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Exxon Mobil, en el fondo del barril

Campo petrolífero.
Campo petrolífero. EFE

Exxon Mobil ha llegado al fondo del barril de petróleo. El Goliat estadounidense de la energía informó el viernes de una caída del 63% en sus beneficios del primer trimestre. Sus rivales Chevron y ConocoPhillips también sufrieron con la caída del crudo por debajo de los 30 dólares en enero, antes de que los recortes en la inversión ayudaran a aliviar el exceso de oferta y empujaran al alza el precio del petróleo. La recuperación será lenta y desigual, pero lo peor probablemente ha pasado.

Los recortes de costes ayudaron a Exxon a sorprender a Wall Street, pero los 1.800 millones de dólares (unos 1.570 millones de euros) en ganancias netas fue la suma trimestral más baja de la compañía desde 1999. Chevron, por su parte, informó de su segunda derrota consecutiva cuando los precios del crudo se situaron de media en unos 34 dólares el barril desde el inicio del año hasta finales de marzo. Las pérdidas netas de Conoco doblaron a las de Chevron.

Hay razones para empezar a pensar que la única dirección posible es la subida. El crudo Brent ya se ha recuperado de su punto más bajo en enero de 48 dólares por barril.

Arabia Saudí sigue bombeando, pero dos años de menos gasto en exploración en el sector están pasando factura. La producción de crudo estadounidense este mes se cayó por debajo de los nueve millones de barriles por día por primera vez desde finales de 2014. Es un notable descenso con respecto al pico semanal de más de 9,5 millones de barriles del pasado julio.

Los grandes productores también han ajustado sus modelos de negocio para soportar los bajos precios, mientras los productores más pequeños con balances más débiles luchan para sobrevivir. Junto con la reducción del gasto de capital en más de un 25% desde 2014, con probables reducciones adicionales este año, la industria ha acabado con proyectos, recompras y despedido a trabajadores. En el caso de Conoco, se recortó incluso el sagrado dividendo.

El regreso de Irán al mercado mundial de crudo y una potencial recuperación en la producción de gas esquisto –si los precios siguen aumentando de manera constante– podrían convertirse en obstáculos. Para las grandes compañías petroleras, sin embargo, el barril está al menos ahora solo medio vacío.