Editorial

El catálogo escandinavo

Se podrá decir lo que se quiera de la propuesta de Unidos Podemos, pero nadie negará que son magos de la comunicación. Su intento de presentarse como socialdemócratas coincide con la presentación de su programa en un atractivo formato inspirado en el catálogo de Ikea, todo un guiño al modelo de bienestar escandinavo, el referente durante décadas del centro-izquierda europeo.

Al margen del dominio de su imagen pública, Podemos sigue muy lejos de los planteamientos realistas que asumió hace mucho tiempo la socialdemocracia. En la línea de las exigencias que plantearon para la fallida investidura de Pedro Sánchez, los de Pablo Iglesias exigen un aumento del gasto público de 60.000 millones de euros. Para pagar tan descomunal partida, además de relajar el control del déficit, se plantea un gran aumento de la presión fiscal. El tipo de IRPF se encarecería a partir de los 60.000 euros anuales, que no es un sueldo de ricos, y llegaría al 55% desde 300.000 euros; además se eliminarían deducciones y el ahorro se gravaría como la renta. Y hay más medidas sobre patrimonio, sucesiones, tasa a la banca, medioambiental... Lo inaudito es esperar que esa maniobra vaya a animar el consumo y el crecimiento. El modelo escandinavo se caracteriza, sí, por una mayor presión fiscal. No por la falta de rigor.