Editorial

La CNMV ante el vacío de poder

Si la formación de un nuevo Gobierno siguiera paralizada después de las elecciones del 26 de junio, escenario temible pero en nada descartable, la CNMV se enfrentaría a un vacío de poder capaz de generar alarma. La ley que regula el organismo que vigila los mercados no prevé que la presidencia de Elvira Rodríguez pueda prorrogarse ni un día más allá de los cuatro años establecidos, que se cumplen al final de septiembre, salvo renovación expresa. Si los partidos no han sido capaces para entonces de formar un Gobierno, un Ejecutivo en funciones no podrá decidir su renovación o sustitución. Sería necesario, en ese supuesto, regular por decreto una prórroga en sus funciones para evitar una situación inquietante.

A diferencia del Banco de España o la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), cuyos responsables son elegidos para periodos de duración superior a una legislatura, la presidencia de la CNMV queda sujeta al calendario electoral. Elvira Rodríguez, que ha ocupado altos cargos con el PP, no responde al perfil independiente que reclaman otros partidos, pero ha demostrado la preparación y firmeza necesarias en un momento de presión para la institución por los escándalos financieros que precedieron su mandato. Mientras no sea posible un relevo ordenado, su labor es imprescindible.