Innovación

Cómo afrontan las empresas la cuarta revolución industrial

El cambio del modelo productivo tiene que llegar cuanto antes

Las firmas deben introducir a los perfiles disruptores en sus consejos de administración

Cómo afrontan las empresas la cuarta revolución industrial

En un panorama productivo cambiante y en constante movimiento, a muchas empresas les cuesta encontrar su lugar. Los procesos de cambio son repentinos y veloces, las demandas de los consumidores son totalmente diferentes a las que exigían hace años, y muchos productos, al igual que otras tantas profesiones, son realmente nuevos. Antes, quizá, dejarse llevar por la corriente y adoptar reformas poco a poco era una opción, pero ya no lo es.

“Estamos viviendo, sin duda, la mayor transformación de la historia, y la reindustrialización ya no es opcional para las empresas españolas”, explicó el consejero delegado de General Electric para España y Portugal, Daniel Carreño, esta semana, durante la cumbre anual del American Business Council, la asociación empresarial que aúna a las mayores multinacionales norteamericanas con una importante presencia en España.

La citada cumbre, que reunió a varios ejecutivos de compañías de diferentes sectores, profundizó, sobre todo, en la necesidad de que las empresas entiendan que el cambio es imparable, y que la realidad es innegable: transformarse o morir. “Ha surgido un nuevo paradigma en el sistema productivo mundial, y por eso tenemos que competir de forma global”, recalcó este directivo.

Si algo caracteriza a esta transformación es que el cambio es tan potente que, en parte, ha cogido desprevenidas a todas las organizaciones, y que aunque varias de ellas han tomado la delantera, todo está, aún, por determinar. La empresa española todavía tiene oportunidades.

La inmediatez de los cambios presenta un fuerte inconveniente: la dificultad para anticiparse a ellos. Sin embargo, también supone una oportunidad. “En general, la industria ha perdido peso tanto en Europa como en Estados Unidos. Por eso, aunque en España partamos de un puesto inferior respecto a otros países, la oportunidad de crecimiento es la misma, si jugamos bien las cartas”, explicó la presidenta de la Fundación Cotec, Cristina Garmendia.

“La localización de la industria dependía de la mano de obra. Esto ya no va a ser así”, explica Daniel Carreño

Una de estas bazas pasa porque las empresas comprendan que el tablero de juego ha evolucionado. “Las decisiones de localización de la industria han dependido tradicionalmente del coste de la mano de obra, pero eso no va a volver a repetirse”, señaló Daniel Carreño, de General Electric. Ahora, la localización de la producción va a estar marcada por la cercanía con los potenciales consumidores, para escuchar mejor sus demandas, por el acceso a la tecnología y por contar con una infraestructura óptima con la que poder llevar a cabo todo el trabajo, resumió este ejecutivo.

Pero más allá de estas pequeñas pinceladas, lo que realmente caracteriza a esta revolución es la digitalización. “La cuarta revolución industrial no es más que aplicar toda la tecnología al sistema productivo actual”, relató la presidenta de HP para España y Portugal, Helena Herrero. El protagonismo de la robótica es una de las consecuencias, que trae consigo la evolución de los puestos de trabajo y el cambio en la demanda de profesionales.

Varios sectores que ya empiezan a contar con estas nuevas herramientas son el anticipo de lo que está por llegar. Uno de ellos, el sector del automóvil. Y como relata uno de sus exponentes en España, no hay que tenerles miedo. “Hay trabajos físicos que desaparecen, pero surgen otros nuevos que son igual de importantes”, señaló José Manuel Machado, presidente de Ford en España. “La entrada de los robots en las plantas de producción ya no es opcional, porque la sociedad ya exige una calidad en los productos que sin los robots es imposible de conseguir”, prosiguió. Sin embargo, esta metamorfosis trae consigo un cambio de modelo de negocio, “ya que surgen trabajos y capacidades nuevas a las que las empresas no deben temer”.

“Si jugamos bien las cartas, España tiene la misma oportunidad que el resto de países”, afirma Cristina Garmendia

En este sentido, la directora general de Pfizer para España, Beatriz Faro, recordó las conclusiones de la última cumbre de Davos. “El 65% de los niños de primaria trabajará en profesiones que no conocemos todavía, por eso tenemos que ajustar la educación y prepararla para desarrollar ese talento que las organizaciones empiezan a requerir”. Todo esto con el objetivo de que los profesionales, únicamente, tengan la función de aportar valor dentro del proceso productivo, “ya que las funciones mecánicas serán tarea de las nuevas herramientas y la tecnología”.

La tarea pendiente pasa por descubrir cómo desarrollar ese talento que tanta falta hace. Daniel Carreño, de General Electric, lo tiene claro: “sabemos que los perfiles de ingenieros y matemáticos empiezan a ser los más demandados dentro de las organizaciones. Y en España sobresalimos, entre otras disciplinas, por la calidad de nuestras ingenierías”, apuntó. Debe haber, por lo tanto, una conexión mayor entre el mundo de la empresa y el de la formación, para que los jóvenes sepan, prosiguió, cuáles son las aptitudes que los empleadores están solicitando.

Las grandes compañías deben tener en cuenta otro detalle. Esta revolución tecnológica no pasa solo por la irrupción de la robótica y las nuevas herramientas, “ya que el tsunami transformador va mucho más allá y a veces solo pensamos en la parte más llamativa”, añadió Carreño. La inteligencia aplicada al análisis de datos es la mayor palanca de transformación. “Si toda la información con la que contamos se analiza con inteligencia, las empresas tenemos el mayor potencial de transformación. El mundo digital es fundamental”, recalcó Marta Martínez, presidenta de IBM para España, Portugal, Grecia e Israel. Prepararse ante la cuarta revolución industrial pasa, según estos expertos, por tener en cuenta todos estos detalles.

La ansiada conexión universidad-empresa

Uno de los principales escollos con los que se topan las organizaciones es la escasez de perfiles cualificados. “Los empleos están cambiando y están ligados a tareas de valor, por lo que necesitan personas cualificadas”, relató el presidente del Círculo de Empresarios, Javier Vega de Seoane.

Por eso, una de las principales demandas de las multinacionales es que la educación se adapte a las necesidades de la empresa. “En España tenemos muchos parados, aunque vemos que los ingenieros y matemáticos encuentran trabajo mucho antes. Las empresas siguen demandando estos perfiles y los jóvenes que estudian estas carreras siguen siendo pocos. Algo falla”, explicó Daniel Carreño, de General Electric.

“Solo siendo conscientes esta situación cambiará, para que aumente el número de estos perfiles y que las empresas los introduzcan en sus consejos de administración”, relató Cristina Garmendia, de la fundación Cotec.