Operación contra Ausbanc y Manos Limpias

El juez admite la personación de BBVA contra Ausbanc

El presidente del grupo BBVA Francisco González Rodríguez, durante la reunión nacional de consejeros de BBVA Bancomer en Ciudad de México (México).
El presidente del grupo BBVA Francisco González Rodríguez, durante la reunión nacional de consejeros de BBVA Bancomer en Ciudad de México (México). EFE

El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ha admitido la personación del BBVA como acusación particular contra Ausbanc, entidad a la que atribuye una campaña de acoso y desprestigio al banco y a su equipo directivo durante años que ha perjudicado su reputación, por lo que pide un resarcimiento.

En una providencia dictada hoy, Pedraz ha aceptado la personación del BBVA como perjudicado en la causa en la que investiga a los máximos responsables de Ausbanc y Manos Limpias, Luis Pineda y Miguel Bernad, ambos en prisión por presunta estafa, extorsión, amenazas, fraude en las subvenciones, administración desleal y organización criminal, han informado fuentes jurídicas.

En el escrito que presentó en el juzgado reclamando la personación, la entidad financiera desgrana la “feroz campaña de acoso y desprestigio” que “durante años” ha desarrollado Ausbanc en su contra, una vez que BBVA decidió dar por finalizado cualquier patrocinio o publicidad con la asociación y con otras empresas relacionadas con ella.

Tras el cese de la relación con BBVA, Ausbanc decidió, entre otras medidas, presentar una queja ante la Asociación Española de Banca (AEB), y sendas denuncias ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la Fiscalía y la Agencia Española de Protección de Datos, todas ellas archivadas.

Ausbanc, relata el BBVA, no se limitaba a atacar a la entidad sino que incluyó también a sus directivos, con el claro propósito de “perjudicar su imagen y reputación”, tanto en España como en otros países donde opera la entidad financiera.

De este modo, Ausbanc comenzó a publicar en sus propios medios de comunicación artículos denigratorios, así como a intervenir en las juntas de accionistas y posteriormente impugnarlas, algo que hizo hasta en seis ocasiones desde 2008, aunque en todos los casos sus pretensiones fueron rechazadas.

La asociación demandó personalmente a directivos y formuló toda clase de denuncias por “pretendidos incumplimientos o vulneraciones de contratos”, además de que atacó de forma muy activa a BBVA en las redes sociales, poniendo en cuestión su solvencia y la capacidad de su equipo directivo para gestionar la entidad.

En el escrito dirigido al Juzgado central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional, BBVA hace referencia también a las “extraordinariamente crueles y constantes agresiones” hacia los sucesivos responsables de comunicación de la entidad, que podrían dar lugar a “específicas y diferentes responsabilidades penales”.

Por todo ello, y considerando el daño a la reputación e imagen que ha sufrido el banco, la entidad pide un resarcimiento, a sabiendas de que “resulta prematuro hablar de una cuantificación del daño ocasionado”, algo en lo que la entidad “está trabajando”