Editorial

La conciliación, debate necesario

La conciliación entre la vida profesional y personal se ha convertido en un debate de primer orden en España, un país de tradición presentista, esto es, donde parece más importante pasar muchas horas en el trabajo que lo que se produce en ese tiempo. El presidente del PP, Mariano Rajoy, sorprendió al plantear este asunto en la última campaña electoral. Propuso Rajoy que la jornada laboral acabe con carácter general a las seis de la tarde, además de un adelanto en el horario oficial para adecuarlo al solar (lo que, en sí mismo, no sirve al objetivo).

En esta ocasión ha sido el Círculo de Empresarios el que ha vuelto a poner el asunto, no resuelto, sobre el tapete. Esta institución relaciona los problemas de conciliación con la muy baja natalidad, un dato alarmante. Así que su apuesta es equiparar permisos de paternidad y maternidad (como proponen la mayoría de partidos políticos) y facilitar la jornada flexible y el teletrabajo. Resulta una agradable noticia que el Círculo, que en el pasado tuvo patinazos tan sonados como el de plantear penalizar en las cotizaciones a la mujer por tener hijos, adapte su discurso a las preocupaciones del siglo XXI. Bienvenido sea el debate de la conciliación, para que la flexibilidad -sin menoscabo de la productividad- beneficie tanto a trabajadores como a empresas.

Normas