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Disjob busca efectivo a través del 'crowdfunding'

El portal de empleo para discapacitados negocia la entrada en su capital de dos empresas de recursos humanos en paralelo a una campaña de financiación colectiva que finaliza el martes. El objetivo: captar 250.000 euros.

Web de Disjob.
Web de Disjob.

Disjob, la plataforma que contacta a discapacitados en busca de trabajo con empleadores deseosos de cumplir la normativa de integración laboral, se ha propuesto juntar entre 200.00 y 250.000 euros a través de una campaña de crowdfunding que empezó hace mes y medio y finalizará el martes.

A falta de tres días, lleva recaudados 105.594 euros, el 53% del objetivo. La ronda lleva varios días estancada en esa cifra, pero si llegara a cerrarse por debajo del objetivo, la compañía tiene un plan b.

“Al margen de la campaña de crowdfunding, estamos negociando con dos empresas de recursos humanos que quieren invertir en nosotros”, dice Rosa Cuartero, fundadora y principal ejecutiva de Disjob.

La compañía, valorada en 1,1 millones de euros, repartirá entre quienes contribuyan a la ampliación de capital entre el 15,4% y el 18,5% de sus acciones de manera proporcional al dinero que hayan invertido.

En entrevista con Cinco Días, Cuartero informó que invertirá el 50% del dinero recaudado en contratar más agentes comerciales que ayuden a multiplicar la facturación, el 30% en estrategias de marketing online y el 20% restante en recuperar la gestión del software que usa para casar las ofertas de empleo con los candidatos.

El portal y el software han sido diseñados por Disjob, pero en sus inicios la empresa subcontrató el desarrollo y mantenimiento de estas aplicaciones a dos firmas de outsourcing a fin de ahorrar en personal y ganar tiempo cada vez que precisara actualizar o añadir una nueva función a la web.

Disjob
Rosa Cuartero, al centro de blanco, con usuarios de Disjob en una feria de discapacidad.

Pero ahora que la compañía ha crecido, desea volver a internalizar estas tareas. “Queremos que la tecnología vuelva a estar con nosotros”, dice Cuartero, de 38 años.

En busca de efectivo para llevar adelante estos planes, la compañía ha organizado una campaña de financiación colectiva a través de La Bolsa Social, una plataforma de crowdfunding especializada en proyectos de negocio que además de generar ganancias para sus socios resuelvan problemas sociales o medioambientales.

La Bolsa Social publica únicamente campañas de empresas que han pasado por un riguroso proceso de selección. La evaluación incluye una auditoría a cargo del bufete Gómez Acebo y Pombo. Como prueba de confianza en sus propios filtros y el valor de las empresas que promueve, participa en las rondas con una cantidad que en el caso de Disjob asciende a 7.500 euros.

Cristina Álvarez, responsable de análisis financiero de La Bolsa Social, explica que han seleccionado a Disjob fundamentalmente por su equipo, modelo de negocio y su potencial de crecimiento.

“Disjob pone a disposición de las empresas una herramienta muy potente que permitirá normalizar la incorporación de personas con discapacidad en los procesos de selección laboral. La plataforma facilita a las empresas encontrar talento con discapacidad y cumplir la legislación vigente. Es el único portal dedicado 100% a personas con discapacidad, con la mayor base de candidatos y una amplia diversidad de perfiles”, remarca.

Desconexión entre oferta y demanda

La empresa surgió a raíz de una experiencia personal. Hace ocho años, cuando trabajaba como responsable del departamento de expansión de un despacho de abogados, Cuartero constató lo difícil que era reclutar profesionales discapacitados con talento y experiencia, a pesar de que la tasa de paro en este colectivo es del 32%, siete puntos por encima de la del resto de la población.

El problema, según Cuartero, no es de oferta ni de demanda, sino de desconexión entre ambas, ya que las empresas están obligadas por ley a contratar un mínimo de discapacitados y entre ellos hay mucha gente cualificada y talentosa que quiere trabajar, pero su currículum permanece oculto en las listas del INEM u organizaciones sociales.

“Se pierde mucho tiempo en buscar candidatos y el retorno es mínimo porque no hay bolsas de empleo especializadas y el INEM y las organizaciones sociales no comparten sus bases de datos, con lo cual, los candidatos de este colectivo no tienen visibilidad”, explica.

La Ley General de Discapacidad obliga a las empresas con más de 50 empleados a cubrir el 2% de sus puestos de trabajo con discapacitados, pero el 81% de ellas incumple la norma porque no sabe dónde encontrar candidatos.

Cuartero decidió crear una plataforma que ayude a resolver el problema. Con la ayuda del Colegio de Médicos de Barcelona y BCN Activa, la aceleradora del ayuntamiento de Barcelona, elaboró un plan de negocio y desarrolló el portal. “El Colegio avaló el desarrollo tecnológico de la primera versión y no me cobró hasta tres años después sin intereses. Se portaron súperbien”, destaca.

El proyecto empezó como una iniciativa sin ánimo de lucro, pero hace dos años se constituyó en sociedad limitada para poder captar inversores que financien su crecimiento. En una primera ronda de financiación, en 2014, levantó más de 2 millones de euros de Talent Clue, que se convirtió en su principal accionista, con el 15% del capital, además de 50.000 euros de un inversor ángel de la red de Esade BAN y 15.000 euros de la Fundación Crea.

En noviembre de ese año obtuvo también un préstamo participativo de Enisa por 75.000 euros.

En la segunda ronda, realizada en 2015, recaudó 60.000 euros de una family office de Barcelona y 50.000 del experto en recursos humanos y discapacidad Ángel Pontones, quien desde septiembre de ese año se desempeña como su director general.

Modelo de negocio

Disjob cobra a los empleadores una comisión por publicar sus ofertas (tiene diferentes paquetes pero el mínimo es 145 euros por un anuncio y la media, 3.000 por 30 anuncios al año). El servicio es gratuito para las personas que buscan empleo. En su base de datos están registrados casi 80.000 candidatos.

Con este modelo, en los dos últimos años, la empresa ha conseguido colocar a más de 4.000 personas en la plantilla de 1.300 empresas, entre las que figuran Repsol, Telefónica, Inditex, Primark, L’Oreal, Telepizza, Pepe Jeans, Pascual, Fnac, CLH y Abertis.

Para este año, la compañía se ha propuesto duplicar los 120.000 euros que facturó en 2015 y alcanzar los 250.000 euros. “Vamos bastante por encima del plan de negocio, ya que al mes de mayo llevamos facturados 130.000 euros y solo en mayo hemos ingresado 37.000”, comenta Cuartero.

Hasta el momento, 30 inversores han contribuido a la campaña de crowdfunding que finaliza el martes. Los interesados en participar deben invertir un mínimo de 1.000 euros. La Bolsa Social informa en su web que los participantes podrán deducirse hasta un 20% de su inversión en la cuota íntegra estatal del IRPF, con un máximo de 10.000 euros. La deducción es ampliable para residentes en Cataluña.