Responsabilidad social

Las personas y el planeta, el corazón de los bombones Ferrero

La responsabilidad social de la empresa de dulces guía la actividad del grupo desde su creación

Las personas y el planeta, el corazón de los bombones Ferrero

La responsabilidad social es a Ferrero lo que la avellana al bombón estrella de la firma.Es decir, el corazón de la empresa.Desde su fundación en la localidad italiana de Alba, la compañía ha mantenido una actitud comprometida con el entorno.En sus inicios por ejemplo la empresa puso a disposición de los agricultores que trabajan en la fábrica un autobús para llevarles desde sus granjas hasta el puesto de trabajo y viceversa.Ahora que la empresa ha adquirido una elevada dimensión con presencia en 53 países y cuyos productos se comercializan en más de 160 estados, la firma está implementando un programa mucho más sofisticado que gira en torno a dos grandes áreas: las personas y el planeta. El objetivo último según señalan desde Ferrero es que “las actividades del grupo estén guiadas por valores sólidos y el compromiso de crear valor en las comunidades”.

La gran preocupación para la empresa son los consumidores y lo que mejor ejemplifica es el compromiso de la compañía de a ofrecer un producto de máxima frescura y calidad.

Uno de los aspectos que hay que tener en cuenta es precisamente el cliente objetivo de los dulces de Ferrero: los niños. En los últimos tiempos han adquirido fuerza las voces que alertan de la obesidad infantil. La empresa de los huevos Kinder es consciente de esta situación y para combatir los posibles efectos negativos derivados del consumo de chocolatinas ha emprendido una amplia gama de medidas. Por ejemplo, el tamaño de las raciones. Más del 70% del volumen de los productos Ferrero se ofrece en raciones inferiores a 25 gramos y cerca del 85% está por debajo de las 130 kilocalorías por ración.

Esto se complementa con el programa Kinder+Sport, proyecto del que disfrutan 3,8 millones de niños y que no es otra cosa que un programa que busca fomentar la práctica deportiva de los más pequeños de la casa.El objetivo es que disfruten que vida activos.

Para completar esto, Ferrero lleva a cabo un control exhaustivo de la publicidad. De hecho, según señalan desde la compañía sus anuncios está orientado a mayores de 12 y cuentan con la ayuda de una empresa externa que audita que su publicidad cumpla los criterios de responsabilidad recogido en el IFBA Global Policy on Advertising and Marketing Communications to Children.

Además de los consumidores, la empresa mantiene un fuerte compromiso con sus trabajadores y exempleados. Para estos últimos ha creado la fundación Ferrero en Alba que desarrolla actividades sociales y culturales en los que busca la implicación de sus antiguos trabajadores. A modo de ejemplo, si alguien quiere visitar la fábrica pueden contar con un empleado jubilado para que les guíe por las instalaciones.

En los últimos tiempos uno de sus proyectos estrellas se desarrollan en Camerún, India y Sudáfrica. Allí la empresa cuenta con sus propias instalaciones. Los ingresos generados por estas fábricas se revierten directamente en la comunidad. Gracias a esto se han contribuido la formación de sus habitantes.

Ferrero sabe que las materias primas de sus productos proceden en su mayoría de países en los que la conflictividad y la pobreza son sus señas de identidad. Con el objetivo de minimizar su impacto, la empresa dispone de un programa con el que pretende garantizar la sostenibilidad.

Aunque mantiene esta actitud con todos sus productos, quizás donde mejor se evidencia es en el aceite de palma después de las críticas recibidas en 2015 por la ministra de Ecología francesa, Ségolène Royal. La política gala acusó a Ferrero de la deforestación de los bosque con la extracción de este producto.

La política de responsabilidad se extiende al cacao, las avellanas, el azúcar, los huevos y la leche.