Reestructuración financiera

El coste del despido en banca se congela ante la parálisis del sector

La indemnización media por despido se mantiene congelada 50.000 euros

Coste de los despidos en el sector financiero pulsa en la foto

Durante la crisis financiera, los recurrentes procesos de ajuste laboral acometidos por el sector financiero español se han saldado con muy diferentes condiciones, en función de si se trataba de despidos en una entidad sana o en una rescatada, o de si el ERE llegaba tras una fusión o para adecuarse a un plan de reducción de oficinas.

Estas particularidades han hecho que, en los últimos ocho años, de un trimestre al siguiente la indemnización media por despido en el sector financiero haya oscilado de golpe entre un 7% y un 140% al alza o a la baja.

En el primer trimestre de 2016, sin embargo, la compensación media apenas se apreció un 1% respecto a los términos de ajuste que imperaban en los últimos tres meses de 2015. Semejante atonía refleja la parálisis en que se ha sumido el sector financiero en los últimos meses a la espera de que terminen de despejarse incertidumbres económicas y políticas tan peliagudas como el temor a un frenazo del crecimiento global, el brexit o la formación de Gobierno en España.

En concreto, el coste medio por despido en banca española se situó en el primer trimestre de este año en los 50.503 euros frente a los 49.776 de finales del año pasado. Una variación mínima teniendo en cuenta que el verano pasado los ajustes acometido por grandes entidades que absorbieron a otras, como es el caso de la compra de Catalunya Banc por BBVA o la del negocio español de Barclays por CaixaBank , dispararon la indemnización por despido en banca a los 131.319 euros, su máximo histórico.

En cifras

5

veces lo que cobra un trabajador medio español al ser despedido, que son unos 9.366 euros, se lleva un empleado de banca.

140%

ha llegado a oscilar la indemnización en banca de un trimestre a otro.

Aunque por entonces autoridades, expertos y directivos del sector barajaban una nueva oleada de fusiones para este año, las circunstancias han terminado paralizando grandes movimientos corporativos a la espera de más certidumbre en un entorno con el negocio muy tensionado por los tipos de interés al 0%.

La incapacidad de los políticos españoles para pactar un Ejecutivo, que ha derivado en la convocatoria de unas nuevas elecciones generales para el próximo domingo, ha sido una de las grandes rémoras que han desincentivado cualquier movimiento, pues sigue en el aire el futuro de Bankia como entidad pública, su posible fusión con BMN o la aprobación de impuestos específicos para la banca.

El panorama ha terminado convenciendo a los directivos de las entidades de la conveniencia de posponer las decisiones de calado al próximo año y de aprovechar el impass para seguir acometiendo ajustes de carácter interno para rebajar costes y adecuarse a un modelo de negocio cada vez más digital.

Bajo estas premisas, en el último trimestre se han producido varios planes de ajuste que prometen alterar la estadística del coste medio del despido en el sector en las próximas actualizaciones. Es el caso de Banco Santander que acordó la salida de 1.387 empleados de los que unos 700 se saldan con prejubilaciones –con el 80% del salario para mayores de 57 años– y con 45 días de salario por año trabajado con límite en 24 mensualidades para las bajas voluntarias.

Unicaja, por su parte, ha rebajado un 25% la plantilla de EspañaDuero (antes Ceiss) a 33 días por año o con prejubilaciones, como también hizo Liberbank para su ajuste de 1.090 trabajadores. Si esta tendencia se intensificará tras el 26J, está por ver.