Análisis

Copasa, una trayectoria positiva avalada por una gestión prudente

José Luis Suárez, presidente de Copasa.
José Luis Suárez, presidente de Copasa.

La constructora gallega Copasa, que tiene en la obra civil su actividad principal, fue la primera empresa española en debutar en el MARF (Mercado Alternativo de Renta Fija), la plataforma impulsada por el Gobierno y por BME (Bolsas y Mercados Españoles) para que las empresas de tamaño medio accediesen al mercados de bonos. Actualmente mantiene bonos corporativos emitidos en el MARF por valor de 80 millones de euros. El rating de la compañía es de BB con tendencia estable.

En los últimos ejercicios, ha llevado a cabo un proceso de internacionalización; en el que se ha puesto en valor la alta especialización de su mix de negocio. De este modo, la experiencia en infraestructuras ferroviarias de alta velocidad sirvió como aval de cara a la inclusión en el mediático consorcio del AVE Media-La Meca. Adicionalmente, los trabajos en los segmentos hidráulico, portuario y carreteras han sido también punta de lanza en el proceso de posicionamiento exterior de la compañía. De esta manera, los ingresos provenientes del exterior superaron en 2015 los 250 millones de euros, un 54% del total de la cifra de negocios, que pivotan fundamentalmente entre Arabia Saudí, México y Brasil.

Su rápido crecimiento exterior y el declive de las licitaciones en España cambió el perfil de la compañía y de la cartera de contratación, que pasó a depender de un menor número de proyectos, pero de mayor importe. La empresa, que presente un perfil prudente en materia de contratación, se ve perjudicada por las condiciones actuales del sector, donde otros operadores priman el volumen de la cartera por encima de la rentabilidad de los proyectos. Dado que el factor precio resulta determinante en el proceso de licitación, el resultado ha sido el de un menor volumen de obras nuevas contratadas respecto a ejercicios anteriores, cuestión que, sin embargo, se ha compensado durante los últimos meses con un volumen de contratación nacional que ha superado las previsiones, como el contrato con Adif recién anunciado para integrar el ferrocarril en León por un valor de 24,8 millones de euros.

El volumen de la cartera se sitúa por encima de los 1.000 millones de euros, equivalente a más de dos veces la cifra de facturación de 2015, que marca un máximo histórico para el Grupo. En la ejecución prevista de los contratos en cartera se comienza a percibir cada vez más una mayor recurrencia en los ingresos, fruto de los contratos asociados a servicios.

Financieramente, la compañía presenta un crecimiento muy significativo de la cifra de negocio en 2015, debido al impacto de la entrada en carga de un grueso de proyectos internacionales durante estos últimos años. Además, mantiene unos niveles de Ebitda adecuados (en torno al 11% sobre ventas), aspecto destacable, dada la situación del sector. Respecto a su estructura financiera, continúa presentando una autonomía financiera ajustada (el patrimonio neto representa un 20% de los recursos de la compañía), si bien este aspecto se matiza con un moderado nivel de apalancamiento financiero.

Copasa había incrementado en los últimos ejercicios su endeudamiento, de cara a lanzar el proceso de internacionalización. Pero, pese a este aumento, la generación de caja operativa y la no disposición del total de recursos financieros obtenidos han derivado en el mantenimiento de la deuda neta en un nivel adecuado, situándose en un ratio de deuda financiera/Ebitda de 0,81 veces. Sin embargo, este mayor nivel de endeudamiento sí penaliza vía resultado financiero, contribuyendo a un resultado final moderado.

Bajo el punto de vista de Axesor, Copasa ha logrado en los últimos meses una madurez positiva, que se traslada a las proyecciones financieras de la compañía, donde no se prevén cambios sustanciales a futuro, manteniendo un holgado calendario de compromisos de pago hasta final de 2018, fecha de vencimiento del primer bono corporativo emitido, por un importe de 50 millones de euros.