Día clave para la Unión Europea

Los primeros resultados apuntan a un reñido desempate sobre el 'brexit'

Los sondeos daban ventaja a la permanencia en la UE, pero los datos en algunas ciudades dejan abierto el resultado

La cotización de la libra sufre fuertes vaivenes según se conocen resultados parciales que alientan la incertidumbre

Apertura de urnas en Sunderland, Reino Unido. Ver fotogalería
Apertura de urnas en Sunderland, Reino Unido. Getty Images

Los primeros resultados oficiales del referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, conocidos a partir de la 1:30 de la madrugada (hora española peninsular) marcaron un reñido empate, sólo ligeramente favorable a los partidarios del brexit. La mayoría de los analistas esperaban esta evolución, aunque se preveía que el remain aguantara mejor en los primeros escrutinios.

Los sondeos realizados durante la jornada electoral apuntan a una derrota final del brexit por cuatro o seis puntos porcentuales de diferencia, aunque los resultados en ciudades como Newcastle, con una menor ventaja del remain de lo esperado, o en Sunderland, con amplia ventaja del leave, generaron gran incertidumbre e hicieron caer la libra hasta un 3% tras las alzas iniciales. Continúa el suspense tras una campaña de gran movilización popular.

Agua y barro por doquier, lluvias torrenciales e inundaciones repentinas. Gran Bretaña celebró su histórico referéndum sobre la Unión Europea con un telón de fondo climatológico que los británicos afrontan sin inmutarse. “Dejen los vagones delanteros y pasen a los de cola porque hay una gotera y pueden mojarse”, anuncian con calma en uno de los trenes del metro que pasa bajo el Parlamento de Westminster, muy cerca del lugar donde el primer ministro David Cameron convocó el referéndum para apagar la rebelión euroescéptica en su partido y que, en función del resultado, podría fortalecerle o costarle el puesto.

Los conservadores o tories de Cameron llevan décadas asegurando que la opinión pública británica no tiene ningún interés por la Unión Europea y la prensa conservadora ridiculiza un día sí y otro también cualquier iniciativa de Bruselas.

Pero la convocatoria para decidir el futuro de la relación entre Londres y el resto de la UE ha provocado una movilización política sin precedentes, que se ha traducido en decenas de debates, actos multitudinarios en recintos habitualmente reservados para las estrellas de rock y un torbellino de información sobre un club comunitario presuntamente odiado por todos los británicos.

Tras el cierre de los colegios electorales, la encuesta de la firma YouGov daba la victoria con un 52% a los partidarios de permanecer en la Unión Europea. Incluso Nigel Farage, uno de los abanderados del brexit, declaró que todo indicaba una victoria del remain cuando apenas había empezado el recuento. Aun así, la noche fue larga y los primeros datos del recuento no llegarían hasta la madrugada. Ipsos-Mori actualizó su encuesta y también da ventaja a la permanencia; 54% frente el 46%.

La polémica consulta ha batido récords en el registro de votantes, con 46,4 millones de personas con posibilidad de votar, según datos la Comisión Electoral. Los sondeos confirmaron la elevada movilización y la encuesta de YouGov dio una participación del 83,7%.

La participación se ha convertido en uno de los campos de batalla de los partidarios de quedarse en la UE (remain, en la papeleta de voto), convencidos de que la mayoría silenciosa no comparte el ideario euroescéptico encabezado por el conservador Boris Johnson y el eurófobo Nigel Farage.

“Está viniendo gente a votar de manera constante y en un número que parece superior al de las últimas elecciones generales en 2015”, señalaba a media mañana a este enviado especial el responsable de un colegio electoral en la zona norte de Londres.

En la mayoría de las mesas de votación (abiertas de 7.00 a 22.00 horas) se esperaba que la afluencia aumentase por la tarde porque ayer era un día laboral en todo el Reino Unido. Una buena parte de votantes también optó por el voto por correo.

A las puertas de algunos colegios, los militantes de uno y otro bando aprovechaban la jornada para dejar ver sus eslóganes a favor o en contra del brexit (el término acuñado para referirse a la salida de Gran Bretaña). Los últimos cruces de argumentos y reproches se producían a unos metros de las urnas.

