Entrevista
Carmen Thyssen posa en el hotel Wellington de Madrid.
Carmen Thyssen posa en el hotel Wellington de Madrid.

Carmen Thyssen: “Ser rico es muy difícil; conlleva mucha responsabilidad”

"Mi colección genera seis millones de euros de beneficios al año en Madrid"

"Tengo herederos y he de mirar por su futuro"

En el restaurante, la reserva está hecha a nombre de la baronesa Thyssen. Llega, apresurada, a la entrevista y se queja de que no lleva una vida tranquila, que tiene cuatro secretarias con las que ha de despachar a diario, restándole tiempo para sus grandes aficiones, la pintura o la jardinería. Carmen Thyssen nació en Barcelona en 1943, aunque posee nacionalidad suiza, tras su matrimonio con el baron Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza, quien la introdujo en el mundo del arte.

Pregunta. Ha renovado la cesión gratuita al Estado por seis meses, ¿es un contratiempo no haberla ampliado a un año más como venía sucediendo hasta ahora?

Respuesta. Es un préstamo gratuito que yo hago cada año. La colección genera seis millones de euros de beneficios al año en Madrid.

P. En esta ocasión, ha sido solo por seis meses.

R. Ha sido decisión mía. Lo que no se puede hacer es lo que se está haciendo con mi colección. Renuncié a la legítima de mi marido a favor de los herederos para que su colección estuviese como está hoy en día en el Museo Tyssen-Bornemisza. Los herederos no querían, ya que había una fortuna de por medio. Yo lo que tengo son cuadros y propiedades. No tengo liquidez. Soy ciudadana suiza y desde 1992 soy residente en Andorra. [Saca del bolso la identificación que atestigua lo anterior]. Hace dos años, el 23 de diciembre tuve que pagar 2,5 millones de euros a Hacienda, un regalo maravilloso. Cada año pago mis impuestos de no residente, y son sumas elevadas. Siempre he vivido entre Lugano (Suiza) y Andorra. Mi hijo también ha vivido entre Suiza y Londres. No entiendo la persecución.

P Usted vive ahora en Andorra.

R. Siempre he tenido casa allí. Heini y yo teníamos un apartamento, mi hermano también lo tenía. Cuando vivíamos en Inglaterra mi hermano siempre decía que por qué no vivíamos en Andorra y nos hicimos residentes. Compramos un terreno en la montaña para hacernos una casa y alquilamos un apartamento. Íbamos con Borja y no necesitábamos seguridad.

P. ¿Se siente perseguida?

R. El Museo de Málaga está situado en un barrio que nadie visitaba; ahora, alrededor hay 250 edificaciones con unos carteles que ponen “en el entorno del Museo Carmen Thyssen”. En cinco años ha pasado de ser un barrio marginado a ser referente en el mundo del arte del siglo XIX y XX.

P. ¿Qué tipo de compensación necesitaría?

R. Nunca he pedido nada. Toda esta actividad genera un trabajo con el que cumplo, tanto en Madrid como en Málaga. Nunca he faltado a ninguna reunión del patronato, solo una vez cuando mi hijo tuvo neumonía. Tengo herederos y he de mirar por su futuro. Sería suficiente con un fee [una cantidad fija] anual durante años, con una primera opción de compra de las obras por parte del Estado.

P. ¿Se arrepiente de haber sido tan generosa a lo largo de estos años?

R. Estoy encantada, pero es hora de que esas grandes ganancias entre Madrid y Málaga también repercutan en mí. Si paso más de seis meses en España, tengo problemas; no entiendo esa persecución. Yo tengo a toda la gente que trabaja conmigo, desde hace casi 30 años, en regla. Cuando dicen que he vendido cuadros con empresas afincadas en el extranjero, tengo que decir que soy suiza y tengo cuentas en este país. Nunca he hecho nada para que se me valore, sino para que las cosas funcionen, pero cuando te molestan y te insultan, a mí y a mi hijo...

P. ¿A quién culpa de esos ataques, al ministro Cristóbal Montoro?

R. Absolutamente. No se puede ir con la guardia civil a un barco [se refiere al abordaje de Hacienda y de la Guardia Civil, el pasado 30 de julio, a su barco, cuando se encontraba de vacaciones en Ibiza y donde le fue notificada una inspección fiscal]. Creo que me entendería mejor una persona que estudiara a fondo mi caso, que estoy en todo correcta, que yo sepa.

P. ¿Se entendería mejor con un ministro de Cultura de Podemos, en caso de que ganen las próximas elecciones?

R. Siempre que tengan el valor de la seriedad y honestidad, puede ser con quien sea. Con los políticos me he entendido bien. Soy apolítica y atemporal, como los cuadros.

P. ¿Cree que el hecho de tener instalada su residencia en Andorra le perjudica de cara a negociar con el Ministerio de Cultura?

R. Si no hemos llegado a un acuerdo con la colección ha sido por una cuestión económica, pero no por nada fiscal. Me gustaría una opción de primera compra y un fee. Y puede haber algún regalo por mi parte. Hace años me ofreció González-Sinde [ministra de Cultura en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero] una cantidad, pero al final no lo firmamos. Es una gran colección de impresionismo y posimpresionismo.

