Entrevista con Rosa Yang, socia líder de Servicios Globales de Deloitte en China

“Wanda debió hacer una ‘due diligence’ más concianzuda en el edificio España”

Rosa Yang, socia de servicios globales de Deloitte China

Aboga por una mayor facilidad en la concesión de visados

La inversión china en España se disparó en 2015 hasta los 850 millones de euros en los últimos cuatro años. Sin embargo, la economía española recibe todavía solo una pequeña parte de los 100.000 millones de dólares que movió el flujo inversor del gigante asiático, como recuerda Rosa Yang, socia líder global del grupo de servicios chinos de Deloitte, en una visita a Madrid. El volumen está a años luz de países europeos como Reino Unido y Alemania, que alcanzaron en ese periodo los 7.000 y 6.200 millones, respectivamente. No es una cuestión solo de tamaño. Países con menor población como Hungría supero los 3.500 millones

Pregunta. ¿Por qué España recibe menos inversión chinas que otros países europeos?

Respuesta. Probablemente porque hay una menor diversidad de activos. En España, las inversiones chinas se centran en el sector del turismo, el inmobiliario, los servicios y la industria deportiva, pero en otros países como el Reino Unido las posibilidades son más amplias. Pero España tiene sus propias fortalezas y cuando los inversores chinos tengan éxito habrá más inversiones.

P. ¿Cuáles son esas fortalezas?

R. La industria del deporte es muy fuerte, además de ser el país europeo con más costa y tener un clima envidiable. En China, la marca España es la de un país que tiene una gran calidad de vida. Eso es algo por lo que los chinos sienten fascinación y si sois capaces de atraer más turismo chino, atraeréis más inversiones.

P. ¿Qué medidas podría adoptar el gobierno español?

R. Por ejemplo, facilitar los visados. Hay países, como Estados Unidos, que ahora dan visas múltiples para 10 años que permiten entran y salir varias veces, favoreciendo el turismo y los intercambios. Los requisitos actualmente son muy estrictos.

P. ¿Qué pueden hacer las empresas españolas?

R. Deben ser más proactivas para buscar socios, ir allí y promover las industrias españolas, en lugar de esperar que vengan a aquí. China es un país con una población enorme que necesita mejorar la calidad de su cadena de suministros, la seguridad alimentaria, la educación, la vivienda, muchas cosas. Es un país donde hay un enorme mercado de consumo. No es necesario que vendáis vuestros productos a otros sino que empecéis a pensar en cómo podéis conseguir con los empresarios chinos un éxito mutuo.

P. ¿La situación política puede ser un lastre?

R. Lo que sé es que los inversores chinos son muy agresivos a la hora de asumir riesgos siempre que piensen que hay buenas oportunidades de negocios. Los inversiones chinas están en todas partes, en África, en lugares que no están desarrollados. Están dispuestos a aventurarse, si el negocio es bueno.

P. Aunque ahora parece en vías de solución, ¿qué le parece el conflicto entre el Ayuntamiento de Madrid y el grupo Wanda a cuenta del Edificio España?

R. Es una situación desafortunada. Si yo fuera la encargada de ese negocio no estaría nada contenta. Evidentemente cuando se viene hacer un negocio tan importante, hay que hacer un proceso de due dilligence más concienzudo por lo que deberá mejorarse en el futuro. Por otra parte, si no se pueden superar esos obstáculos será una perdida tanto para el grupo Wanda como para la ciudad.

P. ¿El caso Wanda puede ser un mal precedente?

R. Podría ser un indicio, una señal, y futuros inversores tendrán que pensárselo muy bien y tener en consideración todos estos factores. Sí que puede obstaculizar, o mejor dicho, tenerse en cuenta para analizar los resultados de una inversión.

P. ¿Los inversores chinos ven inseguridad jurídica en España?

R. No. Hay muchas países en el mundo que tienen incertidumbre política y de otro tipo, financiera; países que tienen una divisas más volátiles. En el caso de Madrid, yo no diría que la inseguridad es significativa. Está en la media. Pero si diría que hay problemas.

La inversión china se dispara, pero sigue lejos de la media europea

Las grandes inversiones de compañías chinas en España durante 2015 se dispararon un 49%, rebasando por primera vez en la historia los 600 millones de euros y elevando hasta los 850 millones la inversión total entre 2010 y 2014. Pero además, según las previsiones Esade, el récord “podría superarse en 2016 gracias a las importantes operaciones registradas durante los últimos seis meses”.

Las cifras, no obstante, están todavía muy lejos de las que registran otros países europeos. Francia, por ejemplo, recibió durante los últimos cuatros años una inversión total que superó los 7.000 millones, mientras que Alemania rozó los 6.200 millones. Se podría pensar que la notable diferencia entre estas potencias y España se encuentra en el tamaño de sus economías. Pero la realidad es que este argumento se desmonta al observar que Portugal también rozó los 6.200 millones del país germano, que Hungría llegó a los 3.500 o que las inversiones de China en Grecia ascendieron a 1.000 millones.

La menor diversidad de activos para la inversión es uno de los factores que lastran los negocios entre ambos países, pero también falta de proactividad de los empresarios españoles, que esperan a que los socios chinos vengan a España, determina que sea uno de los mercados que menos ha capitalizado el poder inversor del segundo mercado el mundo.