“Nosotros podemos [solos], no seáis cobardes”, grita un conductor de una furgoneta, sin perder la sonrisa, al joven de aspecto universitario que reparte pegatinas a favor del remain. “No es un problema de cobardía”, sonríe de vuelta sin inmutarse el joven.

Las apelaciones al valor y a la resistencia tienen gran predicamento en el imaginario popular británico y los dos bandos han recurrido durante la campaña a ese tipo de mensajes. Cameron ha recordado una y otra vez que su despacho está junto al lugar desde donde Winston Churchill dirigió al país durante la Segunda Guerra Mundial y logró resistir la invasión del Ejército de Adolf Hitler.

Los partidarios del leave utilizaban una retórica similar para comparar el combate de hace 60 años contra los invasores nazis con el de hoy contra las injerencias de Bruselas.

Independence day (día de la independencia) titulaba ayer la portada del diario The Sun que Nigel Farage desplegó ante las cámaras momentos antes de votar. La alusión a la película estadounidense está de actualidad porque hoy, precisamente, se estrena en algunos cines británicos una nueva entrega de esa ficción sobre una invasión de extraterrestres casi tan peligrosos como los eurócratas en la retórica de Farage y compañía.

“A mí lo que me da miedo es un país que retira puentes hacia el exterior y levanta murallas para construir una fortaleza británica”, señalaba David Nelson, un firme partidario de seguir en la UE. Instalado a las puertas de un pequeño colegio electoral, Nelson llevaba a cabo su propio sondeo a pie de urna.

“La inmensa mayoría de los que me contestan dicen que han votado remain. Otros, sobre todo los más mayores, prefieren no contestar”, describía Nelson el resultado de su particular muestreo.

La afluencia y la tendencia de los votos en Londres puede inducir a confusión porque la capital británica parece ser uno de los bastiones de la continuidad en la UE en un país que ha transformado su economía en los últimos años y cada vez depende más del resto del continente.

El sector servicios, según datos del Gobierno británico, ha pasado de ser el 67% de la economía británica a principios de los años noventa al 79% en 2015. Ese sector, que incluye desde las finanzas a la publicidad o las consultoras, da empleo a 25 millones de británicos y supone el 43% del total de exportaciones del país, la mayor proporción entre todos los países desarrollados del planeta.

El sector manufacturero supone el 10% de la economía y el agrícola, el 0,7%, según la misma fuente de datos. Reino Unido soporta un déficit comercial en bienes con el resto de la UE, pero lo compensa con creces con su enorme superávit en servicios.

La fisura económica se refleja en la composición demográfica del potencial resultado del referéndum. Los analistas no pueden extrapolar resultados anteriores porque el último referéndum nacional fue en 1975, también sobre la pertenencia a la entonces llamada Comunidad Económica Europea. Pero los expertos toman como referencia las elecciones recientes, en las que UKIP logró excelentes resultados en las áreas desindustrializadas de Inglaterra o en los distritos más empobrecidos, unas áreas donde la inmigración, sobre todo la europea, es rechazada por su impacto en la bajada de salarios y la subida en el alquiler de las viviendas.

En las otras regiones juegan también factores como la relación con el Gobierno central, en particular en Escocia y Gales, o con el país vecino (y hermano, para algunos) en el caso de Irlanda del Norte. Pero en Inglaterra se encuentra el grueso del electorado, casi 39 millones de personas. Y, descontada la población de Londres y su conurbación, será en ese terreno inglés donde se decida el referéndum. De manera significativa el resultado oficial será anunciado en Manchester, histórica capital industrial, por Jenny Watson, la presidenta de la Comisión Electoral. Lo anunciará solo en inglés, ha precisado, porque no habla galés, la otra lengua en que se han imprimido las papeletas. Los sondeos publicados durante la jornada de votación daban la victoria al remain, por cuatro puntos de diferencia (52 a 48) en el de Ipsos MORI.

Las capitales europeas, pendientes de la consulta por sus potenciales repercusiones en el continente, también parecían ayer aliviadas. “Mi esperanza es que podamos seguir siendo 28 [socios de la UE]”. En Madrid, el ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos, fue más temerario y pronosticó que “el brexit no va a triunfar”. Bruselas guardó silencio, como ha hecho durante casi toda la campaña, para no soliviantar a los británicos, no sea que tanto interés por la Unión Europea se traduzca en un voto de castigo.

