Editorial

La carrera por digitalizar Europa

La carrera por la digitalización de la economía europea no es ya una apuesta de futuro, sino una urgente necesidad del presente. Bajo esa premisa, la Comisión Europea ha presentado un ambicioso plan, con el que pretende movilizar inversiones públicas y privadas por valor de 50.000 millones de euros, con el objetivo de impulsar las tecnologías de última generación, lo que incluye las redes móviles 5G, la computación en la nube, las tecnologías de datos, el internet de las cosas y la ciberseguridad, entre otras.

El diagnóstico del que ha partido Bruselas para diseñar el programa no es halagüeño. Los sectores tradicionales, como la construcción, la agroalimentación, el textil o el acero, así como las pymes “van especialmente a la zaga en su transformación digital”. Ello es grave en todos los casos, pero más aún en el de las pequeñas empresas, dado que integran más del 90% del tejido empresarial europeo. Las estimaciones de la CE sostienen que la digitalización de la industria aportará unos ingresos anuales de unos 11.000 millones de euros durante el próximo lustro. A ese rédito hay que sumarle el impulso que el plan deberá proporcionar a ámbitos como la I+D, todavía deficitaria en muchas economías europeas, así como la fuerte inyección de competitividad que representará en un mercado cada vez más globalizado.