Resaca electoral

Rajoy buscará el apoyo del PSOE y C’s para gobernar

Asegura, tras la Ejecutiva del PP, que la mano seguirá tendida "a los partidos moderados"

Sus prioridades serán apuntalar la mejora económica y crear empleo

Atlas

Superada la sorpresa por el resultado electoral del PP y el no sorpasso de Unidos Podemos al PSOE, seguro que todos aquellos que quisieron seguir hoy las declaraciones de los líderes políticos del día después sufrieron una especie de déjà vu respecto a lo vivido el pasado 21 de diciembre.

Todos los representantes de las principales fuerzas políticas estuvieron de acuerdo en que los ciudadanos han vuelto a decir alto y claro que deben ponerse se acuerdo porque la etapa de mayorías absolutas ha llegado a su fin. Y todos, curiosamente, se mostraron dispuestos a trabajar por lograr esos consensos que permitan seguir avanzando en la recuperación económica y el empleo. Y una más que a buen seguro les suena: “no se pueden anteponer los intereses personales o partidistas al interés general”. Es decir, desde uno y otro confín ideológico, el 27D fue extrañamente parecido a lo que había sido el 21D o día después de unas elecciones generales.

No obstante, si hubiera que atenerse a lo que dijeron hoy unos y otros, pese a las buenas intenciones de todos y el convencimiento unánime de que no puede haber terceras elecciones, hoy habría que ir reservando ya fecha en el calendario para la enésima cita electoral porque las cuentas siguen sin salir.

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, como ya hiciera el 21D, apostó por liderar un Gabinete apoyado en una gran coalición formada por el PP, el PSOE y Ciudadanos, con un programa de Gobierno pactado para los próximos cuatro años. Esta vez se mostró más receptivo a estudiar otras fórmulas, ya que dijo que urge formar Gobierno a finales de julio o como máximo principios de agosto, después de llevar más de seis meses ejerciendo en funciones y tras casi un año sin haberse podido aprobar ninguna iniciativa legal en el Parlamento.

En este sentido, Rajoy no descartó buscar acuerdos con otras fuerzas que podrían ser determinantes para decantar la votación en un sentido u otro, como el PNV o Coalición Canaria y precisó que su intención es hablar con todos para ver “la disponibilidad a construir de cada uno”. Rajoy insistió que comenzará por pulsar la opinión de los socialistas. “No vamos a abdicar de nuestra responsabilidad de gobernar. Me gustaría hacerlo con los apoyos suficientes, pero si no es posible, gobernaremos con los apoyos que nos han dado y con pactos puntuales”, aseguró Rajoy en su comparecencia de ayer tras presidir la reunión de la ejecutiva del PP en la que se valoraron los resultados de las elecciones.

Y como también ocurrió tras los comicios de diciembre, el jefe del Ejecutivo en funciones admitió que en estos momentos no contempla otra fórmula que no pase porque sea él quien lidere el nuevo Gobierno. De hecho, recordó que el PP ha mejorado en casi 700.000 votos el resultado de diciembre y la distancia con la segunda fuerza se ha ampliado de 1,7 a 2,5 millones de votos.

Respecto al contenido que deberá marcar las negociaciones, el líder de los populares reiteró los objetivos que en su día propuso a PSOE y Ciudadanos para buscar un Gobierno de consenso. En su opinión, las prioridades deberían ser la mejora de la recuperación económica y el empleo; afianzar el sostenimiento del Estado del bienestar, mantener las políticas sociales y atender a los más vulnerables, mejorar la calidad de la educación; apostar por el fortalecimiento institucional y defender la unidad de España.

Rajoy concluyó que en estos asuntos está convencido de que hay más espacios para el acuerdo que el desacuerdo tanto con el PSOE, como con Ciudadanos. Sin embargo, a tenor de las primeras declaraciones que expresaron ayer desde estas dos formaciones, el presidente del Gobierno no lo va a tener fácil para convencerles de la necesidad.

Desde el PSOE, que también reunió esta mañana a su ejecutiva para analizar lo ocurrido el 26J, su portavoz Antonio Hernando anunció que su grupo no se abstendrá para facilitar un Gobierno del PP, tal y como había advertido durante la campaña.

Vetos sí, vetos no

Sin embargo, ese aparente no pareció sonar menos tajante que seis meses atrás, puesto que a renglón seguido Hernando aconsejó al PP que primero pulse la opinión de los partidos nacionalistas de derechas y luego vuelvan a llamar a su puerta.

O dicho de otro modo, los socialistas se mostraron partidarios que de el PP tome la iniciativa, como corresponde a la fuerza más votada, se acerque a los partidos con quien considere más factible el acuerdo y haga las ofertas correspondientes que para tomar una decisión, hay tiempo. Ejemplo de cómo lo dicho durante la campaña el día después de las elecciones puede pasar una factura demasiado cara fue el líder de Ciudadanos, Albert Rivera. Después de repetir hasta la saciedad que no respaldaría nunca un Ejecutivo presidido por Mariano Rajoy, a primera hora de ayer negó haber vetado al presidente del Gobierno en funciones.

Sin embargo, poco después se reafirmó en que su partido no va a contribuir a que Mariano Rajoy siga siendo presidente del Gobierno, si bien tuvo que reconocer que sus votos no son decisivos y anunció que hablará con el PP y PSOE para poner en marcha una mesa de negociación tripartita.

Eludió decir claramente si se abstendrá o no en el caso de que Rajoy se presente a la investidura y se limitó a asegurar que los 32 escaños de Ciudadanos “no son necesarios” para poner en marcha el Ejecutivo y, en cambio, sí lo son los socialistas.

Con un análisis más reposado de los resultados de las elecciones, Rivera admitió que si PP y PSOE logran ponerse ahora de acuerdo, Ciudadanos “no tiene nada que decir” y estará en la oposición defendiendo sus reformas.

“No hay un solo votante de Ciudadanos que no sepa que no estaremos en un Gobierno que tenga que estar pendiente de la corrupción de Bárcenas y Rita Barberá”, recalcó Rivera, subrayando que si alguien quiere contar con los apoyos de la formación naranja “tiene que saber que queremos cambio”.

Por último, dos formaciones minoritarias que podrían terminar siendo decisivas en el encaje de este difícil puzle, Nueva Canarias y Coalición Canaria, se pronunciaron hoy en sentido contrario. Mientras el diputado de Nueva Canarias Pedro Quevedo aseguró que “en ningún caso” apoyará una hipotética investidura de Rajoy, desde Coalición Canaria explicaron que harán lo que esté en su mano para facilitar los acuerdos.