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Problemas de futuro para Catar

Un empacho sería algo malo para el estado del Golfo que acaba de colocar 9.000 millones de dólares en el mercado de renta fija aprovechando el hambre de los inversores por la rentabilidad.

Proyecto del complejo de estadios que pretende construir Catar para el Mundial de 2022.
Proyecto del complejo de estadios que pretende construir Catar para el Mundial de 2022.

Catar está sacando provecho de una oportunidad. Beneficiándose del hambre de los inversores por la rentabilidad, el estado del Golfo acaba de colocar 9.000 millones de dólares (8.080 millones de euros) en los mercados de deuda, la mayor oferta de bonos jamás realizada en la región y mucho más amplia de lo esperado. Aunque esto ayudará a Doha a hacer frente a unos precios energéticos más bajos, está almacenando problemas para el futuro.

El emirato podría arreglárselas fácilmente sin necesidad de financiarse. Incluso en una región conocida por su prosperidad, Catar es rica. Su producto interior bruto per cápita es cuatro veces superior al de Arabia Saudí, el mayor exportador de petróleo del mundo. E incluso si el país realmente necesitara el dinero, podría haber optado por vender una pequeña porción de los activos que están en poder de su fondo soberano de 334.000 millones de dólares.

El gobernante de Catar, el jeque Tamim bin Hamad al Thani, tabién podría haber recortado el derroche de dinero por el que su país es conocido. A pesar de que se espera que Doha registre su primer déficit en 15 años, está poniendo en marcha proyectos como su conflictivo plan para organizar la Copa del Mundo de 2022, que utilizará gran parte de la inversión en infraestructuras de 200.000 millones de dólares prevista hasta 2030.

El jeque Tamim, que asumió el cargo tras la abdicación de su padre en 2013, ha advertido a los cataríes que los días de apoyo financiero público están llegando a su fin. Pero él ha hecho pocos ahorros sustanciales.

Aun así, el endeudamiento permite a los gobernantes de Catar aplazar las reformas económicas y sociales que realmente hacen falta. Embarcarse poco a poco en la privatización de la empresa estatal de petróleo, Catar Petroleum, ayudaría a mejorar la eficiencia. Y también hace falta una revisión del mercado de trabajo. Son problemas que tendrán que ser abordados tarde o temprano.