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La rebelión de los conductores de Uber

Uber, el servicio de transporte privado valorado en más de 60.000 millones de dólares, afronta dos demandas colectivas que reclaman que los conductores de California y Massachusetts tengan la categoría de empleados en lugar de la de autónomos.
En lo que se conoce como la economía compartida, Uber y la página para buscar alojamiento, Airbnb, se enorgullecen de haber roto con el modelo del servicio de taxi de la vieja escuela, los hoteles y otros negocios.
Uber asegura que sus conductores no son empleados, ya que utilizan sus propios coches y pueden trabajar siempre que quieran. Los conductores sostienen que Uber controla cómo trabajan y el funcionamiento de su servicio en general, lo que les convierte en empleados. Sin embargo, la cuestión está lejos de ser cerrada. Un juez debe aprobar el acuerdo y el tribunal aún está a tiempo de determinar si los conductores de Uber son empleados o no.
Empresas como TaskRabbit, que permite a las personas contratar a sus vecinos para realizar pequeños trabajos, dependen de los individuos tanto como Uber. Podrían cuestionar su situación laboral y, al igual que los trabajadores de FedEx en 2014, finalmente ganar en los tribunales. Uber ha sido sancionada con multas de tráfico por recoger a los pasajeros de manera ilegal y se ha burlado de otras regulaciones locales en todo el mundo.
Las leyes de EE.UU son suficientes para garantizar que el estatus laboral de los conductores de Uber continuará siendo examinado. El aumento de la economía compartida ya está provocando que se hable de nuevas formas de empleo híbrido. Sin embargo, es probable que la cuestión se decida definitivamente a través de un conflicto en los tribunales.