Banca

Popular, a punto de llegar al final feliz de su ampliación

El presidente de la entidad, Ángel Ron, descarta una fusión con otra entidad porque destruiría valor para los accionistas. El banco está en la recta final de su ampliación de capital, en la segunda vuelta, la de asignación adicional de acciones

El presidente del Banco Popular, Ángel Ron, durante su intervención hoy en el curso de verano ¿Qué hemos aprendido de la crisis?, organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) en la UIMP.
El presidente del Banco Popular, Ángel Ron, durante su intervención hoy en el curso de verano ¿Qué hemos aprendido de la crisis?, organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) en la UIMP. EFE

La ampliación de capital de Popular para captar 2.500 millones de euros tendrá un final feliz. La entidad anunciará, salvo sorpresa mayúscula, mañana o el lunes que está cubierta. Ahora está en el proceso de segunda vuelta, tras concluir el 10 de junio el periodo de suscripción preferente.

El presidente de Banco Popular, Ángel Ron, aseguró que “el interés de otros bancos por Popular viene de muy antiguo, ha ocurrido en diferentes momentos”. “Esto se produce por la situación del sector, que está obligado a la concentración, es una vía de solución a los retos que afronta la industria”, sentenció en el curso ¿Qué hemos aprendido de la crisis? de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo organizado por la APIE.

Con todo, Ron defendió su modelo contra viento y marea: “Si vemos los negocios en España y nos quedamos con el meollo [descontando las actividades de carry trade con la deuda pública, por ejemplo], las entidades centradas en pequeñas y medianas empresas tenemos márgenes más altos”.

El presidente de la entidad financiera desmintió que hayan pedido su cabeza miembros del consejo de administración, aunque reconoció que sí ha recibido críticas de algunos inversores por la operación de ampliación de capital de 2.500 millones de euros, después de que a finales de 2012 solicitara al mercado la misma cantidad que pide ahora.

La ampliación, que servirá para reforzar su balance, está en la fase final: en la segunda vuelta. Es decir, Popular ha recurrido a la asignación adicional de acciones, en la que los accionistas compran los títulos al precio de emisión –1,25 euros por acción– sin necesidad de desembolsar lo que cuesta el derecho. La operativa es la siguiente: se acude a la ampliación y se deja constancia del interés de comprar más acciones en la segunda vuelta en caso de que no se haya cubierto la ampliación solo con derechos. Así, la operación no se ha cubierto al 100% en la primera fase, de suscripción preferente, que concluyó el pasado 11 de junio. Pero casi.

En el plazo de suscripción preferente, los accionistas pudieron comprar 13 acciones nuevas a 1,25 euros cada una, pero tenían que tener en su poder 14 derechos. Fuentes conocedoras de la operación aseguran, en todo caso, que el porcentaje asignado en esta segunda vuelta será testimonial. La situación será similar a la ocurrida en la ampliación de finales de 2012, cuando los accionistas cubrieron la ampliación en la primera ronda en más de un 99%.

Está previsto que mañana o el lunes Popular explique a la CNMV cómo ha finalizado la operación. Ángel Ron explicó que las peticiones han sido muy elevadas y que el mercado de derechos ha estado muy activo, pero declinó hacer más comentarios.

Las fuentes consultadas dan casi por seguro Popular no se verá obligado a acudir a la tercera vuelta, que se produciría en caso de que con la asignación adicional de acciones no se cubriera el importe previsto. En esa improbable tercera vuelta, los coordinadores de la operación –Goldman Sachs y UBS– deberían asignar discrecionalmente los títulos o, en el caso más extremo, quedárselos ellos mismos. Respecto a las críticas que ha suscitado esta operación, Ron aseguró que se han adelantado, “para poner en valor el verdadero motor del banco, que son las pymes”. Además, la inyección de fondos permitirá a la entidad realizar “las provisiones que esperaba el mercado multiplicadas por dos”. “Elimina la incertidumbre del mercado sobre activos no rentables del banco”, añadió.

Ron aseguró que el consejo de administración prácticamente mantendrá su actual peso en el capital, en el entorno del 21,6%, y reiteró que en la situación que atraviesa el deseo del mercado es que se ejecute el plan de negocio, para lo que es necesaria la continuidad del actual equipo gestor. Así despejó dudas sobre su permanencia. La entidad, que emitirá unos 2.000 millones de acciones nuevas, se disparó el miércoles un 5,71% en Bolsa, hasta los 1,37 euros por título. Ante la fuerte volatilidad que ha sufrido el banco desde el anuncio de la ampliación el pasado 26 de mayo, Ron aseguró que es un caso de asimetría informativa”, ya que se trata de fondos que adoptan una posición al comienzo de la sesión y después deshacen sus posiciones al cierre.

"Una fusión destruiría valor para los accionistas"

“No estamos haciendo esta operación para una fusión. Lo que pasaría [si se produjera una concentración] es que habría destrucción de valor”, sentenció el presidente de Banco Popular, Ángel Ron. Eso sí, la entidad financiera, que no ha recibido ayuda pública de ningún tipo y que absorbió Banco Pastor a pulmón en 2011, se ha visto obligada a pedir 5.000 millones de euros a sus accionistas en los últimos cuatro años.

Ángel Ron confirmó, no obstante, conversaciones informales, a las que llegó a calificar de charlas de café, con Banco Sabadell y sacó a relucir la avidez que la entidad que preside despierta en el mercado. Los rumores de que CaixaBank está interesada en absorberla están a la orden del día. De hecho, el banco que preside Isidro Fainé es uno de los pocos que no forman parte de la cohorte de entidades que aseguran la macroampliación de Popular: UBS y Goldman Sachs, que son los coordinadores, junto a BBVA, Barclays, Morgan Stanley, Banco Santander, Deutsche Bank, Citi, Credit Suisse, HSBC, Société Générale, Nomura, N+1 y Fidentiis.

Por su parte, Josep Oliu, presidente de Sabadell, que acudió al curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo unas horas después de Ron, confirmó las conversaciones, pero negó que fueran negociaciones. Es más, destacó su deseo de que cada entidad siga su propio camino si todo va bien. “Hablamos con todos, no solo con ellos”, afirmó Oliu. A preguntas de los periodistas, el máximo ejecutivo de Sabadell destacó que el Banco de España no le ha pedido que absorba a ninguna entidad de tamaño mediano. Tras la compra el año pasado del británico TSB, descarta de momento ninguna operación adicional.