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Libra y economía británica difieren

El crecimiento de Reino Unido se ralentizó en el primer trimestre. El rebote de la libra se centra en la política, más caprichosa que la economía

Billetes de libras esterlinas.
Billetes de libras esterlinas.

La fortuna de la libra y la de la economía británica tienen poco que ver una con otra hoy en día. La culpa es de la fijación casi obsesiva de los operadores de divisas con el referéndum británico sobre la permanencia del país en la Unión Europea.

La especulación de que los votantes podrían inclinarse más por la permanencia ha llevado a la libra a recuperarse de nuevo en las últimas semanas. La tasa de cambio efectiva de su valor ha aumentado un 4% desde el 7 de abril, cuando llegó a su nivel más bajo en más de dos años y medio. Es exactamente lo contrario de lo que debería haber ocurrido si la economía importara un ápice en este momento.

Las consecuencias de salir de la UE empañan con facilidad los informes sobre la economía

El crecimiento británico se ha ralentizado, el PIB creció a un ritmo trimestral del 0,4% en los primeros tres meses de este año, en comparación con la tasa de expansión del 0,6% de los últimos tres de 2015, según un informe oficial del 27 de abril.

Es fácil ver por qué los operadores podrían ignorar las decepciones recientes. Las consecuencias de salir de la UE empañan con facilidad los informes sobre el comportamiento de la economía. Por otra parte, hay pocas posibilidades de que los datos desencadenen cambios en la política monetaria. El gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, ha cimentado las expectativas de que los tipos se mantendrán en mínimos históricos por ahora, apuntando a los riesgos relacionados con el referéndum.

Estos riesgos mantendrán el entusiasmo por la libra bajo control, a no ser que haya un gran aumento en el apoyo a la permanencia en la UE. Es cierto que los inversores han reducido ligeramente las expectativas de lo mucho que la libra podría girar en los próximos tres a seis meses, que se refleja en la llamada volatilidad implícita. Y su preferencia por vender en lugar de por comprar libras esterlinas durante este periodo ha disminuido un poco.

Pero la volatilidad implícita a dos meses, que ahora cubre el referéndum del 23 de junio, ha aumentado considerablemente y también lo ha hecho la preferencia hacia cambiar libras por euros en este horizonte temporal. Las precauciones son sabias. Es aún más difícil leer a los votantes que las runas económicas.