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Delincuentes presupuestarios

Ser policía a veces es más difícil que ser delincuente. Un ejemplo es la Comisión Europea, encargada de hacer cumplir las normas fiscales que sustentan el euro, que considera la posibilidad de penalizar a España y Portugal por no cumplir el objetivo de reducción del déficit presupuestario. Puede que las multas a los países que no respetan las normas presupuestarias europeas de forma persistente fueran concebidas como un elemento de disuasión que nunca habría que poner en marcha. En realidad, dar un paso sin precedentes tendría poco sentido.

España y Portugal ya están luchando para reducir sus déficits –situación que las multas podrían exacerbar–. Y no parece aceptable penalizarlos cuando Francia, delincuente reincidente en lo que respecta al déficit, ha escapado de las sanciones. Los auditores de la UE aseguraron a principios de mes que las reglas fiscales se aplicaron de forma irregular y criticaron la Comisión por ser suave con París y Roma.

España y Portugal están luchando para reducir sus déficits, situación que las multas podrían exacerbar

La UE argumentará sin duda que en el pasado ha dado a los países, tanto a los más pequeños como a los más grandes, más tiempo para cumplir con los objetivos presupuestarios. Tampoco está garantizado que las multas se vayan a imponer. Puede que la Comisión permita que España y Portugal se vayan de rositas o recomiende que la multa, que podría ser de hasta un 0,2% del PIB, se ajuste a cero. El problema es que esto podría enviar una señal de que las reglas no son eficaces.

Este no sería el único defecto en el llamado Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Con el tiempo, las normas se han vuelto más complicadas, lo que facilita la posibilidad de jugar con el sistema y podría dejar expuesta a la Comisión, con o sin razón, a las acusaciones de favoritismo. Los países de la UE están examinando la posibilidad de centrarse en los gastos y permitir a un país que aumente el gasto anual solo en línea con su tasa de crecimiento económico potencial a medio plazo.

Esto podría permitir a los gobiernos ser juzgados conforme a factores que controlan, pero también tiene inconvenientes. Es difícil calcular correctamente las tasas de crecimiento potenciales, e incluso la metodología acordada por la UE puede errar. Sin una unión fiscal para complementar la monetaria, las normas presupuestarias siempre será un compromiso y su ejecución será a menudo una cuestión de presión de grupo. Un delincuente determinado siempre puede prevalecer.