Transporte alternativo

BlaBlaCar, comienza el segundo asalto judicial

Una persona utiliza la aplicación de BlaBlaCar.
Una persona utiliza la aplicación de BlaBlaCar.

BlaBlaCar, la plataforma que permite compartir los gastos de trayectos en coche entre ciudades, y Confebus, la patronal del transporte de viajeros por carretera, se verán de nuevo las caras en los juzgados. Mañana se celebrará en Madrid el juicio para determinar si la actividad de la popular red social es o no legal, después de que el juez titular del Juzgado de lo Mercantil número 2 de Madrid desestimara el pasado febrero el cierre cautelar que había solicitado la patronal de autobuses por estimar que este servicio supone una “competencia desleal" a su actividad.

Jaime Rodríguez, director general de BlaBlaCar para España y Portugal, confía en la solidez de los argumentos de su compañía y que su empresa salga victoriosa del proceso. “Pero si esto no ocurre”, advierte, “agotaremos todas las vías judiciales a nuestro alcance. Llegaremos al Tribunal Supremo si hace falta, porque nuestro compromiso con el mercado español es total”. BlaBlaCar espera que la resolución llegue pronto, en el curso de 2016, “pero no sabemos la fecha exacta”.

Lo que sí se conoce son los puntos en los que cada una de las partes basa su defensa. Confebus asegura que los conductores de BlaBlaCar realizan una actividad profesional de transporte de viajeros sin tener licencia para ello y que dichos usuarios tienen ánimo de lucro. Igualmente, acusa a la red social de ejercer como empresa de transporte sin licencia, pues argumenta que esta compañía mueve al año por Europa unos 700.000 viajes y cobra una comisión del 10% por cada viajero transportado.

La patronal culpa además a BlaBlaCar de la pérdida del 20% de la actividad del sector del autobús en España en los últimos cinco años antes de la demanda. Según un estudio encargado por Confebus, los viernes la plataforma online ofertaba 2.162 plazas frente a las 6.812 de las empresas de autocares, lo que supone un 32% de impacto en el mercado.

Desde la startup niegan todas estas acusaciones y aseguran que su actividad está reglamentada por la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información (LSSI), “que siempre hemos cumplido”. Defienden que sus usuarios (2,5 millones en España) no son conductores profesionales sino particulares que quieren compartir gastos de viaje. “Nuestra actividad es legal de acuerdo con el artículo 101 de la Ley de Ordenación del Transporte Terrestre que permite compartir gastos de viaje y no los considera retribución”. La compañía reconoce que cobra a los usuarios una tasa en concepto de “gastos de gestión”, destinada a mantener la plataforma. Dicha tasa tiene un importe fijo de 0,89 euros y otro variable, y en conjunto supone entre un 10% y un 20% del importe que pide el conductor de vehículo a sus acompañantes.

No obstante, garantiza que “el ánimo de lucro no tiene cabida en BlaBlaCar. “Tenemos múltiples mecanismos de prevención, control y bloqueo para impedir el lucro de los usuarios (como limitar la aportación máxima que pueden solicitar y el número de pasajeros) y si detectamos casos irregulares se les expulsa de la plataforma”, señala Rodríguez.

El director explica que encargaron un estudio a Roland Berger, que analizó un año la actividad en BlaBlaCar (de agosto de 2014 a agosto de 2015) que revela que el 97,6% de los conductores recibieron aportaciones, que no beneficios, totales por parte de pasajeros inferiores a 50 euros al mes y el 96,3% de ellos realizaron menos de dos viajes al mes. Igualmente, demostró que solo un 0,005% de los usuarios de BlaBlaCar lograron más de 10 euros de beneficio en un año y ninguno era español. “Solo detectamos dos españoles, que habían obtenido 2 y 3 euros de beneficio en todo un año”.

  • Caso excepcional

Rodríguez destaca la excepcionalidad del caso (solo se ha demandado a BlaBlaCar en España, de los 22 países donde operan) y cuenta que, mientras aquí se les demanda, en Alemania y Francia se está estimulando el coche compartido por cuestiones medioambientales, entre otras. “En Francia hay incluso una propuesta de ley para rebajar los costes de peaje a quienes compartan coche”, dice.

BlaBlaCar también acota el impacto del coche compartido en el negocio del autobús, después de encargar otro estudio a Compass LexEcon. “Aún asumiendo que todos los pasajeros de BlaBlaCar hubieran viajado en autobús de no existir nosotros, el posible impacto nunca sería superior al 0,3%, dada la enorme diferencia de tamaño entre la actividad del autobús y el número de personas que viajaron en BlaBlaCar. Además, el 65,6% de los viajes que se ofrecen en nuestra plataforma no cuentan con conexión directa equivalente en autobús”. En este sentido, Rodríguez recuerda también que el autobús ha crecido interanualmente en enero y febrero de este año, “lo cual indica que el retroceso en su negocio no era culpa nuestra, que no hemos dejado de crecer”. El directivo de la plataforma en España recuerda igualmente cómo Confebus también habían achacado públicamente la caída de su negocio a la crisis económica y a la política agresiva de precios de Renfe con el AVE. De hecho, llegó a denunciar a esta compañía ante la CNMC, que la ha archivado.

La plataforma de coche compartido, que cuenta en España con 15 empleados (500 a nivel mundial), está cerca de alcanzar el break even. "Pero aún nos queda camino para ser rentables", asegura Rodríguez, que destaca que BlaBlaCar mueve globalmente 10 millones de pasajeros trimestralmente "y la cifra se duplica cada año". La edad media de sus conductores es de 29 años y el segmento que más crece es el que está entre los 35 y 50 años.