Contratos

Sacyr negocia ampliar su contrato de mantenimiento en el Canal de Panamá

La permanencia de Sacyr en el Canal de Panamá promete extenderse más allá de los tres años de obligaciones de mantenimiento que marcó el contrato de construcción.

La obra de ampliación del canal de Panamá ya está terminada, pero el coste final se ha disparado en un 60% sobre lo presupuestado. ATLAS
Ciudad de Panamá

Sacyr va a entregar el 31 de mayo la obra del tercer juego de esclusas a la Autoridad del Canal de Panamá, pero todo parece indicar que la permanencia del grupo español en la infraestructura se va a prolongar durante años.

El contrato de construcción, adjudicado en el verano de 2009, incluía el mantenimiento del paso entre océanos durante los tres primeros años de operación. Una labor para la que Sacyr ha entrenado a 200 técnicos, además de instruir a personal de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) durante los últimos 12 meses.

Pero la ACP, según confirma el jefe del proyecto, José Pelaez, ha pedido un mayor plazo de estancia a la constructora al frente de la conservación. Las negociaciones han comenzado ya y podrían consolidar a Sacyr como un proveedor de servicios de primera magnitud para el Canal en un momento en que la institución planea la construcción de un importante polo logístico. Según el presidente del grupo español, Manuel Manrique, el trato con la ACP es bueno pese a las discrepancias en los costes de la obra.

Peaje millonario

La ACP arrancará prácticamente en pruebas el 26 de junio en el tercer juego de esclusas. Atenderá cuatro barcos diarios frente a los 19 de capacidad para ir tomado el pulso a la infraestructura. El primer usuario será un buque de la naviera china Cosco de 300 metro de eslora. Desde el 20 de abril 140 barcos han reservado su franja para atravesar América por el istmo de Panamá. El peaje para cada uno de ellos está en máximos de 1,075 millones para cargueros y los dos millones que pueden llegar a pagar los cruceros.

Con oficina permanente en Panamá, Sacyr aspira ya a la construcción del cuarto puente sobre el Canal, que podría ir acompañado de un ferrocarril ligero cuyo presupuesto global alcanza los 3.000 millones, según comentó ayer a la prensa española el presidente panameño, Juan Carlos Varela.

  • Tareas pendientes

Una vez culminados los seis años de trabajo en la ampliación del Canal, la empresa tiene por delante seis meses de desmontaje de las plantas industriales creadas ad hoc para acometer el proyecto. La inversión en plantas de hormigón, almacenes o maquinaria alcanzó los 600 millones, y se tratará ahora de colocar esta fuerza productiva en otras obras propias o vender a terceros la maquinaria que no haya completado su ciclo de vida. A esta tarea de levantar el campamento el consorcio GUPC tiene encomendados 200 trabajadores.

También hay una lista de remates por resolver mientras se pone en funcionamiento el nuevo canal, una tarea que precisa unos cuatro meses de tiempo y 400 trabajadores. De hecho, en la obra quedan unos 4.300 operarios a un mes de su apertura oficial.

El que es tenido como uno de los mayores proyectos acometidos por la construcción moderna ha precisado la colaboración de 74 empresas españolas atraídas por Sacyr. Entre ellas figuran referencias como Indra, SGS, Ferroatlántica, Sener y decenas de medianas empresas de 12 comunidades autónomas. De hecho, del millar de extranjeros que han trabajado a pie de obra 500 han sido españoles.

Personajes de la relevancia de Bill Gates, Mark Zuckerberg Joe Biden han visitado el proyecto, quedando en su día descartada la presencia del presidente estadounidense Barack Obama por motivos de seguridad. “Tenemos más de 3.000 arquetas con cableado y 11 kilómetros de galerías que debían ser supervisados al mínimo detalle. Ni los servicios de seguridad del presidente podían afrontar ese trabajo ni nosotros podíamos parar la hora”, señala el ingeniero jefe Pelaez.

Se ha tratado de ganar la batalla al tiempo y en Sacyr confían aún en cobrar el bonus de algo más de 50 millones por finalizar antes de plazo. Dependerá de las resoluciones de los árbitros. Porque retraso real sobre la fecha prevista ha existido, pero la constructora defiende que no son achacables a ella y en las reclamaciones de sobrecostos por casi 3.500 millones de dólares incluye también peticiones de tiempo extra de ejecución.

El precio final de la obra se discutirá por tres a cinco años

Sacyr ha hecho cálculos de probabilidades sobre el fin de obra en el Canal de Panamá y estima un coste total de 5.581 millones de dólares que la ACP cubre parcialmente con los 3.192 millones que figuran en el contrato, más 139 millones correspondientes a la revisión de precios de las materias primas durante los seis años de trabajo.

Cobrar los 2.250 millones restantes depende de ganar reclamaciones presentadas por sobrecostes por casi 3.500 millones. A buen seguro, estas acabarán en la corte internacional de arbitraje de Miami (EE UU). “Hemos ganado 11 de 12 reclamaciones y se nos han concedido el 52% del volumen económico demandado hasta ahora; si seguimos en esa línea el resultado final de la obra será positivo para Sacyr”, ha afirmado el presidente Manuel Manrique. El consorcio GUPC, liderado por la firma española de infraestructuras, tiene ya fallos del comité de resolución de conflictos (DAB por sus siglas en inglés) por 625 millones. De esta cifra reclamada por el consorcio contratista, el DAB otorga 326 millones de dólares en resoluciones que vinculan, pero que son recurribles ante la corte de arbitraje.

El responsable del negocio internacional de construcción del grupo, José Manuel Loureda, recuerda que las partes se comprometieron en 2014 a resolver sus diferencias respecto a la liquidación de la obra antes de la conclusión de 2018. Sin embargo, la lentitud en los arbitrajes podría llevar este calendario hasta 2020, según los presupuestos de Sacyr.


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