Emprendedores

Cinco iniciativas para un consumo más responsable

Cosméticos, juguetes, muebles, alimentación y moda para salvaguardar la vida del planeta.

Detrás, Roberth Rojas, El Cartonista, Vicky de Eco Eko y Paloma de The Circular Project Delante, Nathalie, de Kamchatka, Bea de Eco Eko y Marc, de La Colmena Que Dice Sí, en la tienda The Circular Project.
Detrás, Roberth Rojas, El Cartonista, Vicky de Eco Eko y Paloma de The Circular Project Delante, Nathalie, de Kamchatka, Bea de Eco Eko y Marc, de La Colmena Que Dice Sí, en la tienda The Circular Project.

Todos podemos realizar acciones diariamente para salvaguardar la vida del planeta y cada vez más empresas nacen con el objetivo de ayudarnos a cumplir una de ellas: consumir productos ecológicos y sostenibles, que sean responsables y respetuosos con el medio ambiente y la sociedad en la que vivimos.

  • Cosmética natural

Cuida de ti y cuida del planeta es el lema de Eco Eko. Vicky Hermida, al frente, y Bea Mayoral, como técnico de laboratorio, luchan juntas por inculcar los valores de la cosmética natural en la sociedad. Los ingredientes que utilizan para crear sus productos de cosmética son biodegradables y naturales y de procedencia de agricultura ecológica, la mayoría de Granada, pero algunos, como el aceite de coco o la cera de abejas, llegan de Murcia.

“Nuestra producción se adapta a las cosechas y al clima, por ello la demanda debe acomodarse a la producción y no al revés. Se trata de un concepto diferente de negocio, que puede ser complicado de entender, pero la gente debe concienciarse y cambiar su forma de actuar por el bien del planeta”, afirma Vicky. Sus productos, que oscilan entre los 3 y los 17,50 euros, están a la venta en su tienda del mercado de San Fernando de Madrid, en su página de internet y en Ecologistas en Acción.

El Cartonista, ¡La Colmena Que Dice Sí!, The Circular Project, Kamchatka y Eco Eko, aventureros verdes

  • Juguetes de verdad

Maderas provenientes de bosques replantados y sostenibles, tintes naturales solubles en agua y de origen vegetal y telas naturales, como el algodón o la lana, son los materiales con los que se elaboran los juguetes que venden Nathalie Rodríguez y Raimundo Nieves, psicóloga y músico, en su tienda de la calle San Agustín en Madrid.

“No queríamos que nuestros hijos accediesen únicamente a juguetes tecnológicos, queríamos que ellos fuesen los que lideraran el juego y no al revés”, relata Nathalie. Con este objetivo nació en 2003 la juguetería Kamchatka. En la actualidad, sus estanterías están repletas de juguetes muy especiales no solo por su labor pedagógica y didáctica, sino porque favorecen el proceso creativo del niño, puntualiza Rodríguez.

“El juego no es un mero entretenimiento sino que es el mecanismo para entender el mundo. Si juegan de una determinada manera, entenderán el mundo de esa manera. Nuestros juguetes inculcan el compartir, la creatividad, la ecología y la imaginación y ofrecen una alternativa a los juegos sexistas y bélicos”, afirma. Todos sus juguetes cuentan con certificación ecológica y son de procedencia europea (como Wooden Story y Grimms) menos los de la marca tailandesa Plantoys, de los que no podían prescindir por ser líderes en sostenibilidad.

  • Muebles de cartón

¿Es posible que una librería fabricada con cartón dure 12 años? Roberth Rojas lo ha conseguido. Este arquitecto venezolano decidió en 2012 marcar la diferencia en el sector mobiliario y comenzó a elaborar muebles a partir del cartón que encontraba en las calles. “Son piezas singulares, de diseño, fabricadas una a una según las necesidades de los clientes”, explica Rojas. Con estas características se podría pensar también que otra de ellas fueran unos precios elevados, pero no es así. “Solo cobro el tiempo que empleo en fabricar el mueble. El material, al ser de la calle, no lo cobro”, afirma.

Una de las características de las piezas de El Cartonista es que a pesar de estar hechas en cartón, no lo parecen. “El cartón es un material muy versátil y puede ser muy estético. De hecho, conseguir que sea así es para mí primordial. Mis piezas no parecen de cartón, solo sabes que lo son si las cortas y ves su interior”, describe Rojas.

  • Compra sin intermediarios

Frutas, verduras, pan de masa madre, carnes ecológicas, huevos, cervezas artesanales… Una infinidad de productos alimentarios son vendidos semanalmente por sus productores y elaboradores a los consumidores en distintas partes de España. Sin intermediarios y apostando por el producto local para evitar los largos desplazamientos y sus consecuencias, muy perjudiciales para el medio ambiente.

¡La Colmena Que Dice Sí! es una iniciativa europea que llegó a nuestro país de la mano de Marc Raulin. Las interacciones entre productores y consumidores se crean primero online, durante la compra de los productos a través de la plataforma web, y se refuerzan en la vida real cuando los consumidores van a la colmena más cercana a recoger su pedido y conocen a los productores. Las colmenas son espacios efímeros cedidos en cada barrio: centros culturales, escuelas, restaurantes... Actualmente hay 25 en España, pero van en aumento.

  • Moda sostenible

En 2013, tras un despido y su correspondiente indemnización, Paloma G. López volvió a los orígenes de su familia: el sector textil, y creó su marca de ropa Sinvivir. La venta la realizaba por internet pero pronto vio la necesidad de abrir una tienda a pie de calle. “Era necesario que la gente pudiese tocar los tejidos y así poder comprobar su calidad”, explica. Por ello, en diciembre de 2014 decidió abrir The Circular Project, en la calle Ventura Rodríguez, 22 (Madrid). “No se trata de una tienda, es un espacio de encuentro, un lugar donde favorecer y fomentar la moda sostenible”, describe Paloma.

Las 30 marcas que albergan su local tienen varios componentes en común: han nacido con la transparencia en su ADN, toda su elaboración se produce bajo criterios sociales y éticos, por lo que todas ellas fabrican cumpliendo con los derechos humanos. Bajo su etiqueta llevan la marca España y todos los tejidos con los que son elaborados sus complementos y su ropa llevan certificado de sostenibilidad.

Su materia prima parte de algodones orgánicos, madera, cáñamo, seda de la paz, tejidos reciclados, sacos de café, neumáticos y una infinidad de materiales que tratan siempre de dar valor social, medioambiental y ético a las prendas y complementos.