Avanza la cooperación en materia de evasión fiscal, y Andorra se suma a la transparencia

Los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra Nueva York y Washington y otros a gran escala aceleraron la cooperación en materia de prevención de lavado de dinero y evasión fiscal a nivel internacional. Algunas potencias habían tolerado dichas prácticas. Pero la idea de que grupos terrroristas capaces de grandes matanzas pudieran utilizar los paraísos fiscales movilizó a los gobiernos de los países desarrollados. La OCDE llevaba años trabajando sobre el tema, y a raíz de la creación del G20 se ha convertido en el secretariado de dicho organismo que agrupa a las veinte mayores economías del mundo. Después de largas negociaciones, se ha logrado que Suiza, Andorra, Liechtenstein, Mónaco y San Marino acuerden que a partir de enero de 2018 y con efectos retroactivos entrará en funcionamiento el intercambio automático de información entre las autoridades fiscales de dichos países y las principales economías desarrolladas. Se trata de una buena noticia para la gobernanza económica internacional. Pero aún queda mucho camino por recorrer en la lucha contra la evasión fiscal por parte de multinacionales y particulares, como ha puesto de manifiesto el ministro de Finanzas de EEUU.

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