P. ¿Tiene ofertas de otros museos para llevarse la colección?

R. Actualmente hay varias ofertas, hay museos en el mundo que se han interesado, como en Singapur, Hong Kong y Shanghái. Allí me quieren, pero tengo un gran vínculo con el Museo Thyssen, que lleva nuestro apellido y donde tengo cuadros coleccionados, los que coleccionamos juntos y los que colecciono yo también que son los que están prestados. He luchado mucho para que el Museo Thyssen-Bornemisza esté donde está.

P. ¿Al Ministerio de Cultura le preocupa el arte? Los galeristas reclaman una reducción del IVA, que en su caso es del 21%, por ejemplo.

R. Se podía haber fomentado más el arte en España. El impuesto del 21% afecta a las galerías y a los museos. El arte es, en sí, la expresión más libre que tiene el ser humano, y si tienes que pagar impuestos, no te deja expresarte. El arte tiene, además, unos sobrecostes tremendos, como los seguros que se requieren para organizar y traer exposiciones temporales.

P. Hace cuatro años vendió La esclusa, de John Constable, por unos 28 millones de euros. Según el acuerdo de préstamo, puede vender un 10% del valor total de la colección, fijado en 800 millones de euros, y la venta de este cuadro supuso menos del 5%. ¿Tiene intención de vender alguna obra más?

R. España tenía que haber comprado La esclusa para otro museo. Yo puedo sacar y vender cualquier obra mañana mismo. Para tener liquidez y poder mantener el resto de la colección, tendría que vender. En septiembre se acaba el plazo de los seis meses, puedo posponer la decisión un mes más, si es necesario.

P. Realmente, parece enfadada.

R. Estoy ofendida. Lo que han hecho es como si hubieran atacado a un pajarito indefenso, que solo hace que trinar. Me siento como un pájaro tonto. Procuro no sufrir, puedo tener un ataque de tristeza, pero no quiero que penetre en mi vida. Me gustaría ser más egoísta, más rencorosa...

P. Escuchándola puede parecer que ser rico es complicado.

R. Ser rico siempre es difícil; es peor ser pobre. Conlleva una gran responsabilidad para uno mismo y las personas que dependen de ti. Yo soy rica en una colección que me genera gastos, no beneficios. Nunca he percibido nada de los dos museos. Me pago yo los billetes cuando vengo a las reuniones del patronato y demás reuniones.

P. ¿Teme que los herederos de la colección lleguen a deshacerse de ella en un futuro?

R. La mejor forma de asegurar que la colección siga unida es que los herederos tengan un fee anual, de esa manera sí se podría mantener. Si los tienes desilusionados, la venderán entera. No se les puede pedir sacrificios como los hago yo.

P. ¿Su hijo Borja tiene interés por el arte?

R. Desde pequeño ha vivido con el arte, ha asistido a subastas, está preparado, tiene buen ojo. Yo siempre le he aleccionado para que no venda, pero otra cosa es que la gente que tiene a su alrededor necesite cosas. Es un legado importante, son unos cuadros irrepetibles.

P. ¿El Museo Thyssen se resentiría si usted se lleva su colección?

R. España se resentiría. El museo sufriría, perdería una colección espectacular en impresionismo, posimpresionismo, expresionista y una colección americana muy importante. No existe en ningún museo del mundo. Lo que he hecho bien es ayudar a mi marido.

P. ¿En qué ayudó a su marido?

R. Hay tres cosas importantes que he hecho por él: contribuir a que hiciera lo que quería con su colección; buscar una ubicación, era importante el location, le convenció la cercanía con el Prado. Además, decía que los españoles entendían de arte. A Heini le gustaba el Palacio de Villahermosa, pensó que se podía hacer un museo elegante. Y mantener la colección unida. Si yo hubiera nacido en otro lugar, este museo estaría en otro país.

 

"Nunca he pedido nada a nadie"

P. Tiene previsto abrir otro museo en Andorra.

R. Para febrero de 2017. Estoy preparando el local. Acogerá 22 cuadros, tendremos intercambios con otros museos. Cada tres meses habrá cambios de exposiciones. También pondremos la iniciativa formativa para niños Educa Thyssen, que funciona muy bien en Madrid y Málaga, y por la que hemos recibido varios premios valorando la profesionalidad con la que los introducimos en el arte.

P. ¿Cree que nunca la han tomado en serio?

R.Nunca he pedido nada a nadie. Yo he participado en concursos de belleza internacionales, viví un cuento de hadas... No sé de qué entorno hay que proceder para que uno pueda entender las cosas de calidad, pero yo he viajado por el mundo y admiro al ser humano por su mente, no por lo que tenga.

P. Heredó el título de su marido. ¿Ejerce como baronesa?

R. Ejerzo lo que conlleva ser baronesa Thyssen, pero siempre he sido yo.

P.¿Cree que si su marido viviera, las negociaciones serían de otra manera?

R. No pasaría esto con la colección, a él le tenían un poco más de respeto. Yo confiaba plenamente en él. Mi marido me daba un papel para firmar y yo lo firmaba, no lo miraba.

P. ¿Se considera buena negociadora?

R. Depende; cuando vendo, no; cuando compro, sí. Compro arte del siglo XIX y XX español.

P. ¿Qué le gustaría hacer que no haya hecho?

R. Pido tiempo para mí, para pintar, leer, para escribir mis memorias, en las que se refleje mi personalidad.

P. ¿Cree que no se la conoce lo suficiente?

R.Creo que se me conoce bastante. No se puede vivir de nostalgias, pero quiero contar un hecho que me pasó de jovencita.