Extorsión al sector financiero

Castellano: Ausbanc chantajeó a las cajas durante 20 años

 El expresidente de NovaGalicia José María Castellano Ríos acudió hoy a la Audiencia Nacional
El expresidente de NovaGalicia José María Castellano Ríos acudió hoy a la Audiencia Nacional EFE

La lista de acusaciones contra la asociación de usuarios de banca Ausbanc y el sindicato Manos Limpias por la presunta trama de extorsión al sector financiero sigue creciendo según circulan nuevos testigos por la Audiencia Nacional.

Este jueves ha comparecido ante el juez Santiago Pedraz en calidad de testigo José María Castellanos, expresidente de Novagalicia (hoy Abanca tras su nacionalización y venta al grupo venezolano Banesco).

Castellano ha ratificado ante el juez la denuncia que ya presentó ante la Policía y ha detallado que Ausbanc, institución dirigida por Luis Pineda, trató de chantajearle exigiéndole el pago de 300.000 euros en concepto de publicidad del banco en las revistas de la asociación.

Al negarse a pagar, ha relatado Castellano, Ausbanc comenzó a atacar a la entidad y su labor como presidente de la firma. Castellano ha explicado que las cajas de las que nació Novagalicia, Caixa Galicia y Caixanova, sí que habían venido pagando a Pineda.

Un hecho no inusual, ha expuesto Castellano, habida cuenta que según le consta Ausbanc habría estado chantajeando al conjunto de las cajas de ahorro con premisas similares y que muchas pagaron, "algunas durante casi 20 años".

Castellano ha asegurado que cuando tuvo constancia del intento de extorsión alertó a la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA), la patronal del sector, pero que el mensaje fue que por cuestiones estatutarias era cada entidad quien debía lidiar con esta situación.

  • La unión de Ausbanc y Manos Limpias

Tras las declaración de Castellano ha declarado, también en calidad de testigo, la abogada Montserrat Suárez, excolaboradora de Ausbanc y Manos Limpias, que ha denunciado la "retroalimentación" de ambas asociaciones para extorsionar a entidades del sector financiero.

"Estoy muy satisfecha de ser valiente y colaborar con la Justicia en un país en que eso tiene un coste", ha declarado a la prensa a su salida de la comparecencia ante el juez Pedraz.

Suárez asegura que ha mostrado al juez documentación que demostraría el entendimiento entre Ausbanc y Manos Limpias a la hora de tratar de acosar a entidades y directivos exigiéndoles dinero.

La abogada ha explicado, por ejemplo, que ambas asociaciones se pusieron de acuerdo para boicotear las juntas de accionistas de BBVA después de que la entidad financiera se negara a seguir pagando a Ausbanc. 

Entre otras pruebas, que el juez le ha pedido que aporte documentalmente para incluirlas en la causa, Suárez ha mostrado ejemplares de la revista de Ausbanc Mercado de Dinero en las que se avanza la intervención de la abogada de Manos Limpias Virginia López Negrete -famosa por haber ejercido la única acusación contra la infanta Cristina en el caso Nóos- antes de que se produjeran efectivamente las juntas.

En la de 2013, ha detallado Suárez, intervinieron en actitud crítica y, según los denunciantes, difamatoria, López Negrete o el propio Pineda, como ya denunciaron exdirectivos de BBVA como sus antiguos responsables de comunicación Javier Ayuso e Ignacio Moliner.

Suárez considera que el intento de Manos Limpias de imputar al directivo de BBVA Antonio Billabriga en el caso Nóos responde también a una estrategia coordinada con Ausbanc en represalia por haber dejado de pagar a Pineda.

Otros ejemplos

Suárez también ha detallado su experiencia en el caso de las cesiones de crédito de Banco Santander, en 1999, en el que Ausbanc denunció al entonces presidente del grupo, Emilio Botín, que estuvo imputado junto a la entidad.

Tras 11 meses armando una acusación popular, Suárez ha relatado que Pineda le exigió su retirada sin motivo aparente y la causa terminó siendo archivada.

Denunciar a Pineda y Manos Limpias, ha asegurado Suárez, le ha costado ataques de Pineda que habría tratado de difamarla, vía Twitter por ejemplo, y tratado de "quitarme la toga" para que no pudiera seguir ejerciendo.