Editorial

El 'brexit' mantiene en vilo al turismo

Casi uno de cada cuatro turistas llegados a España ahora es británico (en 2015 supusieron 15,7 millones de los 68 de extranjeros que visitaron el país), lo que les convierte en la primera comunidad extranjera de paso por el territorio español, una condición que podría reducirse si la pretensión de una parte de los británicos de abandonar la UE resultase mayoritaria en el referéndum convocado por David Cameron para el 23 de junio. Aparte de la pérdida de determinados privilegios que tienen los ciudadanos comunitarios que se mueven por el espacio común europeo, como la atención sanitaria gratuita, el efecto que el brexit tendría sobre la libra esterlina dañaría muy significativamente la capacidad de compra de los británicos, y limitaría tanto sus gastos en ocio en el exterior, como la compra de vivienda, un acontecimiento bastante habitual hasta ahora en las costas españolas.

Por todo ello, la industria turística tiene mucho que perder si Reino Unido deja la UE. No estaría demás disponer de algún tipo de plan B para encajar la inevitable pérdida que supondría el brexit en la primera industria española. Y en tanto, confiar en que este mismo saldo de pérdidas y ganancias que esa decisión tendría para los británicos, lo hayan hecho corregido y aumentado cada uno de los votantes convocados por Cameron.