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Audi: cuatro aros y 107 años de acción al volante

Audi nació de la fusión de cuatro fabricantes alemanes de automóviles y motocicletas

El Auto Union Type D, uno de los mitos de la marca
El Auto Union Type D, uno de los mitos de la marca

Suele suceder que los orígenes de las grandes marcas de automóviles premium, esos con los que muchos aficionados al motor sueñan con conducir, están lejos del glamur y la exclusividad que destilan en la actualidad. Es común entre algunas de ellas el hecho de haber atravesado dificultades financieras.

Cronología

Audi: cuatro aros y 107 años de acción al volante

1899. August Horch, un ingeniero industrial alemán que había trabajado con Karl Benz, pone en marca su propio negocio de fabricación de automóviles, A. Horch & Cie.

1901. Esta empresa finaliza su primer coche ese año, un modelo de 4,5 CVde potencia que alcanzaba una velocidad punta de 32 km/h. Sucesivamente, irían fabricando modelos más potentes y avanzados.

1909. Horch, después de importantes diferencias con directivos de la empresa que fundó, sale de ella. En 1910 crea Audi Automobilwerke, después de que su empresa anterior le impidiese utilizar su apellido para su denominación.

1928. El empresario danés J. S. Rasmussen, que ya era fundador del fabricante de automóviles DKW, compra la mayoría accionarial de Audi. Horch ya no estaba en el día a día de la gestión.

1932. Audi, DKW, Horch y el fabricante Wanderer, se unen para fundar la compañía Auto Union.Su logo, los cuatro aros entrelazados, representan a cada parte de la unión.Cada una continuó operando con sus enseñas. Pero la precariedad de la época hace que se potencien los coches utilitarios de DKW, y desde finales de esa década dejan de aparecer automóviles de la marca Audi.

1965. Volkswagen toma la mayoría accionarial de Auto Union. Poco después, la fusiona con otro fabricante alemán, NSU, y retoma los coches de la marca Audi, que amplía su gama.

1971. Audi adopta el eslogan “A la vanguardia de la técnica”, que todavía hoy se sigue utilizando en sus campañas publicitaria

1980. La marca estrena en algunos modelos su tecnología Quattro, que incorpora una tracción a las cuatro ruedas.

1988. Audi cierra el acuerdo para vender en China. Fue una de las primeras marcas en hacerlo.

1994. Se ponen a la venta las gamas A4, A6 y A8, aún vigentes.

2012. Audi compra Ducati.

El caso de Audi no es una excepción. Aunque su caso es bastante particular, en tanto su composición, tal y como la conocemos hoy, tiene su origen en hasta cuatro empresas diferentes que, un día, decidieron unirse. No sabían que, varias décadas después, su creación sería una referencia en el sector de la automoción.

Entre esas diferentes raíces que llevaron a su constitución, la principal pasa por August Horch, un ingeniero industrial que antes había sido herrero, y que comenzó en el mundo de la gran industria en la construcción de barcos. A finales del siglo XIX, tuvo al mejor maestro que podía aprovechar quien quisiese enfocar su carrera al incipiente mundo del automóvil con motor de combustión: KarlBenz, su inventor.

Esa experiencia animó a Horch a crear su propia empresa, en 1899. La llamó A. Horch & Cie. Su primer coche fue fabricado por una quincena de trabajadores. Tenía una potencia de 4,5 CV, que alcanzaba una velocidad de 32 km/h, e introducía una importante novedad para la época, un motor con un cárter de aleación. El siguiente automóvil ya alcanzaba los 20 CV de potencia gracias a sus cuatro cilindros, y poco a poco los coches de Horch se iban haciendo un nombre, al nivel de los de Mercedes, aunque con unas finanzas precarias. En 1904 encuentra nuevos socios y la empresa se refunda bajo el nombre de A. Horch & Cie. Motorwagenwerke AG. La compañía siguió fabricando cada vez mejores automóviles, pero en 1909, las diferencias entre Horch y el director financiero de la empresa hicieron que el primero, el que la daba nombre, saliese de ella.

