Goldman Sachs han empleado la City durante décadas como puerta de entrada al conjunto del mercado europeo. El hecho de operar desde un país miembro de la Unión Europea concede el pasaporte para vender productos al resto de socios, pero esa ventaja comercial desaparecerá cuando se consume el divorcio con el Viejo Continente y obligará a muchos bancos a replantearse su presencia en Londres.

Los bancos, junto con las inmobilarias, son el sector más castigado del Footsie londinense. Y también a nivel europeo, con una pérdida para el sector desde el brexit del 19%. Gigantes como RBS o Lloyds han perdido desde el referéndum alrededor de un tercio de su valor en Bolsa, en línea con el derrumbe que también registra desde entonces la banca italiana.

De hecho, el brexit ha puesto sobre la mesa las debilidades de la banca italiana y portuguesa, con necesidades de capital previas que ahora el mercado ha comenzado a castigar con fuerza, contagiando al conjunto del sector. El Gobierno de Matteo Renzi, consciente de la necesidad de sanear un volumen de activos tóxicos por 360.000 millones de euros, aspira a aprovechar el brexit como argumento para inyectar capital público sin someterse a las reglas que Bruselas ya impone en los rescates bancarios. El coste de un rescate debe recaer en primer lugar en accionistas y acreedores, lo que tendría una elevada factura en los pequeños ahorradores italianos. Pero Renzi defiende que el brexit es un acontecimiento extraordinario que debería permitir una excepción y la ayuda pública directa. Y mientras se debate cómo rescatar a la banca italiana, las acciones de Monte dei Paschi –el gran exponente de la mala salud del sector– ahonda sus pérdidas, ya del 80% en el año.

Ladrillo: Corralito inmobiliario

El sector inmobiliario británico comparte con la banca la peor parte del derrumbe bursátil. Compañías del sector del ladrillo como Barrat Developments, Persimmon o Taylor Wimpey se desfondan en Bolsa más del 30% desde el brexit. Una sangría en la que ha sido clave la decisión de varias gestoras de bloquear sus fondos inmobiliarios ante la avalancha de reembolsos: un patrimonio de más de 17.000 millones de euros está retenido. El brexit amenaza por tanto con pinchar la burbuja inmobiliaria londinense.

Impacto económico: Salida de capitales

La gran amenaza que se cierne sobre la economía británica es la de la fuga de capitales. El divorcio de la UE abrirá un largo período de negociaciones, un tiempo prolongado en el que los inversores no sabrán cuáles son las reglas de juego y en el que se retraerá la inversión con toda seguridad.

El eslabón más débil de la economía británica es ahora su elevado déficit por cuenta corriente, en niveles récord del 6,9% en el primer trimestre, y que hasta el momento Reino Unido había financiado con los flujos que llegaban a su mercado financero y al mercado inmobiliario, ahora en el disparadero. El Banco de Inglaterra ya reconoció esta semana que los flujos de capital hacia el ladrillo se han recortado a la mitad en el primer trimestre del año, una tendencia que con el brexit irá a más. Muestra evidente de esas desinversiones y de la desconfianza de los inversores hacia el Reino Unido es el desplome de la libra, que perfora mínimos de los últimos 30 años por debajo de los 1,30 dólares. Bank of America Merrill Lynch prevé ahonde su caída a los 1,25 dólares y Mohamed El-Erian, asesor jefe de economía de Allianz y veterano gurú de los mercados, incluso prevé la paridad con el dólar si no hay un acuerdo de libre comercio con la UE.

El FMI pronostica una caída del PIB británico de hasta el 4,5% en los próximos tres años a consecuencia del brexit y el_Banco de Inglaterra ya ha salido a escena a intentar contener el golpe. Además de certificar que los riesgos sobre la economía con los que amenazaba el brexit han comenzado a materializarse, ha rebajado la exigencia de capital a los bancos para que incentiven la concesión de crédito en hasta 177.000 millones de euros. Para la reunión del próximo jueves, se espera que decida un recorte de tipos de al menos el 0,1%, desde el 0,5% actual, mínimo desde 2009.

Deuda: Tipos de los bonos aún más bajos

El mensaje de compromiso de los bancos centrales para contener la tormenta financiera que ha desatado el brexit es quizá el único elemento de tranquilidad para los inversores. El BCE ha continuado implacable en su programa de compra de deuda, lo que ha acentuado la caída de rentabilidades a territorio negativo.

El fenómeno se ha intensificado más aún después de que los inversores estén recurriendo a la deuda como búsqueda de refugio. Y así, el bono alemán a diez años ha instalado su rentabilidad en el bajo cero y hay casos extremos como que toda la curva de tipos de la deuda suiza esté en negativo. También la deuda británica ahonda sus mínimos, pese a la amenaza lanzada por Standard & Poor’s de que pueda perder la triple A.

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