Perfil: Sergio Marchionne

Un directivo rampante

No tenía experiencia en la automoción cuando se hizo cargo de Fiat en 2004. Hoy, Sergio Marchionne es una referencia en el sector, y el nuevo consejero delegado de Ferrari

Caricatura de Sergio Marchionne, consejero delegado de Fiat Chrysler Automobiles y Ferrari.
Caricatura de Sergio Marchionne, consejero delegado de Fiat Chrysler Automobiles y Ferrari.

Han pasado casi 12 años desde que Sergio Marchionne (Chieti, Italia, 1952) fuera nombrado primer ejecutivo de Fiat. En ese tiempo ha cambiado muchas cosas en la automotriz, pero su marcada personalidad no da muestras de haber sufrido transformación alguna. Llegó al puesto que todavía hoy ocupa con fama de ser experto en remontar el vuelo de empresas en problemas, algo a lo que ha hecho honor en estos años. Sin embargo, Marchionne no parece tener nunca suficiente y a su labor al frente del fabricante italiano de automóviles ha sumado esta semana un nuevo cargo: el de consejero delegado de la firma de coches de lujo Ferrari, donde también son varios los retos que hay que afrontar.

Este ejecutivo ha conseguido todos los logros que le han convertido en un referente en el mundo empresarial sin haberse enfundado nunca en un traje. La vestimenta informal, que en los últimos tiempos se ha convertido en habitual en muchos empresarios –sobre todo en el sector de las nuevas tecnologías–, ha sido siempre uno de sus grandes sellos personales.

Bajo la dirección de este italiano canadiense que viste habitualmente con pantalón y jersey oscuro del que sobresale el cuello de la camisa, Fiat ha pasado a convertirse en Fiat Chrysler Automobiles, gracias a su fusión con la compañía estadounidense, un movimiento que comenzó a gestarse con la llegada de Marchionne al puesto de consejero delegado y que tardaría una década en acabar de materializarse. El año pasado, la firma conjunta matriculó un total de 4,61 millones de vehículos, frente a los 1,6 del primer año del directivo al frente de Fiat. Los ingresos de la compañía y su beneficio operativo se han triplicado en ese tiempo.

Gran defensor de las fusiones empresariales, tras la operación con la estadounidense Chrysler, Marchionne se ha mostrado dispuesto a cerrar nuevos tratos similares. No hace mucho, trabajaba en una posible fusión con General Motors que aseguró que podría generar un efectivo anual de hasta 30.000 millones de dólares. Aunque el acuerdo no llegó a concretarse, el directivo no ha dudado nunca en mostrar su convencimiento sobre los beneficios que tendría para FCA unir nuevamente sus fuerzas con un socio.

Este hombre de ideas firmes, nacido en el sur de Italia, emigró con su familia a Canadá a los 14 años –de ahí su doble nacionalidad–. Se licenció en Filosofía en la Universidad de Toronto y posteriormente cursó estudios de Derecho y Administración de Empresas. Abogado y contable, Sergio Marchionne comenzó su carrera profesional trabajando como consultor para Deloitte, pero poco después empezó a ocupar varios cargos de responsabilidad en diferentes compañías, primero en Canadá y más tarde en Suiza, hasta que entró de lleno en la industria automovilística con su incorporación al consejo de administración de Fiat en 2003, poco después de la muerte del patriarca de la firma Gianni Agnelli.

Gran defensor de las fusiones, tras la operación con Chrysler, Marchionne se ha mostrado dispuesto a cerrar nuevos tratos

A los 52, y tras el fallecimiento de Umberto Agnelli, que entonces llevaba las riendas de la automotriz italiana, este outsider sin experiencia en el mundo de la automoción se hacía cargo de una empresa en la que los números rojos se habían convertido en una constante contra la que la dirección luchaba sin demasiado éxito.

Entre las virtudes de las que ha hecho gala para que la compañía remontara el vuelo, el Financial Times destacaba recientemente el hecho de que siempre cierra los acuerdos personalmente. Y es que su principal fuerte en las negociaciones es ese encanto personal que muchos relacionan con su origen italiano. En otras ocasiones, dicen que este maestro de los negocios echa mano de su fuerte carácter para conseguir sus objetivos. Pero sobre todo, el artífice del milagro de Fiat es conocido en el mundo de los negocios por su gran inteligencia.

La situación actual de la firma del cavallino rampante no es desesperada como la de su antigua matriz cuando él llegó. Sin embargo, no faltan retos que afrontar. En otoño de 2014, se anunciaba que Ferrari se escindía de Fiat y que saldría a Bolsa en Wall Street. Concluidos ambos movimientos, el ejecutivo italo canadiense toma las riendas con la intención de que la compañía de Maranello se convierta en una marca de bienes de lujo que vaya más allá de los coches, cuyas ventas representan en la actualidad apenas una cuarta parte de los ingresos. En sus planes entran parques temáticos y otros proyectos que poco tienen que ver con la fabricación y comercialización de automóviles.

Además de retos corporativos, Marchionne ha marcado a Ferrari algunos desafíos más en lo deportivo, donde quiere que la escudería vuelva a brillar. "Estaba acostumbrado a ver una Ferrari con Michael Schumacher", recordaba hace unos días el nuevo consejero delegado de la compañía señalando así los mejores tiempos de la empresa en la Fórmula 1 que le gustaría revivir.

Aunque parece que es incombustible, lo cierto es que ya piensa en la retirada. Recientemente hablaba de 2018 como posible fecha de su salida de FCA, una vez haya concluido el plan estratégico que la empresa tiene actualmente en marcha y del que ha sido artífice. Así lo aseguraba a la agencia de noticias Bloomberg, a la que también contaba que durante la jubilación le gustaría dedicarse a estudiar de nuevo, concretamente física teórica. "Me gustaría dedicarme a pensar, algo que en este trabajo no siempre es posible", aseguraba este filósofo de los negocios.