Pero a grandes males, grandes remedios. Horch insistió con su aventura industrial y creó la August Horch Automobilwerke, lo que le valió una demanda de su anterior compañía por utilizar la marca registrada Horch. Y aunque fuese su apellido, la justicia les dio la razón a los demandantes. Tenía que buscar nuevo nombre, y su hijo, que estudiaba latín, le dio la solución. “Horch”, en alemán, es la fórmula imperativa “escucha”, que en su traducción al latín es “audi”, que nacía como tal en 1910.

Ingolstadt, un pueblo que vive por y para Audi

Audi: cuatro aros y 107 años de acción al volante

Entre Núremberg y Múnich, a menos de una hora de esta última (si se sigue el ritmo de los conductores locales, el trayecto se reduce considerablemente) se encuentra la localidad de Ingolstadt. Una ciudad dormitorio a la alemana, de apenas 130.000 habitantes y que, para quien está de paso por ella, no causa un especial deseo de volver a visitarla con mayor reposo. Su casco histórico, plagado de las clásicas casas bajas alemanas, está rodeado por amplios bloques de apartamentos en los que residen las clases obreras.

Ingolstadt es la casa de Audi. Allí se ubica la sede central de la compañía, que bajo su paraguas engloba a los coches de la propia Audi, a las motos de Ducati, y a los superdeportivos de Lamborghini. También aloja la histórica fábrica de Auto Union, que a día de hoy es el principal centro de producción de Audi, con 566.646 coches fabricados en 2015, y 43.192 empleados.

Pero, aunque no sea la ciudad más bella del estado de Baviera, Ingolstadt puede presumir de algo, además de, obviamente, alojar a uno de los grandes fabricantes del mundo: ser una de las localidades de Alemania con la tasa de desempleo más baja del país, con un 2,1%, según los últimos datos estadísticos del servicio de empleo alemán.

Su caso fue puesto como ejemplo, en un reportaje del New York Times, del milagro laboral que ha vivido el país desde el año 2005, gracias, sobre todo, a una legislación que abarató el despido y flexibilizó la contratación. “Más del 25% de la población activa de España y Grecia no tiene trabajo. Pero esta ciudad tiene el problema contrario: no tiene los suficientes trabajadores”.
La relación de Ingolstadt con Audi se remonta a 1949. Su matriz, Auto Union, abrió allí un nuevo centro productivo, aunque no podía fabricar en masa. Fue sucesivamente ampliada, y desde que Volkswagen se hizo cargo de Audi, Ingolstadt fue asumiendo más carga de trabajo. Y lo seguirá haciendo.

En aquella época, también crecían las empresas automovilísticas Wanderer y DKW, ubicadas en la Sajonia alemana. El fundador de esta última, el danés J. S. Rasmussen, compró en 1928 la mayoría accionarial de Audi, en la que August Horch, entonces, ya jugaba un papel secundario. Fue el inicio de un proceso que acabó con la fusión de los cuatro fabricantes de la zona: Audi, DKW, Wanderer y Horch se fusionaban en la Auto Union AG. Su logotipo, los cuatro aros actuales, simbolizaban la aportación de cada marca. Cada una siguió operando con su nombre, aunque compartiendo tecnologías. En esa década, apareció el Auto Union Type D, un coche de carreras que hoy es uno de los modelos históricos de Audi. Pero Auto Union se concentró en los coches pequeños, lo que benefició a DKW y perjudicó a Audi. De hecho, entre 1940 y 1965 no volvieron a aparecer vehículos de esta marca, ni siquiera cuando Auto Union pasó a ser propiedad de Daimler.

Esta no tardó en deshacerse de ella por falta de rentabilidad, y fue cuando Volkswagen entró en liza, y la fusionó con el fabricante NSU. El primer modelo de éxito de esta nueva etapa fue el Audi 100, lanzado en 1968, y desde 1971 se adoptó el eslogan “A la vanguardia de la técnica”, que se sigue utilizando. Un año después aparecería el Audi 80, que se mantuvo más de 20 años en el mercado. La década de 1980 vio nacer el concepto Quattro, y la de los 90, los modelos que hoy componen su gama:los A3, A4, A6, A8 o TT, su primer superdeportivo. En el siglo XXI, los todocaminos han sustentado el crecimiento de la marca, y el R8, su gran referente deportivo, ha reforzado su carácter innovador, siendo fieles a su eslogan.