Empresas Vintage

Una historia de arraigo a través de la cerveza

Nacida en el año 1900, Cervezas La Zaragozana, vende sus productos bajo la marca Ambar

Fue la primera cervecera española en sacar al mercado una variante sin alcohol

Una historia de arraigo a través de la cerveza Ver fotogalería

La variedad de marcas cerveceras existentes en España permite realizar, a través de ellas, todo un recorrido geográfico por el país. Y también, protagonizar intensos debates de barra de bar, que van más allá del propio análisis de la bebida, para convertirse en elementos de discusión regional. Da igual que otra cerveza sepa mejor: como la de la tierra no hay ninguna. Cruzcampo juega por Andalucía, Mahou por Madrid, Damm por Cataluña, Estrella Galicia... Por supuesto, la intensidad de estos debates dependen del número de cervezas que se ingieran.

Cronología

1900. Un grupo de socios, residentes en Zaragoza, decide fundar la primera empresa cervecera de la zona, con el objetivo de dar salida a la abundante producción de cebada que entonces se daba en Aragón. La empresa se funda como Cervezas La Zaragozana.

1922. Las botellas de vidrio soplado con las que se envasaba la cerveza cambian el tapón de corcho por el actual abridor de chapa.

1936. La Guerra Civil provoca una reducción drástica de la producción de cebada. La Zaragozana decide suplirlo con la importación de este cereal procedente de Rusia y Oriente Medio, que llegaba a través de Barcelona.

1968. La tecnología se abre paso en las instalaciones de La Zaragozana. Los barriles de cerveza utilizados para distribuir la bebida son sustituidos por los de aluminio y, después, por los de acero inoxidable.

1976. El 29 de mayo de ese año, sale al mercado, por primera vez en España, una cerveza sin alcohol. La responsable, Ambar, y su entonces maestro cervecero, Juan Antonio Corchón.

1982. Sale al mercado la variedad Ambar Export, una cerveza tostada elaborada con tres maltas, doble periodo de fermentación y lenta maduración en bodega.

2000. Ambar reelabora su receta de cerveza negra y se ciñe a la que en su día elaborara su primer maestro ­cervecero, Carlos Schlaffer, una cerveza que contiene azúcar de caña, la única negra del mercado con este componente.

2015. La Zaragozana elabora un plan de negocio a tres años que contempla triplicar la producción y la cuota de mercado nacional.

2016. Radler es la última cerveza en sumarse, hasta ahora, a Ambar, encuadrada en el segmento premium.

Y en esa particular competición, Aragón también tiene algo que decir. Sobre todo su capital, Zaragoza, hogar desde el año 1900 de Cervezas La Zaragozana, más conocida en los estantes de los supermercados, y en los grifos de los bares, como Ambar. Una empresa de profundo arraigo a su tierra. Tanto, que no ha movido jamás su fábrica del lugar donde se levantó hace ya 116 años, en la calle Ramón Berenguer. Un edificio de ladrillo visto que, desde fuera, se asemeja más a un colegio que a unas instalaciones industriales, aunque los grandes tanques ubicados en su patio ya advierten de lo que allí sucede.

Y eso no es otra cosa que una producción de cerveza que cada año llega a los 60 millones de litros. Muy lejos de lo que fue, en su día, un modesto comienzo, aunque repleto de éxitos inmediatos. Su nacimiento oficial fue en el año 1900, aunque la idea ya rondaba la cabeza de un grupo de amigos zaragozanos desde dos años antes. Entre ellos estaba un exalcalde de Zaragoza, Ladislao Goizueta, que con sus socios, vieron que la industria cervecera era una salida inmejorable para las grandes cantidades de cebada que se cultivaban en tierras aragonesas.

El 10 de julio de 1900 quedaba constituida la sociedad Cervezas La Zaragozana, una pionera ya que era la primera dedicada a la industria cervecera en la capital mañal. De forma paralela también fabricaba barras de hielo, algo habitual en otras cerveceras. Y lo hizo ciñéndose a los estándares que dominaban este sector en su país de referencia: Alemania. Tanto en la estructura de la propia fábrica, como en el tipo de bebida que fabricaba, después de diversos viajes por aquel país. Resultado de ellos, fue la contratación del primer maestro cervecero de la empresa, que respondía al nombre de Charles Schlaffer, de nacionalidad, claro, alemana.

Esa influencia de los maestros del norte de Europa le trajeron a Ambar sus primeros, y tempranos, reconocimientos, ganando el diploma de honor con gran medalla de oro de la Exposición Internacional de cerveza de Londres, en 1902. También fue reconocida en Madrid, París, y en 1908, en la Exposición Hispanofrancesa de Zaragoza, recibía la medalla de oro a la calidad de sus productos. Además, la empresa también era conocida entonces por su cuadra de caballos, que era el medio de transporte de las botellas y barriles, por la calidad de sus ejemplares y el cuidado de sus instalaciones.

La Zaragozana atravesó la Guerra Civil y la posguerra supliendo la escasez de cebada por importaciones de procedentes de Rusia. En los cincuenta y los sesenta, los bares empezaron a proliferar con fuerza en Zaragoza, lo que conllevó un aumento exponencial de la fabricación de cerveza, dado que su consumo ya estaba muy popularizado.

Esos repuntes de la demanda siempre han sido satisfechos a través de la ampliación y remodelación de las maquinarias de las instalaciones originales, con una inversión continua desde su construcción. Una política que le ha hecho ser pionera en muchos aspectos. Ambar fue la primera cerveza española en fabricar una variante sin alcohol, en 1976, gracias a que el entonces maestro cervecero, Juan Antonio Corchón, tomó nota de las recomendaciones de los médicos zaragozanos. Fue la primera de una variedad que en la actualidad llega a 14 tipos de cerveza, la mayor en cualquier fabricante nacional: desde hechas con limón y manzana, a otras elaboradas con vodka o caña de azúcar. Una evolución que se sigue potenciando con un ambicioso plan de expansión a tres años.

Objetivo para 2018: doblar la cuota de mercado nacional

La fábrica de la casa cervecera.
La fábrica de la casa cervecera.

El año pasado, el grupo La Zaragozana aprobaba un ambicioso plan de negocio a tres años, que contempla una inversión total de 100 millones de euros, con el objetivo de llevar la producción, en la actualidad de unos 60 millones de litros de cerveza, hasta los 200 millones de litros. Para ello, no solo ha centrado sus trabajos en mejorar sus históricas instalaciones, sino que también ha ampliado las de su centro de embotellamiento y distribución, con 27 millones de euros de dotación para llevar parte de su producción.

El objetivo no es otro que potenciar su presencia nacional. Ambar es la marca de cerveza más consumida, con una cuota de mercado del 50% en Aragón, pero su peso fuera de la región se reduce al 2%. La intención trasladada por la empresa es que ese porcentaje se doble, llegando hasta el 4% en 2018. Esto también se trasladará en un ligero aumento de la plantilla, que superará el millar de empleados.

Además, uno de los objetivos de la compañía se centra en mejorar sus datos de exportación. Actualmente, el mercado exterior supone el 3,7% de la producción, y el objetivo establecido dentro de este plan es el de alcanzar el 7%. Países como Australia, EE UU, Canadá, México, Japón, o Reino Unido ya reciben las variedades de Ambar. Para ello, ha lanzado su última variante, encuadrada en un segmento del mercado premium, Radler, con zumo de limón. Una cerveza muy fresca, con una graduación alcohólica del 2,5%, presentada en una botella que la posiciona en el segmento más elevado de su categoría.