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El relevo saudí que inquietará al crudo

El recién despedido ministro de Petróleo de Arabia Saudí fue el arquitecto de una amarga guerra de precios pero también consiguió alcanzar un consenso con la OPEP.

Ali al Naimi, ministro de Petróleo de Arabia Saudí desde 1995.
Ali al Naimi, ministro de Petróleo de Arabia Saudí desde 1995.

La destitución de Ali al-Naimi, ministro de Petróleo de Arabia Saudí marca el comienzo de una nueva era de incertidumbre y precios más inestables. Naimi fue uno de los principales arquitectos de la política actual saudí de forzar la caída de los precios del petróleo con una mayor oferta de crudo, pero también era una voz fiable dentro del gobierno y una figura respetada en la Organización de los Países Exportadores de Petróleo. Es poco probable que su sucesor, Khalid al-Falih tenga la misma influencia sobre las decisiones de producción que una vez tuvo su octogenario predecesor.

Hijo de un beduino, escaló entre las filas de tecnócratas de la industria petrolera de Arabia Saudí. Naimi se ganó el respeto de los sucesivos gobernantes en este reino rico en oro negro. Durante los ciclos de auge y caída, enfatizó en repetidas ocasiones que la política petrolera de Riad era impulsada por las fuerzas del mercado y no por la política. Durante casi 21 años como ministro de petróleo se le dio un alto grado de autonomía para elaborar la mejor estrategia para el reino.

Puede que el nuevo ministro de Petróleo no tenga tanta influencia como Ali al Naimi en las decisiones de producción

Eso ha cambiado. Falih representa una mayor centralización del poder en sus autoridades reales. Con la salida de Naimi hay vía libre para que el poderoso vice príncipe Mohammed bin Salman dicte la estrategia petrolera como parte de su plan para reformar la economía de Arabia –lo cual es útil– y ejercer presión sobre Irán, su principal rival político en el Oriente Medio.

Esto podría hacer que las relaciones ya tensas de Arabia Saudí con sus socios de la OPEP empeoren aún más. Naimi fue hábil logrando un consenso que, básicamente, le permitió salirse con la suya sin alienar completamente a los miembros más pequeños o a Irán. Es poco probable que Falih tenga capital personal para negociar la oferta que más convenga a Riad cuando el cártel de 12 miembros se reúna el 2 de junio en Viena para hablar sobre la producción. Todo ello implica incertidumbre –algo que los mercados del petróleo lo odian–.