El ‘brexit’ es cosa de personas mayores

Talia tiene 21 años. Llega decidida a su colegio electoral, cerca del famoso mercado de Portobello. Y a la salida no titubea ante la pregunta de qué ha votado. “Remain”, asegura convencida de que es la mejor elección. En otro colegio electoral, la mayoría de los votantes más mayores se resisten a pronunciarse o a aceptar la propaganda en contra del brexit. Pero otra joven acepta sin pensárselo una pegatina del remain y se la coloca en la solapa. “Mis amigos también van a votar”, señala Talia, y asegura que la movilización de los jóvenes es bastante amplia. “En el barrio donde trabajo [Fulham] ocurre lo mismo”. Talia representa una generación nacida cuando Reino Unido llevaba más de 20 años en la UE. Y la pertenencia al club no parece inquietarles tanto como a sus mayores. “Mis padres van a votar out”, reconoce Talia sonriente y un tanto sorprendida por esa elección.

La brecha generacional, según algunos analistas, se debe a la frustración de quienes votaron en 1975 a favor de la CEE como un mercado común y se encuentran ahora con una Unión con competencias en política monetaria, judicial, comercial y exterior. Otros creen que las capas de más edad se han quedado ancladas en un debate superado por el resto._

La campaña del referéndum “ha dado una vida a la generación de viejos políticos”, escribía ayer Denis MacShane, exministro británico para Asuntos Europeos. “Hasta la trágica muerte de la parlamentaria Jo Cox”, añadía, “nadie de menos de 50 años había aparecido en el debate”. El 17% de la población británica (65,1 millones, según datos actualizados ayer) tiene más de 65 años.

La aceptación del proyecto europeo entre los jóvenes también podría estar relacionada con la bonanza de la economía británica y la situación relativamente mejor de los jóvenes británicos en relación con los de otros países europeos. La tasa de empleo en personas de entre 25 y 29 años es de casi el 80%, una de las más altas de la UE (72% de media), superior al 58% de España o el 53% de Italia.

Bruselas y la City pasan la noche atentos al escrutinio

Las capitales europeas siguen de cerca la jornada de votación en Reino Unido y se disponen para una noche en vela para prepararse ante el riesgo, mitigado pero no desaparecido, de que se imponga el brexit o la primera escisión de la UE en 59 años de historia.

La sede del Consejo Europeo ha anunciado la apertura toda la noche de su sala de prensa, para que los corresponsales en la capital europea puedan seguir un recuento que se prevé muy lento (el pronóstico apunta que hasta 6.00, hora peninsular española), no se sabrá de manera definitiva que opción ha ganado.

Esa incertidumbre puede pesar de manera particular en la apertura de los mercados, sobre todo de los asiáticos, que inicien las sesiones sin tener certeza sobre el resultado.

La Citylondinense, el mayor centro financiero de la UE y enlace directo con las principales Bolsas asiáticas (Tokio y Hong Kong), se disponía a pasar la noche en guardia, con el personal de los grandes bancos de inversión (JP Morgan, Société Générale, Barclays o Deutsche Bank) preparado para mover sus posiciones en el sentido más favorable y para asesorar a los inversores durante toda la noche. Buena parte de los empleados no regresarán a casa y JP Morgan, por ejemplo, ha reservado habitaciones en los hoteles de Canary Wharf, la extensión oriental de la City, según informa el diario Evening Standard.

La City londinense podría verse muy afectada en caso de brexit, porque la UE y sobre todo la zona euro podrían repatriar a su territorio los servicios financieros relacionados con la fontanería del euro, como el jugoso negocio de las cámaras de compensación y liquidación.

Grandes entidades financieras también han indicado que podrían verse a reducir sus plantillas en la capital británica. El banco HSBC indicó que podría trasladar un millar de empleados a París. JP Morgan, cuya plantilla en Londres ronda las 4.000 personas, se ha expresado en el mismo sentido. Otros podrían seguir sus pasos.