Editorial

El reto de diversificar las exportaciones

El reto de diversificar las exportaciones

El frenazo en el crecimiento que vive la economía global, tanto las naciones desarrolladas como las emergentes, se ha hecho sentir con fuerza en los intercambios comerciales. Exportaciones e importaciones cayeron un 8% en el primer trimestre del año y regresaron a niveles de 2009, con una cifra total de 6,2 billones de euros. Además, las ventas de bienes retrocedieron en los veinte mayores países exportadores. A la vista de los datos, si la caída del comercio fuese una enfermedad infecciosa, habría que hablar no de uno o de dos focos aislados, sino de una pandemia.

En ese diagnóstico destaca con fuerza el mal comportamiento de economías como la rusa, cuyos intercambios han caído más del 33%, en buena parte por la crisis del petróleo; o de las emergentes asiáticas, lastradas por turbulencias coyunturales, pero impactantes, como las provocadas por el cambio de modelo económico que está llevando a cabo China. En el caso de Europa, la caída ha sido menor, gracias el carácter endogámico de los intercambios comerciales en el continente. España ha sido una de las economías menos perjudicadas, con una caída del 2,9%, lo que ha permitido al país escalar la decimocuarta posición en el ranking de exportadores.

El cóctel de circunstancias que han favorecido esta marejada comercial en todo el mundo son bien conocidas: el enfriamiento de la economía china, el hundimiento que han vivido los países productores de petróleo, los desequilibrios en las economías latinoamericanas y el estancamiento del crecimiento en Europa y EE UU. A ello hay que sumar las restricciones presupuestarias que han limitado las importaciones, la caída de la demanda interna en varios mercados y el desplome del precio del crudo, que ha incidido severamente en la cifra total de los intercambios mundiales.

A la vista de las previsiones de crecimiento realizadas por los organismos internacionales, el comercio global seguirá padeciendo los efectos de un escenario con ritmos desiguales de crecimiento y de una economía mundial que afronta distintos tipos de riesgos. En el caso de Europa, por ejemplo, la posibilidad de un brexit que saque a Reino Unido de la Unión Europea puede suponer un grave revés para los flujos comerciales y el crecimiento de las economías. Las relaciones comerciales entre España y el Reino Unido están valoradas en 55.000 millones de euros al año y España sería el octavo país más afectado por la salida, según cálculos de S&P. La mejor receta para afrontar este y cualquier otro riesgo geopolítico consiste en diversificar las exportaciones, una asignatura que de momento no se ha abordado: casi el 70% de las ventas de España al exterior tienen como destino la UE. Ampliar el mapa exportador es, en ese sentido, un seguro frente a las turbulencias recurrentes de la economía global.